–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas
asintieron.
–Bueno… ¿Ahora
quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.
–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al
ver que no se resistió…
*Daiana
POV*
Mi vida consistía en trabajar por las mañanas y estudiar
para dar las materias por la noche. Si, si es un lindo tema que no es para
todos, sino para el que tiene ganas de llegar a ser lo que quiere.
Bell también estudiaba como yo, por las noches. Ayer
logré hablar con ella, dice que nos extraña mucho. Ella es tan emocional… ¿Qué
tiene que ver Bell?
Terminé mis estudios cuando terminaba el verano. Y para
las fiestas navideñas volví a casa escapando del frío invierno de Canadá. Pero
luego de un tiempo volví, estaba por hacer mi primer caso allí y luego volvería
a casa a hacer mi vida, todo cambió aquel día.
Hacía dos semanas que comenzaba a ejercer mis estudios.
Abogada y Licenciada en Derechos Humanos, me costó nueve años serlo. Mi vida
cambió el día que debía decidir qué caso tomaría.
–Tu primer caso Gómez… –Sonreí.
–Mi primer caso, sí. –Miraba las planillas y de pronto,
ese apellido estaba escrito. Leí y releí…
–Si es él… Últimamente se mandó una muy difícil. –Negué
con lástima.
–¿Qué sucedió? –Tomé la planilla para llegar al informe.
–Una chica de quince años lo demandó por violación… –¿Violación?
¿Justin? ¿Justin Bieber el cantante? ¡No lo creo cierto! ¡Tiene que haber un
error!
–¿CUARENTA AÑOS? ¿ESTAN LOCOS? ¿POR QUÉ CUARENTA AÑOS? –Me
quejé. No podía ser, pobre Justin…
–Le hicieron estudios a la niña Dai… ¡Ella fue penetrada!
–Sonreí.
–¡Quince años Pol! ¡Ella tiene quince años! –Me quejé.
Voy a decepcionarme mucho si esto no tiene solución. No puedo creer que ese
Justin que yo conocí, ese que hizo todas esas hermosas canciones para chicas de
su edad sea capaz de hacer tal…
–Pero Dai… –Negué interrumpiéndolo:
–¡Caso tomado! –Guardé la planilla en mi bolso y le di un
beso.
–Pero… –Me fui gritando de lejos.
–¡Nos vemos el día que Justin sea libre! –Salí corriendo
por la puerta y el brillante sol en Ottawa me dio en la cara. Nueve en punto de
la mañana, esto va a ser difícil. Demostrar la inocencia de una persona no es
un juego. Pero demostrar que una inocente niña, puede llegar a ser una perra,
si lo es…
Me subí a un taxi y di la dirección de la correccional
que estaba la planilla, es en donde se encontraba Justin.
Al llegar al lugar, llamaron a Justin, pero él tenía
compañía. Negué pensando que quizá fuese una chica… Justin no estuvo con
ninguna chica públicamente luego de cortar con Selena Gómez permanentemente,
jamás se volvió a comprometer con una relación… Ya hace muchos años.
Avisé que me urgía hablar con él, que necesitaba hablar
con ambas personas. Quizá sea su madre, o uno de sus hermanos… Me acercaron al
patio de visitas y él estaba allí junto con la pequeña Jazzy, que ahora ya
tiene más de quince años.
Ver como la chica estaba abrazando a su hermano quien
lloraba en su regazo sin importar quien esté mirando, su hermana tiene la misma
edad que la chica… ¡El no sería capaz de hacer una cosa así!
–¿Justin Bieber? –Separó a Jazzy de su abrazo y miró
hacia mí.
–¿Quién es usted? –Preguntó la fina voz de la chica.
–Soy Daiana Gómez, abogada y licenciada en derechos
humanos. –Justin abrió los ojos con sorpresa y preguntó:
–¿Qué quiere conmigo? Ya dije todo lo que pude y fue
inútil porque a nadie le importó… –Terminó el con expresión de frustración. Una
persona culpable no se comporta así, créanme conozco a gente como esa…
–Voy a sacarte de aquí Bieber… –La chica sonrió y Justin
frunció el ceño.
–¿Y porque haría eso por mí? –Buena pregunta… ¿Por qué
mierdas hago esto por él?
–Porque noto tu inocencia y porque conozco a la gente
culpable, y tú no luces como una de ellas… –Negó.
–¡Porque no lo es! –Se quejó su hermana.
–Tranquila Jazzy, todo va a estar bien nena… –La chica
comenzó a llorar de rabia.
–Es que… No puede ser Justin. Es injusto. –Se quejó y yo
sonreí.
–Voy a hacer todo lo que esté en mi alcance. Voy a
investigar a la niña. –Justin sonrió.
–Una sola cosa. ¡Es-una-maldita-perra! Va al colegio de
Jazzy. La cambié en cuanto la chica se volvió loca y me amenazó con ella… –Frunció
el ceño. La chica negó la cabeza.
–Ya te dije Justin, tendrías que haberme dejado que le
arranque todos los pelos... –Se quejó. Justin negó.
–Es innecesario Jazzy, sos una chica buena, no es bueno
que te pelees con perras. Ellas siempre juegan sucio. –Ella negó.
–Pero yo también se jugar sucio. –Él negó su cabeza
mientras la regañaba.
–No digas esas mierdas otra vez ¡No sos ninguna perra! –Ella
bufó. Interrumpí.
–Traten de mantenerse en armonía por favor… –Asintieron.
–Sí, lo siento. –Dijo Justin, ella solo asintió
arrepentida.
–Bien, ¿sabemos su nombre? –Miré la planilla.
–¡Candy! ¡Candy Woods! –Sonreí, que ironía, ella se llama
algo que jamás será, Dulce…
–Bueno, una sola cosa. Paciencia. Es lo único que te pido
Bieber. –Asintió.
–Voy a hablar con mi gente, ¿Usted va investigarla? –Asentí.
–Yo le dejo mi cuenta bancaria a su disposición para lo que necesite… –Negué.
¿Plata? ¿Eso vas a darme Bieber?
–No necesito tu
dinero Bieber, necesito que estés alerta y que cuides de ti. Porque en cuento
yo empiece a remover esto hacia la superficie todo va a estar en tu contra,
hasta el aire que respires. Y es enserio. –Asintió frunciendo el ceño y luego
hizo media sonrisa.
–Parece que enserio quiere ayudarme… –¿Qué? ¡Es lo que
vine a hacer!
–¿No le dije eso cuando llegué? –Sonrió meciendo su
cabeza. –¿Recién se da cuenta Bieber? –Pregunté algo irónica.
–Solo, desconfié ¿acaso no tengo motivos? Viene así de la
nada a querer ayudarme… ¿Por qué? –Asentí, tiene razón.
–La gente buena aún existe Bieber. ¡Confía! Sé que es
difícil, yo más que nadie se eso, pero tienes que olvidar todas las cosas y
pesar en salir de acá. Mañana mismo empiezo con esto ¿Estamos de acuerdo? –Extendí
mi brazo hacia él y este se sonrió presionando su mano con la mía.
Su suave mano acarició la mía y yo cerré los ojos por
unos segundos. Esto es inhumano, jamás en mi vida pensé que iba a encontrármelo
en este estado. No… No puede ser. Si soñé con encontrármelo, pero en un bar, en
un boliche… ¡No en una cárcel! ¡Es injusto! Su rostro tan cansado, de noches
sin dormir. Su ropa horrible de color gris. Sus ojos apagados, la expresión de
frustración y tristeza ¡Yo voy a sacarte de aquí así sea lo último que haga!
–¿Está bien señorita Gómez? –Lo miré a los ojos. Sus ojos
color caramelo, estaban obscurecidos con la obscuridad del lugar. Asentí y
saludé a la chica con un beso en la mejilla.
–Si todo está bien, solo pensaba. –La chica sonrió. –Cuida
de tu hermano, necesita de ustedes, de su familia… –Ella asintió volviendo a
llorar, sonreí sintiendo como un nudo en la garganta me presionaba y la abracé.
–Gracias… ¿Daiana era? –Asentí.
–Pero solo para vos ¿Ok? Nada que agradecer… –Sonrió con
gracia.
–Ok… –Me acerqué a Justin y asentí.
–Firma la planilla que esta tarde van a darte, supongo.
Es, am… Es el comprobante en el que me tomas como tu Abogada y yo me comprometo
con tu caso. Tenes que firmarlo y no me importa un carajo tus abogados, porque
no deben de ser tan buenos como para dejar que te pudras cuarenta años en la
cárcel sin hacer nada ¿Ok? –Asintió.
–Muchas Gracias. –Negué.
–Solo hago lo que es correcto Bieber, si no es cierto la
frustración e inocencia que veo en tu mirada, entonces no hay bien en el mundo
que exista… –Murmuré. Sonrió y negó.
–Fuiste Believer… –Sonreí negando. Se dio cuenta… ¡Y si!
Sino… ¿De qué otra manera haría lo que hago?
–No estoy acá para hablar de mi vida privada Bieber.
Adiós. –Acaricié el hombro de la chica y
salí de ese espantoso lugar que de seguro tendré que frecuentar más seguido
desde hoy…
¿Qué es lo que estoy haciendo? Solo por él haría tal locura…
¿Y si es culpable? ¿Si el realmente hizo eso? ¿Qué voy a hacer? Su mirada
inocente no decía eso… ¡Es inocente de la cabeza a los pies! Puede ser… ¡Voy a
hacer justicia! Soy justa, pero tampoco soy tan idiota al equivocarme tanto…
CONTINUARÁ...
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