–¿Ronda de amigas sí o
no? –Pregunto Daiana algo efusiva.
–¡A la orden señora
Jueza! –La cargue y se rio.
–Almorcemos de una vez. –Llamo
Michella al mozo de una seña.
Luego del pedido, esperábamos el
almuerzo, pero Reina Belén adora ser la atracción central. Mientras sonreía
hacia su teléfono, nos dijo:
–Necesito buscar algo… Ya vuelvo. –Dijo
en dirección hacia la puerta.
–¿De qué hablas Reinita? –Dije en tono
burlesco.
–Solo, no vuelvas a decirlo o voy a
matarte. Es sorpresa. –Dijo algo enfada conmigo. Ow, ya la extrañaba demasiado.
Mientras charlábamos de los viajes, de
que teníamos cosas que decirnos y más historias que contarnos además de que
estábamos bien y bla, bla, bla; ella se allegaba desde la puerta junto a dos
hombres, oh ¡¿No me digas que ya está engañando a su marido y ni siquiera se ha
casado?!
–Bueno, chanaaaan Mi sorpresa. –Dijo
sonriente. Yo mire a los dos hombres que estaban a su lado. Uno llevaba el
cabello castaño obscuro, sus ojos eran de un color chocolate intenso y su tez
blanca. Mire al otro y llevaba sus ojos también enormes color negro, muy negro
igual que su cabello lacio. Oh… Ellos, se me hacía conocidos, ellos eran…
–Daiana, un gusto. –Dijo parándose del
asiento. Dai estaba igual que yo ¿Quiénes son estos tipos?
–Dra. Daiana Gomez, un gusto. Dr.
Medrano. Mi placer volver a verlas señoritas. –Mayra se sonrió fuertemente,
Michella se atraganto con lo que estaba comiendo y yo… Grite.
–¡¡¡AHHHH!!! –Dije tirándome encima de
Nico, mientras Sergio pasaba su brazo sobre los hombros de Belu. –¿Vos? ¿Vos
doctor energúmeno? ¿Doctor de qué? –Me moría.
–Te dije que si me aburría de mi
mierda y ya no sabría qué hacer, terminaría siendo abogado. Ya no llores tonta…
–Me sonreí mientras el limpiaba una de mis lágrimas y tomaba a Dai junto a él
en un abrazo.
–Te ves tan lindo, alto y… Grande. –Dijo
también emocionada.
–Y vos te ves feliz, y mama. –Dijo
sonriente.
–Nada para mí, me voy Belu no me
hubieses llamado… –Se quejaba ofendido.
–Oh, ven acá idiota. –Dijo Mayra
tomándolo en un abrazo.
–¿Qué acabaste siendo? –Dije uniéndose
en su abrazo.
–Un idiota. –Negué. –Un idiota especializado
en Contaduría. –Termino y me sonreí orgullosa.
–¡Ese es mi chico! –Michella estaba
abrazada a Nico, sonriente.
–Aplausos para los miembros masculinos
de los Querubines que terminaron siendo profesionales… –Dijo Michella y todos
aplaudimos.
–Estamos orgullosas de ustedes idiotas
lindos… –Dije sonriente. Nos reímos y finalmente Mayra ofreció:
–Despedidas, viajes, sueño,
reencuentros, sorpresas, ¡¡¡DA HAMBRE!!! –Se quejó sentándose.
–Queremos ver… –Dijo Nico mirando a
Sergio… –Como la comes. Jajajajaja –Dijeron
ambos al instante de echarse a reír, nos reímos con ellos, oh siguen siendo tan
adolescentes. No pude aguantarme a decírselos.
–¿Jamás cambian no idiotas? –Me
miraron y todas reímos esta vez, sin ellos.
–Parece que nunca va a llegar ese
momento… –Dijo Belu sonriéndose. Mayra rio sonoramente y Nico la abrazo.
–Creciste tanto enana. –Nico adoraba a
Mayra, ella era, como su preferida. Adoraba cuando la hacía enojar, al igual
que a Michella.
–Ser, recuerdo cuando… –Se rie. –Hicimos
enojar a Belu y a May, y estas no nos hablaron
como por una clase entera… ¿Lo recordas? –Nos reímos.
–¿Y cuándo le dibujamos un pene en la
pantalla de la net? –Reímos más fuerte, Mayra tapaba su cara.
–¿Cómo olvidarlo? Fueron a dirección
por eso, se enojó mucho la morocha… –Reímos nuevamente.
–Ustedes hicieron mi adolescencia
imposible… –Dijo empujando a Nico mientras el, la apretaba más. Reímos más
fuerte.
–Oh yo te quiero gnomo… –Mayra le
pego.
–Te odio. –Se quejó.
–Sabemos que eso no es cierto… –Dijo
Sergio y todos volvimos a reír.
–¿Comemos? –Dijo amenazadoramente la
morena algo seria.
–Comemos. –Dijo Nicolás riendo.
Ellos ordenaron y
esperamos unos momentos, ya nosotras casi acabábamos de almorzar cuando ellos
aparecieron.
Ya terminando el postre, ellos
pidieron café y Sergio mostro una bolsa que estuvo sacando de mi vista en todo
el almuerzo, oh sí, soy muy curiosa y él se daba cuenta.
–Bueno, está bien… –Dijo mirándome.
–¿Qué? –Dije haciéndome la
desentendida.
–Te voy a decir que hay en la bolsa… –Me
reí.
–¡Ya era hora chabón! –Nos volvimos a reír al mismo tiempo que él
ponía la pequeña bolsa color madera sobre la silla.
–Son… Cosas… Específicas para cada
una. –Nico nos miró.
–En realidad, son cosas de ustedes que
nosotros nos quedamos… –Con las chicas nos miramos sin entender y Sergio
levanto una mano.
–Mich… De vos un día, cuando estabas
enojada, nos pusimos a pelear y, cuando te diste vuelta te saque el brochecito
azul. Peleaste por el pero nunca me lo pudiste sacar. Ese día con Sergio íbamos
juntos y ahí se nos ocurrió esto… –Michi se sonrió mirando hacia arriba
tratando de recordar.
–No lo recuerdo. –Nico lo saco de la
bolsa y se lo mostro.
–Año 2013 Michi. –Dijo y Michella tomo
el pequeño broche color azul que había creído perdido.
–Oh… Que, lindo, no… –Su sonrisa
brillante, junto a sus ojos, quienes comenzaban a cargarse de lágrimas. Los
recuerdos ¿No?
–Sí, si… Parecemos psicópatas. –Michella
se reía mientras negaba.
–No… Unos dulces son. –Se sonrió
mientras los abrazaba.
–Solo, no queríamos que te ataras el
pelo, era lindo y vos siempre atando tu flequillo. Era raro… –Nico asentía.
Todas reíamos, Dai lloraba junto a Mich emocionada y frotaba su pancita.
–Entonces un día decidimos simplemente
sacártelo. ¡Pero! Pero, prometimos devolvértelo algún día. Como a todas –Dijo
abrazándola fuerte.
–Acá esta… –Dijo Sergio. Michella
asintió y Nico saco otra cosa de la bolsita mágica, oh que cosas esas…
–Dai… Ahjajaja Yo sé que vos ni te
imaginas lo que tenemos de vos…– Ella negó pasando un pañuelo por su ojo
derecho.
–No vale mucho, va digamos que no
sabemos si vale algo. Aunque, para vos era especial, ya que, en la calle lo
encontraste cuando íbamos jodiendo y
desde ahí lo trajiste un tiempo, pero un día te lo olvidaste entre mis cosas y
con Nico pensamos que eso era nuestro. –Sergio mostro un pequeño anillo de
plástico hermoso de juguete. Daiana se había pegado a ese pequeño plástico
durante un tiempo en nuestro anteúltimo año de secundaria.
–Oh… –Reía empapando sus mejillas
nuevamente. –Claro que recuerdo esta cosita. –Dijo llorisqueando. Reímos al
momento en el que Sergio se lo calzo en el dedo medio y aun le entraba. –Gracias
chicos, esto es realmente hermoso. Gracias. –Los tres se unieron en un cálido
abrazo.
–De nada preciosa, te queremos mucho. –Dijo
Sergio metiendo su mano dentro de la bolsa nuevamente.
–Esta cosita representa bronca, celos
y… Amistad, mucha amistad. –Dijo mirando a Belu.
–¿Yo? –Dijo mirándolos. Ellos
asintieron y Nico comenzó con la historia.
–Esta porquería, nos puso muy celosos.
Recuerdo que el rubio que vino una vez a la escuela a buscarte te lo dio… –Dijo
mostrando una pequeña púa de color blanco y medio perlado.
–Oh no puedo creerlo… Son unos
idiotas. –Sonriente tomaba el objeto colgado en una cadenita.
–¡Ey! ¿Por qué decís eso? Son celos
sanos, éramos casi hermanos y vos nos enrostrabas que estabas con él y bueno,
nosotros te quitamos la porquería que él te había dado. Luego lo olvidaste y
jamás hablaste sobre él. –Nos reímos todas por sus celos y ella los abrazaba
mientras Nico le colgaba la cadenita de plata con el pequeño plástico blanco.
–Los quiero tanto bobos… –Dijo Belu
con los ojos brillantes.
–Nosotros a vos tontita. –Dijo Sergio
metiendo la mano en la bolsa. Se sonrió y miro a Mayra. –Ay morocha… Te vas a
reír mucho cuando veas esto.
–Jaja recuerdo que cada uno de esos te
salían como ¿Tres… cinco pesos? –Miro a Sergio y este asentía. –Entonces un
día, te los sacaste todos y los guardaste en la mochila… –Dijo riendo mientras
Sergio cerraba la mano fuerte.
–¡Oh, ya hablen y digan que carajos
es! –Se sonreía, ella estaba contenta y ansiosa.
–Jamás se le salió el color, se ve tan
bonito y tan infantil todavía. –Dijo Nico y Sergio pedía la mano de Mayra, para
poder ponerle la pulsera espiralada que solíamos usar en nuestra adolescencia.
Oh hace cuanto que no veo una de esas…
–Aajajajay que lindo… –Decía Mayra
dándole vueltas a la pulsera de plástico en su muñeca mientras las lágrimas
invadían su rostro y abrazaba a los chicos. –Gracias chicos, esta tan bonita y
tan cuidada. –Ellos solo hundían su cabeza en cada lado de ambos hombros de
Mayra.
–Te queremos mucho gnomo… –Sergio rio
con lo que dijo Nico.
–Yo también idiotas. –Luego de unos
segundos en el fuerte abrazo. Ambos miraron a las cinco y finalmente posaron la
vista en mí. ¿Qué pueden tener de mí y que yo no me haya dado cuenta?
–¡¡Ya díganme que mierdas me robaron!!
–Dije y todos reímos.
–Bueno… –Suspiro Nico sacando una
última cosa de la bolsa.
–Esta cosa… Es… Bueno… Vas a enojarte
porque lo buscaste por semanas y semanas… –Rodé los ojos…
–Oh que idiotas son. –Dije y ellos
volvieron a reír.
–Nos dijeron eso más de cien veces ya
hoy… –Reímos fuerte.
–Bueno, un día fuimos a boludear al
coto de Temperley ¿¿se acuerdan?? –Asentí. –Ese día molestaste tanto para sacar
uno pelotita de la máquina de juegos. Y entonces, cuando te di el peso que te
faltaba, lo sacaste y te toco una pulsera con notas musicales y cascabelitos. Bueno,
cuando te tiraste a la pile esa vez que nos juntamos en lo del frentón –Reímos –La
olvidaste en el baño… ¿La recordas? –Ya lloraba sin parates, no puede ser,
tanto revolví buscando esa perra pulsera, ¿y ellos la tenían todo este tiempo?
–No-lo-pue-do-cre-er… –Dije entre
sollozos. Sergio se sonreía con los ojos brillantes emocionado y Nico me pedía
la mano para ponerme la pulsera. Me sonreí mientras el dejaba caer una lagrima
mirándonos a todas. Oh no puedo creer esto… –¿Llo-ras… Me-edrano? –Dije con un
poco de dificultad aun. Estaba emocionada, fueron unos de los mejores amigos
que tuve en mi vida. Mis primeros amigos varones. Se rio y nos abrazamos. Luego
de unos minutos solté de él y abrace a Sergio quien se reía.
–¡¡¡ABRAZO GRUPAAAAAAL!!! –Grito Mayra
y todos nos abrazamos. Sin nada que nos importe, sin importar que la gente nos
estuviese mirando o que estuviese opinando, quizá bien o mal. Si el mundo se
partía en dos o si la vida se acababa en ese mismo momento, nosotros estábamos
felices. Nos queríamos mucho siempre
íbamos a estar juntos, siempre.
–Bueno, debemos irnos. –Dijo Sergio
mirando a Nicolás.
–¿Ya? ¿No quieren venir con nosotras
al departamento de las Belus? –Dijo May y reímos todos juntos.
–No, no podemos. –Dijo Nico.
–¿Y porque no? –Pregunto Dai
dulcemente.
–Porque el vuelo de Nicolás sale en
tres horas a su luna de miel. –Dijo Belén y Nico se sonrió.
–Oh, qué lindo. ¡Suerte! Pero… –Mire a
Belu.
–¿Quién es ella no? –Con Mayra
asentimos y miramos a Nico.
–¿Quién más? ¡Dafne! –Nos sonreímos,
ow Nico, ojala seas muy feliz, te lo mereces.
–Ay qué lindo, suerte. Saludos a Daf… –Dijo
Dai.
–Igual digo, para Justin… –Dijo
sonriéndose con esa sonrisa burlona que a veces lleva.
–Yo le digo, igual te veo en el
casamiento ¿no? –Negó.
–Lo siento chicas, pero yo no voy a
estar para ese momento… –Dijo algo amargado.
–¡Deci la verdad! De hecho, el muy
pollerudo, se va a vivir a California y no cree volver ¡hasta la navidad que
viene! –Se quejó Sergio algo ofendido.
–Perdón amigo, pronto vamos a volver a
vernos, lo prometo… –Dijo Nico.
–Eso espero. –Se quejó nuevamente.
Luego de otras risas más, pagamos la comida y
salimos a la calle. La brisa veraniega ya nos golpeaba con calidez. Nuestras
risas eran fuertes y contagiosas mientras caminábamos por la calle hacia el
estacionamiento en donde se encontraban los autos de los chicos. Mientras
caminábamos ambos compraron chocolates, Sergio compro unos y Nicolás como
siempre compitiendo compro más grandes, se pelearon entre bromas y reímos mas
tentados aun.CONTINUARÁ...
"¡¿No me digas que ya está engañando a su marido y ni siquiera se ha casado?!" Jajajaa jamas engañaría a mi futuro marido ah xD Buen capitulo..
ResponderEliminarSabia que lo ibas a notar... Me agrada que te haya gustado Estamos para complacer nena... Te amo preciosa! Y nada... A leer el proximo :3
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