viernes, 11 de julio de 2014

2° Capitulo (Los Mejores Amigos del Mundo)

–¿Ronda de amigas sí o no? –Pregunto Daiana algo efusiva.
–¡A la orden señora Jueza! –La cargue y se rio.
–Almorcemos de una vez. –Llamo Michella al mozo de una seña.
Luego del pedido, esperábamos el almuerzo, pero Reina Belén adora ser la atracción central. Mientras sonreía hacia su teléfono, nos dijo:
–Necesito buscar algo… Ya vuelvo. –Dijo en dirección hacia la puerta.
–¿De qué hablas Reinita? –Dije en tono burlesco.
–Solo, no vuelvas a decirlo o voy a matarte. Es sorpresa. –Dijo algo enfada conmigo. Ow, ya la extrañaba demasiado.
Mientras charlábamos de los viajes, de que teníamos cosas que decirnos y más historias que contarnos además de que estábamos bien y bla, bla, bla; ella se allegaba desde la puerta junto a dos hombres, oh ¡¿No me digas que ya está engañando a su marido y ni siquiera se ha casado?!
–Bueno, chanaaaan Mi sorpresa. –Dijo sonriente. Yo mire a los dos hombres que estaban a su lado. Uno llevaba el cabello castaño obscuro, sus ojos eran de un color chocolate intenso y su tez blanca. Mire al otro y llevaba sus ojos también enormes color negro, muy negro igual que su cabello lacio. Oh… Ellos, se me hacía conocidos, ellos eran…
–Daiana, un gusto. –Dijo parándose del asiento. Dai estaba igual que yo ¿Quiénes son estos tipos?
–Dra. Daiana Gomez, un gusto. Dr. Medrano. Mi placer volver a verlas señoritas. –Mayra se sonrió fuertemente, Michella se atraganto con lo que estaba comiendo y yo… Grite.
–¡¡¡AHHHH!!! –Dije tirándome encima de Nico, mientras Sergio pasaba su brazo sobre los hombros de Belu. –¿Vos? ¿Vos doctor energúmeno? ¿Doctor de qué? –Me moría.
–Te dije que si me aburría de mi mierda y ya no sabría qué hacer, terminaría siendo abogado. Ya no llores tonta… –Me sonreí mientras el limpiaba una de mis lágrimas y tomaba a Dai junto a él en un abrazo.
–Te ves tan lindo, alto y… Grande. –Dijo también emocionada.
–Y vos te ves feliz, y mama. –Dijo sonriente.
–Nada para mí, me voy Belu no me hubieses llamado… –Se quejaba ofendido.
–Oh, ven acá idiota. –Dijo Mayra tomándolo en un abrazo.
–¿Qué acabaste siendo? –Dije uniéndose en su abrazo.
–Un idiota. –Negué. –Un idiota especializado en Contaduría. –Termino y me sonreí orgullosa.
–¡Ese es mi chico! –Michella estaba abrazada a Nico, sonriente.
–Aplausos para los miembros masculinos de los Querubines que terminaron siendo profesionales… –Dijo Michella y todos aplaudimos.
–Estamos orgullosas de ustedes idiotas lindos… –Dije sonriente. Nos reímos y finalmente Mayra ofreció:
–Despedidas, viajes, sueño, reencuentros, sorpresas, ¡¡¡DA HAMBRE!!! –Se quejó sentándose.
–Queremos ver… –Dijo Nico mirando a Sergio… –Como la comes. Jajajajaja  –Dijeron ambos al instante de echarse a reír, nos reímos con ellos, oh siguen siendo tan adolescentes. No pude aguantarme a decírselos.
–¿Jamás cambian no idiotas? –Me miraron y todas reímos esta vez, sin ellos.
–Parece que nunca va a llegar ese momento… –Dijo Belu sonriéndose. Mayra rio sonoramente y Nico la abrazo.
–Creciste tanto enana. –Nico adoraba a Mayra, ella era, como su preferida. Adoraba cuando la hacía enojar, al igual que a Michella.
–Ser, recuerdo cuando… –Se rie. –Hicimos enojar a Belu y a  May, y estas no nos hablaron como por una clase entera… ¿Lo recordas? –Nos reímos.
–¿Y cuándo le dibujamos un pene en la pantalla de la net? –Reímos más fuerte, Mayra tapaba su cara.
–¿Cómo olvidarlo? Fueron a dirección por eso, se enojó mucho la morocha… –Reímos nuevamente.
–Ustedes hicieron mi adolescencia imposible… –Dijo empujando a Nico mientras el, la apretaba más. Reímos más fuerte.
–Oh yo te quiero gnomo… –Mayra le pego.
–Te odio. –Se quejó.
–Sabemos que eso no es cierto… –Dijo Sergio y todos volvimos a reír.
–¿Comemos? –Dijo amenazadoramente la morena algo seria.
–Comemos. –Dijo Nicolás riendo.
Ellos ordenaron y esperamos unos momentos, ya nosotras casi acabábamos de almorzar cuando ellos aparecieron.

Ya terminando el postre, ellos pidieron café y Sergio mostro una bolsa que estuvo sacando de mi vista en todo el almuerzo, oh sí, soy muy curiosa y él se daba cuenta.
–Bueno, está bien… –Dijo mirándome.
–¿Qué? –Dije haciéndome la desentendida.
–Te voy a decir que hay en la bolsa… –Me reí.
–¡Ya era hora chabón!  –Nos volvimos a reír al mismo tiempo que él ponía la pequeña bolsa color madera sobre la silla.
–Son… Cosas… Específicas para cada una. –Nico nos miró.
–En realidad, son cosas de ustedes que nosotros nos quedamos… –Con las chicas nos miramos sin entender y Sergio levanto una mano.
–Mich… De vos un día, cuando estabas enojada, nos pusimos a pelear y, cuando te diste vuelta te saque el brochecito azul. Peleaste por el pero nunca me lo pudiste sacar. Ese día con Sergio íbamos juntos y ahí se nos ocurrió esto… –Michi se sonrió mirando hacia arriba tratando de recordar.
–No lo recuerdo. –Nico lo saco de la bolsa y se lo mostro.
–Año 2013 Michi. –Dijo y Michella tomo el pequeño broche color azul que había creído perdido.
–Oh… Que, lindo, no… –Su sonrisa brillante, junto a sus ojos, quienes comenzaban a cargarse de lágrimas. Los recuerdos ¿No?
–Sí, si… Parecemos psicópatas. –Michella se reía mientras negaba.
–No… Unos dulces son. –Se sonrió mientras los abrazaba.
–Solo, no queríamos que te ataras el pelo, era lindo y vos siempre atando tu flequillo. Era raro… –Nico asentía. Todas reíamos, Dai lloraba junto a Mich emocionada y frotaba su pancita.
 –Entonces un día decidimos simplemente sacártelo. ¡Pero! Pero, prometimos devolvértelo algún día. Como a todas –Dijo abrazándola fuerte.
–Acá esta… –Dijo Sergio. Michella asintió y Nico saco otra cosa de la bolsita mágica, oh que cosas esas…
–Dai… Ahjajaja Yo sé que vos ni te imaginas lo que tenemos de vos…– Ella negó pasando un pañuelo por su ojo derecho.
–No vale mucho, va digamos que no sabemos si vale algo. Aunque, para vos era especial, ya que, en la calle lo encontraste  cuando íbamos jodiendo y desde ahí lo trajiste un tiempo, pero un día te lo olvidaste entre mis cosas y con Nico pensamos que eso era nuestro. –Sergio mostro un pequeño anillo de plástico hermoso de juguete. Daiana se había pegado a ese pequeño plástico durante un tiempo en nuestro anteúltimo año de secundaria.
–Oh… –Reía empapando sus mejillas nuevamente. –Claro que recuerdo esta cosita. –Dijo llorisqueando. Reímos al momento en el que Sergio se lo calzo en el dedo medio y aun le entraba. –Gracias chicos, esto es realmente hermoso. Gracias. –Los tres se unieron en un cálido abrazo.
–De nada preciosa, te queremos mucho. –Dijo Sergio metiendo su mano dentro de la bolsa nuevamente.
–Esta cosita representa bronca, celos y… Amistad, mucha amistad. –Dijo mirando a Belu.
–¿Yo? –Dijo mirándolos. Ellos asintieron y Nico comenzó con la historia.
–Esta porquería, nos puso muy celosos. Recuerdo que el rubio que vino una vez a la escuela a buscarte te lo dio… –Dijo mostrando una pequeña púa de color blanco y medio perlado.
–Oh no puedo creerlo… Son unos idiotas. –Sonriente tomaba el objeto colgado en una cadenita.
–¡Ey! ¿Por qué decís eso? Son celos sanos, éramos casi hermanos y vos nos enrostrabas que estabas con él y bueno, nosotros te quitamos la porquería que él te había dado. Luego lo olvidaste y jamás hablaste sobre él. –Nos reímos todas por sus celos y ella los abrazaba mientras Nico le colgaba la cadenita de plata con el pequeño plástico blanco.
–Los quiero tanto bobos… –Dijo Belu con los ojos brillantes.
–Nosotros a vos tontita. –Dijo Sergio metiendo la mano en la bolsa. Se sonrió y miro a Mayra. –Ay morocha… Te vas a reír mucho cuando veas esto.
–Jaja recuerdo que cada uno de esos te salían como ¿Tres… cinco pesos? –Miro a Sergio y este asentía. –Entonces un día, te los sacaste todos y los guardaste en la mochila… –Dijo riendo mientras Sergio cerraba la mano fuerte.
–¡Oh, ya hablen y digan que carajos es! –Se sonreía, ella estaba contenta y ansiosa.
–Jamás se le salió el color, se ve tan bonito y tan infantil todavía. –Dijo Nico y Sergio pedía la mano de Mayra, para poder ponerle la pulsera espiralada que solíamos usar en nuestra adolescencia. Oh hace cuanto que no veo una de esas…
–Aajajajay que lindo… –Decía Mayra dándole vueltas a la pulsera de plástico en su muñeca mientras las lágrimas invadían su rostro y abrazaba a los chicos. –Gracias chicos, esta tan bonita y tan cuidada. –Ellos solo hundían su cabeza en cada lado de ambos hombros de Mayra.
–Te queremos mucho gnomo… –Sergio rio con lo que dijo Nico.
–Yo también idiotas. –Luego de unos segundos en el fuerte abrazo. Ambos miraron a las cinco y finalmente posaron la vista en mí. ¿Qué pueden tener de mí y que yo no me haya dado cuenta?
–¡¡Ya díganme que mierdas me robaron!! –Dije y todos reímos.
–Bueno… –Suspiro Nico sacando una última cosa de la bolsa.
–Esta cosa… Es… Bueno… Vas a enojarte porque lo buscaste por semanas y semanas… –Rodé los ojos…
–Oh que idiotas son. –Dije y ellos volvieron a reír.
–Nos dijeron eso más de cien veces ya hoy… –Reímos fuerte.
–Bueno, un día fuimos a boludear al coto de Temperley ¿¿se acuerdan?? –Asentí. –Ese día molestaste tanto para sacar uno pelotita de la máquina de juegos. Y entonces, cuando te di el peso que te faltaba, lo sacaste y te toco una pulsera con notas musicales y cascabelitos. Bueno, cuando te tiraste a la pile esa vez que nos juntamos en lo del frentón –Reímos –La olvidaste en el baño… ¿La recordas? –Ya lloraba sin parates, no puede ser, tanto revolví buscando esa perra pulsera, ¿y ellos la tenían todo este tiempo?
–No-lo-pue-do-cre-er… –Dije entre sollozos. Sergio se sonreía con los ojos brillantes emocionado y Nico me pedía la mano para ponerme la pulsera. Me sonreí mientras el dejaba caer una lagrima mirándonos a todas. Oh no puedo creer esto… –¿Llo-ras… Me-edrano? –Dije con un poco de dificultad aun. Estaba emocionada, fueron unos de los mejores amigos que tuve en mi vida. Mis primeros amigos varones. Se rio y nos abrazamos. Luego de unos minutos solté de él y abrace a Sergio quien se reía.
–¡¡¡ABRAZO GRUPAAAAAAL!!! –Grito Mayra y todos nos abrazamos. Sin nada que nos importe, sin importar que la gente nos estuviese mirando o que estuviese opinando, quizá bien o mal. Si el mundo se partía en dos o si la vida se acababa en ese mismo momento, nosotros estábamos felices. Nos queríamos mucho  siempre íbamos a estar juntos, siempre.
–Bueno, debemos irnos. –Dijo Sergio mirando a Nicolás.
–¿Ya? ¿No quieren venir con nosotras al departamento de las Belus? –Dijo May y reímos todos juntos.
–No, no podemos. –Dijo Nico.
–¿Y porque no? –Pregunto Dai dulcemente.
–Porque el vuelo de Nicolás sale en tres horas a su luna de miel. –Dijo Belén y Nico se sonrió.
–Oh, qué lindo. ¡Suerte! Pero… –Mire a Belu.
–¿Quién es ella no? –Con Mayra asentimos y miramos a Nico.
–¿Quién más? ¡Dafne! –Nos sonreímos, ow Nico, ojala seas muy feliz, te lo mereces.
–Ay qué lindo, suerte. Saludos a Daf… –Dijo Dai.
–Igual digo, para Justin… –Dijo sonriéndose con esa sonrisa burlona que a veces lleva.
–Yo le digo, igual te veo en el casamiento ¿no? –Negó.
–Lo siento chicas, pero yo no voy a estar para ese momento… –Dijo algo amargado.
–¡Deci la verdad! De hecho, el muy pollerudo, se va a vivir a California y no cree volver ¡hasta la navidad que viene! –Se quejó Sergio algo ofendido.
–Perdón amigo, pronto vamos a volver a vernos, lo prometo… –Dijo Nico.
–Eso espero. –Se quejó nuevamente.
Luego de otras risas más, pagamos la comida y salimos a la calle. La brisa veraniega ya nos golpeaba con calidez. Nuestras risas eran fuertes y contagiosas mientras caminábamos por la calle hacia el estacionamiento en donde se encontraban los autos de los chicos. Mientras caminábamos ambos compraron chocolates, Sergio compro unos y Nicolás como siempre compitiendo compro más grandes, se pelearon entre bromas y reímos mas tentados aun.




CONTINUARÁ...

2 comentarios:

  1. "¡¿No me digas que ya está engañando a su marido y ni siquiera se ha casado?!" Jajajaa jamas engañaría a mi futuro marido ah xD Buen capitulo..

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  2. Sabia que lo ibas a notar... Me agrada que te haya gustado Estamos para complacer nena... Te amo preciosa! Y nada... A leer el proximo :3

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