–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y
preguntar. –¿Seguís Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que
paso…
–Entonces seguí Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo –Pero solo, no interrumpan… –Todas
estuvimos de acuerdo.
~~~
~Belu
POV~
Luego de tantos años de estudio, renuncié a mi trabajo en
la casa de comida rápida y corrí a buscar mi título. Mis padres me ayudaron,
serán mi tíos, padres, qué más da, ellos dieron su vida por mí y puedo
llamarlos como quiero…
En estos pocos años de trabajo me empeñé a hacer crecer
la cuenta que mi padre abrió de la cual se me fue informada cuando tenía a los
dieciocho años. Al parecer el hombre se estaba muriendo y recordó que mi hermano
y yo existíamos, asique nos dejó una cuenta corriente abierta en el banco
internacional de Argentina.
El tipo era adinerado y poderoso, era un político, o algo
así me dijo mi madre. Cuando eran nueve horas de mi cumpleaños, osea nueve de
la mañana, los del banco me hicieron saber que “Roberto Albarracín” me había
abierto una cuenta Internacional. ¿Quién
mierdas? ¿Tan temprano me dicen estas cosas? El hombre había abierto una
cuenta a mi nombre y que, al estar en dólares, con el pasar del tiempo, creció
muchísimo. ¿Qué? Mi tía bajó la
mirada sin saber cómo decirlo y mi madre, a veces en las que no entiendo porque
se la pasa escondiéndome tantas cosas, mejor dejo ahí esta situación, aunque
ahora entiendo porque deseo estar más con mi tía que con mi propia madre…
Mi padre, un desconocido, al parecer, “me quería”. El tipo para mí no es nadie, yo lo único que llevo
de él es el apellido y por teoría la sangre, pero no lo conocía y tampoco
quería hacerlo, mi hermano y yo hicimos de todo por salir adelante solo mi tíos
estuvieron ahí.
Pasó el tiempo y yo estaba saliendo del enorme edificio
con el papel blanco. Este enorme y ruidoso lugar, no volveré como hasta tres
meses a buscar mi analítico de notas.
¡Soy
una Psicóloga!
~~~
Luego de otro año, mi Consultorio estaba hecho. ¡Mierda!
miles y miles de dólares… ¡Te agradezco
Albarracín! Esto es increíble, soy dueña de un consultorio en Londres, ¿Quién lo diría eh? ¿Quién? Ahora, al
punto ¿Por qué hacer el Consultorio en Londres y no en Buenos Aires, en mi
casa?
No lo sé…
Hay algo que me unía a la ciudad, quizá hacer unos años,
realizar una vida y quizá… Conocer el amor, formar una familia, deseo mucho ser
madre, Bell y Dai siempre me decían que sería una buena madre. ¿Te imaginas? ¿Yo con un bebe? Eso sería
de sueños…
El teléfono suena en mi oído.
–¿Qué sucede Anne? –Mi recepcionista. Y casualidad que
también es una de mis amigas, una de las que me ayuda… Ella estudia también
para ser psicóloga, pero por gracia de Dios aún la tengo por dos años más, ya que
es lo que dura para finalizar su carrera.
–Hay una… un… Una-una-una pareja… –Decía ella algo
nerviosa.
–¿Quién? ¿Estás bien? –Colgué y salí de la oficina, para
encontrarme con algo increíble, hace dos años que ejerzo como Psicóloga, y
jamás en la vida pensé que este… Individuo se aparecería ante mí.
–Vos… –Murmuré y El hombre con el cabello color arena
mostraba una cara de decepción, enojo, rabia… Mientras la mujer castaña a su
lado, traía una sonrisa y se acercaba a mí con prisa y nerviosismo.
–Hola ¿Dra. Albarracín? –Preguntó con dificultad para
decir mi apellido. Maldita gringa.
Suspiré y volví de mi ensueño. Acá no es como en mis sueños, como en mis
mayores deseos, ella no me hizo nada, así que solo, debo reprimir mis deseos de
darle una cachetada y borrarle la estúpida sonrisa, no por algo lindo estarás
acá…
–Sí. ¿Señora Tomlinson? –Quería golpearme por decir eso ¡Estúpida! La mujer castaña y perfecta,
sonrió mostrando sus blancos dientes y se abrió paso a mostrar a un amargado y
serio Louis Tomlinson.
No lo había visto otra vez desde que estaba en mi pieza
viendo el casamiento por internet. Me enojé tanto con él, que por él, jamás
volvía hablar de él ni de ellos. ¿Dejarlos
de amar? ¡Eso no es posible! ¡Nunca! Los amaba demasiado, pero… Me
lastimaron tanto, que solo lo olvidé. Aunque aún seguía escuchando los CD’s.
Hasta que decidí dejar de pensarlos o escucharlos. Todo fue tan rápido.
Era increíble creer que había jurado ya no saber nada de
ellos, y justo él se me aparece por aquí… ¡Dios!
¿Estás por ahí? Parece que no…
–Eleonor Tomlinson. –Dijo extendiendo su mano. –Y este es
mi esposo, Louis Tomlinson. –Asentí.
–Lo sé. Un gusto señor Tomlinson. –Extendí mi mano y
nuestras miradas se encontraron. Sus profundos ojos de color turquesa, eran tan
hermosos y… Tan mágicos, aunque ahora estaban oscuros y algo apagados.
–Un… gusto. –Dijo este y separé mi mano de la suya. Algo
en nuestras manos hizo térmica, pude sentirlo. Su mirada subió desde mis pies
hasta mis ojos varias veces. Aquel día llevaba puesto una pollera negra
entallada a mi cuerpo y la camisa blanca, no estaba muy muy, pero tampoco
estaba tan tan… ¿Entendimos no? Los zapatos me ayudaban a llegar a su altura e
igual me ganaba unos pequeños centímetros y la verdad lo que llevaba puesto me
quedaba genial como todo últimamente.
Los conduje hacia la oficina y Eleonor se sentó tirando
la mano de Louis. ¿Qué te ha estado
haciendo esa bruja Lou?
Podía ver que estaba mordiendo su labio inferior. Alejé
los pensamientos que se allegaban a mi cabeza, producto de mi imaginación. Gemí,
sus labios eran tan bonitos. Se removió en su asiento nerviosamente, el
silencio era insoportable, pero si yo no hablaba con ellos, jamás
comenzaríamos.
–¿Comenzamos? –Louis miró hacia un costado y Eleonor
asintió. Sonreí y ella comenzó a hablar. Habló varios minutos, pero no me llamó
nada la atención hasta que dejó salir el gran problema…
–Así es como convivimos, si es que eso es convivencia. Él
vive en su estudio, y yo vivo en mi casa. Eso es todo. ¿Eso es una vida de
casados normal? –Louis negó desconforme. Tuve que contenerme demasiado para no
reírme ahí mismo Belén… ¿Estas contenta
con la situación? ¡Oh vamos! La mujer está más sola que un hongo, el tipo
no le da ni la hora. Y yo que los creía re felices y enamorados, es más me
imagino que sus hijos deben de ser re infelices, pobre niños…
–¿Tomlinson? –Pregunté y este miró a mis ojos, sus
hermosos ojos, su sonrisa. Los conciertos, tanto sufrimiento, todo llega a mi
mente... ¡Basta Belén! –¿Algo para
agregar? –Lo incentivé. No porque me importara, porque por mí se podían ir a la
mierda él, su esposa y su maldito matrimonio… Pero como soy la estúpida
psicóloga y se supone que es una sesión de pareja, tengo que hacer mi trabajo,
lo juré.
–¿Yo? –Preguntó, yo asentí y él negó. –No. –Relamió su
labio inferior, pasó una mano por su nuca y luego terminó. –¿Siendo sinceros?
Creo que esto es una estupidez, esto tendríamos que arreglarlo en casa, vos y
yo, sin toda esta cosa… Sin ofender. –Negué dándole a entender que no importaba.
–Y si seguimos así pidiendo ayuda a personas que están para cosas más
importantes y graves que estas, terminaremos mal… –Aseguró él mientras movía su
pierna a un compás que solo el escuchaba.
¡Dios! Le
entregaría todo de mí ahora en este mismo instante. Pero luego miré la cara de
asombro y desconcierto de Eleonor, y me decepcioné de lo que él dijo, se supone
que tiene que arreglar las cosas, si la ama, eso es lo que querría… ¿O no?
–Bueno, pues… Discúlpeme ¿No? Pero se equivoca porque, no
será grave, pero importante es… Usted se casó con esta mujer y se supone que
son una pareja ¿O no? –Louis tiró la mirada en disgusto con lo que dije. Pero
es cierto. ¡Él la eligió! ¡Entre todas!
Me hizo enojar. –¡Míreme por favor Sr. Tomlinson! –Este volvió su mirada hacia
mí y Eleonor bajó su mirada meciendo su cabeza avergonzada de él. Realmente
parecía un chiquito adolescente… ¡Pendejo!
¡Hazte cargo de tus decisiones!
–Me avergüenzas Tomlinson… –Dijo Eleonor señalándolo con
su dedo índice que a simple vista llevaba una manicura perfecta. Levanté una
ceja algo perpleja al notar como una lágrima negra rodaba por la mejilla de la
castaña. Ella lloraba… Lloraba por él…
¡Oh
no es esto cierto! ¡SUENA YA DESPERTADOR! ¿Ah no es un sueño? ¿Ellos realmente
están aquí? ¿Ella realmente lo ama?
El mismo dedo índice se encargó de enjuagar la lágrima de
su mejilla, pero luego apareció otra y otras más. Se levantó del asiento.
–Lo siento pero ya no puedo seguir… –Louis apretó los
dientes con fuerza de la rabia.
–No podes irte, esta fue tu idea no la mía… –Se quejó con
la voz normal. No es violento, eso es bueno para ella. Ella elevó su mirada
ensanchando sus enormes ojos para decir con la voz un poco elevada.
–¡No voy a quedarme a escuchar cómo me avergüenzas, me
rebajas y demás! Mira Louis, yo no seré la mujer más perfecta del mundo. Pero
si puedo asegurarte una cosa. –Dijo mostrando un dedo. –Que te amo. Demasiado. Tanto
que estoy muy segura que no encontrarás mujer que te ame tanto como yo, que
soporte tus cosas y que te apoye como yo… ¡No la encontraras! Pero… –Murmuró
con la voz ronca de tanto que sus emociones amenazaban su garganta. –Pero si
quieres irte, nadie va a retenerte
¿Quieres irte? ¡Pues vete! La puerta de la casa está abierta para vos y ya eso,
te lo he dicho tres veces. –Le recordó.
Louis suspiró con culpa y apoyó sus codos sobre sus
piernas y luego tomó su cabeza inclinando su cuerpo, dejando todo su peso en
sus brazos. Estaba tan frustrado… Eleonor corrió sus lágrimas para dejar de
llorar. Luego me miró a mí quien miraba la situación atónita. Ella cerró los
ojos con culpa y terminó:
–Mis disculpas Doctora Albarracín, no era mi intención
hacerla presenciar una escena de estas. Me voy. –Tomó su bolso y caminó hacia
la puerta para salir por ella.
Louis estaba de igual forma, no miró hacia mí. Aunque
noté su culpa y desconcierto al ver sus lágrimas resbalarse por sus dedos y
caer al suelo frente a mí. ¡Oh por dios!
¿Él está…? ¿Llorando…?
–Señor Tomlinson… –Apenas murmuré. Pero el solo negó.
Sentí como mi garganta era presionada con un gusto asqueroso y rápidamente mi
vista se vio borrosa e interrumpida… ¡Vamos
Belén! ¡No seas idiota! Rápidamente enjuagué las pequeñas lágrimas que casi
dejo ver y solo me levanté.
Luego de unos cuantos minutos. Louis se levantó. Sacó un
pequeño fajo de papeles unidos y escribió una firma.
–Es un cheque en blanco. No se preocupe, puede cobrar lo
que desee. –Negué. –Tómelo por favor…
–La consulta y la primera sesión son gratis… –Dije
sinceramente y él me dio una triste sonrisa de costado.
–Muchas gracias. –Negué.
–A ustedes. Ojalá, todo se solucione, parecen ser una
hermosa pareja… –¿Qué mierda me poseyó
para decir tal estupidez? Fruncí el ceño. Él tiró su mano y yo la tomé
cortésmente hasta que… Su mano y la mía comenzaron a prenderse fuego. Luego de
unos minutos separé mi mano de la suya y murmuró:
–Gracias… aunque no lo creo. –Suspiró y se acercó a la
puerta. Cuando bajo la mirada esperando que ya se haya ido, se escucha que alguien
acomoda la voz. ¡Él estaba ahí aún! –Am… No tiene una… –¿Qué?
–¿Si…? –¡Que carajos Tomlinson vete ya!
–Una tarjeta, o algo así por si, se nos da de venir otra
vez… –Asentí. Luego tomé una tarjeta personal con mi nombre el número de
teléfono, etc. Y Caminé haca él.
–Es mí… Mi tarjeta personal. Ahí está mi número… Y um,
am… Todo. –Asintió.
–Gracias… ¡Adiós! –La tomó y salió rápidamente, no supe
si quedarme ahí o solo… Salir corriendo tras él. Estaba sintiéndome mal, ya
algo me presionaba el pecho y… Sentía ese sentimiento de pérdida, otra vez…
***
–Solo… Wow… ¡No me lo habías contado así nunca! –Dije
certeramente. Ella sonrió.
–Nunca me lo pediste. –Daiana aplaudió.
–Ya quiero saber cómo comenzó el amor… –Belu enrojeció.
–Esa es la parte que me avergüenza… –Mayra frunció el
ceño.
–¿Por qué? –Belu iba a responder, pero Michella paró
todo.
–¿Qué tal si vamos por parte? –Me sonreí.
–¿Cómo es eso? –Daiana sonrió.
–Vos decís de ir contado de a poco todo… –Michella
asintió.
–Claro, primero como se conocieron, luego los problemas,
los besos… Estaría muy bien la idea. –Dijo y todas estuvimos de acuerdo.
–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas
asintieron.
–Bueno… ¿Ahora
quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.
–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al
ver que no se resistió…
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