Llegué a ese conocido Bar del barrio
de Monte Grande, más precisamente, en el corazón de aquel barrio. Lugar en
donde todas crecimos, y vivimos juntas, las cinco éramos inseparables, juntas
compartimos gran parte de la vida. Para muchos fue poco, para otros fue
suficiente… Yo diría que solo fue. Por mi culpa nos separamos un año, ellas y
yo, pero era incontenible estar separadas, yo las necesitaba, ellas… Eran
increíbles. Quizá el pasado me venia a azotar,
para que aprenda. Me sonrió ante esas palabras…
Llego al baño de aquel lugar y veo
todo lo que siempre soñé ver… No las bolsas de cansancio, ni los ojos algo bajonados
por la falta de sueño y el viaje. Sino, el pequeño brillo, ese pequeño diamante
que brilla en el interior de mis ojos, como mi Goya más preciada, mi Goya mas
preciada llamada Felicidad Plena. Me sonreí a mi misma, conteniéndome para no
abrazarme allí mismo y hacer el ridículo ante las jóvenes mujeres que pasaban a
mi lado y veían como untaba el maquillaje en mi rostro, para tapar mi cansancio.
Me senté en la mesa que solíamos usar
cuando ya éramos unas jóvenes rebeldes al terminar recientemente nuestra
secundaria, quizá en esos momentos comenzábamos una vida descolocada, como
todos adolescente desesperado por la independencia propia. Era genial,
salíamos, íbamos de aquí para allá, cada una en lo suyo, pero sin perder el
contacto, ni las cenas los viernes por la noche, los after ofice y demás…
Seguía riendo ante mis recuerdos,
cuando una preciosa mujer, chica, mujer, ¿Cómo llamarla? Mujer, ella es una
mujer con todas las letras. Su cabello brillaba ante los llamativos reflejos en
su color castaño claro, su preciosa sonrisa se hizo notar al verme pararme. Sus
largas piernas tapadas con una pollera larga hasta la cintura de una ceda
esmeralda y su musculosa clásica en blanco. Una cadenita con la pequeña letra
en forma de “E” colgaba en su cuello, junto con otra letra de “L” en tonos
dorados oro. Sus perlas orgullosas colgaban de sus orejas, mientras corría en
su manera tan femenina de ser allegándose a mí. La abracé muy fuerte. –Hola.
–Murmuró en mi oído.
–Hola mi Reina. Te sienta bien la
maternidad. –Dije bromeando con ella. Esta se rió y luego nos separamos para
sentarnos. Se sentó a mi lado al instante en el que comenzó la charla. Dra. Reina Belén Albarracín, mi Psicóloga
favorita.
–Bueno, contame… ¿Qué fue de vos en
estos tiempos? Pasó largo rato desde que no nos hablamos, el pequeño ya me
pregunta por ti… –Me hizo pucheros. Me sonreí y tomando su mano prometí.
–Oh mi pequeño Eddy, mándale saludos,
dile que estaré pronto junto a él. Aún le debo ese regalo de cumpleaños. –Dije
sonriéndome.
–Oh por supuesto que lo debes, y de
día del niño, navidades, vamos madrina, abre la billetera, el pequeño hace
meses que no te ve, debes Mc’Donalds y varias deudas más…–Reí con una fuerte
carcajada.
–Oye, vamos…Piedad… La madrina ah
dejado sus trabajos detrás de su padrino. –Dije recordándole. Ahora ella fue
quien rió sonoramente hacia mis chistes.
–Ok, ok, ok… Pero espero que ese
padrino también se comporte o verán al torbellino Edward enojarse y yo no voy a
estar ahí para salvarles la vida amorosa a los padrinos con mi hijo. –Dijo
desentendiéndose del tema.
–Trato hecho. –Dije comprometida.
Cuando nuestra charla se hacía todo
risas, Jardines de infantes y pequeños que se comen el lápiz labial de sus
mamás, un reflejo se me hizo molesto en el rostro, era como si una persona, me
reflejara con un espejo desde la distancia. Tapé mis ojos y luego de
acostumbrar mi mirada a la luz, un pequeño espejo en forma de corazón me daba
en el rostro, la sonrisa más grande, más hermosa, y más “Swaggy” que yo conozco
apareció ante mí junto a esos ojos enormes en un verde crema de menta, esos
ojos, esos ojos que son míos y siempre los serán. Sus risas contagiosas se
hicieron más allegadas a nosotras. Sus mechones lacios en rubio formaban una
perfecta trenza trigo, mientras su perfecta indumentaria de Propia marca
registrada, se hacía presente. Su manera fresca, reservada, y femenina de ser
jamás cambiaba, ella había cambiado mucho desde la secundaria, esa rubia era
una gran mujer y una muy contratada en el mundo de la moda. Michella Portillo, la Gran Empresaria y
Diseñadora de Alta Costura.
Su cabellera obscura caía en ondas
rebeldes por su espalda, junto a un hermoso y colorido vestido veraniego que
tapaba su hinchado vientre, que hermoso es saber que las personas que amas,
están felices, y con el derecho vital y legal a serlo. Dra. Daiana Gómez, Abogada Penalista y actual Jueza de Menores.
–¿Bell? –Dijo Daiana al notar mi cabello
algo cambiado.
–Si, si… Soy rubia tendrás que
acostumbrarte. –Dije sonriendo. –Así como yo voy a tener que acostumbrarme a
esto… –Dije acariciando su vientre.
–Oh podré con eso… –Dijo bromista
mientras nos abrazábamos.
–Oh claro que podrás… –Dijo Belu
ingresando en la conversación.
–¿Belu? Oh, dame un abrazo por favor. –Dijo
emocionada, hace tanto que nos vemos…
–Hola preciosa, ¿Cómo andan esos ojos?
–Dije saludando a Michi, quien se sonrió tímidamente. –Oh vamos Portillo. Nos
puedes ser vergonzosa luego de haberte devorado a esas marcas y diseñadores con
tus diseños, debo decir que tu gusto es fenomenal, ya te encargue mi vestido
para el casamiento de todas.
–Si, si no te preocupes. Y bueno, no
esta mal triunfar en la vida. Realmente no sabía que podía hacer eso, yo solo
me escapé con una excusa y salí ganando de ello… ¡Viva New York! –Dijo sonriendo.
Recuerdo muy bien que me había contado que adora Nueva York por haber encontrado
ahí su vocación y bueno, ¿Al amor de su vida?
–¿De cuánto estas? ¿Ya sabes que es?
¿Cómo se va a llamar? –Dije sin respirar y de un tirón a Dai.
–Estoy de cinco meses, es un pequeño
varoncito y se llamara Drew. –Dijo muy orgullosa…
–Estoy tan orgullosa de vos Dai –Dije emocionándome,
últimamente me sucedía mucho eso de emocionarme a cada rato.
–Oh cielo, yo también de vos, de
todas. –Dijo sonriente.
–¡¡Alegría, alegría!! ¿Almorzamos ya? –Dijo
Mayra, reímos. –¿¿Qué?? Mi vuelo fue agotador, estoy hambrienta… –Volvimos a reír
mientras nos sentábamos.
–¿Qué tal sus vidas ah? Tanto tiempo… –Dijo
Belu y su sonrisa.
–Demasiado… –Dijo Mich con una punzada
de melancolía.
–Tengo una idea… –Y todas miraron a
Dai. –Belu, ¿Aun no vendieron el apartamento ustedes verdad? –Belu negó.
–Nos cuesta… –Dije haciendo una mueca.
–¿Qué tal si vamos allá y hablamos allá
sobre nuestras vidas? –Reímos. Todas estuvimos de acuerdo.
–Ronda de amigas… –Recordé mientras sonreía.
–Oh hace cuanto que no hablo con esos códigos..
–Dijo Belu tomando un sorbo de su bebida.
–¿Qué? –Dije y Dai se sonrió.
–No se dio cuenta que lo dijo Belu… –Meco
su cabeza acariciando su vientre.
–¿Qué cosa? –¿Acaso lo dije en voz
alta?
–Ronda de amigas… –Dijo Belu
sonriendo.
–Oh vamos, ya estamos grandes… –Bue…
–¡Cuando no vos Mayra! –Dije algo
honesta. Am, se me escapo. Ella me frunció el ceño –¡Aguafiestas!
–¡Belén! –Se quejó Belu.
–Ok… –Mayra me saco la
lengua. Me sonreí, a veces es tan infantil Como la extrañaba, pendeja…
–¿Ronda de amigas si o
no? –Pregunto Daiana algo efusiva.
–¡A la orden señora Jueza!
–La cargue y se rio.
–Almorcemos de una vez. –Llamo
Michella al mozo de una seña.
CONTINUARA…
Holaa :) Al fin llego el día, has subido la nove xD
ResponderEliminarEstuvo increíble como sabia que iba a estar, así que te pido por favor que subas el próximo capitulo pronto porque ya la intriga y las ansias de leer mas me están matando jajaja
Ok, voy a subir dos cada finde, ya se estan acercando esos capitulos que tanto esperas, debo admitir que tu historia es la que mas me divierte escribir, porque es muy clandestina, muy imposible con eso de la infidelidad y toda la cosa, esta muy bueno... Ya lo veras con el pasar de los capitulos ;)
EliminarUna historia clandestina wow eso es como muy... excitante jajaja Ya quiero leer eso aunque bueno corro con la suerte de ya saber un poco. :)
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