Finalmente, al llegar al auto, fuertes
abrazos se hicieron notar, el silencio estaba presente, varias lagrimas se
asomaron entre las chicas y ellos se ocuparon de hacerlas desaparecer con
risas.
Fue duro, pero finalmente
se fueron de nuestras vidas, uno quien sabe si alguna vez volvamos a verlo, al
otro, es impredecible, quizá en otra vida… Pero el cariño e internet aún
existen y todo puede ser con el pasar del tiempo.
Al llegar al departamento “Bellu” como
las chicas lo llamaban, nos sonreímos al ver el súper cuadro con varias formas
y motivos escritos y dibujados. Entre ellos, no faltaba un “50 Sombras de Grey”
“One Direction” “Justin Bieber” “Carina Zampini” y “Austin Mahone” entre otros
motivos de “Los Querubines”, nos sonreímos. Daiana y yo lloramos, somos las más
sentimentales del grupo.
Rápidamente la parte en la que Belu se
enojó mucho conmigo a días de irnos, vino a mi mente…
*Flash Back*
–¡O te vas vos o me voy yo! –Dijo
furiosa.
–Realmente lo siento… –Dije bastante
shockeada.
–Me importa mierda… –Dijo aun furiosa,
caminaba de acá para allá como leona enjaulada, no entiendo como esto pudo
haberla enfurecido tanto. No pensé que era una herida sangrante, pensé que era
una puta cicatriz.
–Por favor Belu, tenes que superarlo… –Me
miro, su labio superior temblaba, quería llorar, pero no de tristeza, sino de
furia.
–¡Mierda Belén! No puedo creer que
simplemente hayas vuelto a sacar el maldito tema asqueroso inmundo que es…
Louis Tomlinson para mí. Dentro de tres días partimos a Londres ¿No? ¿Lo sabes
no? –Pregunto irónica.
–Lo se bonita, lo lamento mucho, solo
quería que lo superaras, ¿Y si te lo encontras? –Me miro aún más roja.
–¡Deja de delirar Idiota! A ver si me
entendes algo Jazmín:¡ Los-Cuentos-Son-Solo-Cuentos! –Se quejó más furiosa. –No
quiero saber de él, él está muerto para mí. Punto final. –Gruño pegando un
portazo a la puerta. Pego un grito muy furioso. Jamás creí que ella se enojaría
tanto. Camine hacia el balcón y ahogue mis nervios en un cigarrillo. Adiós
Tomlinson…
*Flash Back Off*
Belu me miro sonriendo…
–Oh yo también recordé eso… –La mire.
–Me dijiste que deliraba… –Recordé. –Vas
a casarte Osea, ¿Qué carajos? –Dije y ella se sonrió.
–Lo siento, ojala algún día me
perdones… –Negué mientras ella fruncía el ceño.
–Nunca estuve enojada con vos. –Ella
se sonrió.
–Te eché de nuestra casa. –Ella rio
junto a mí. –Lo lamento mucho… –Se lamentaba.
–Tranquila, no es que lo recuerde
siempre, es que, entrar acá después de tantos años… Me hizo recordarlo es todo.
Sin rencores. –Ella asintió.
Caminamos hacia la habitación, en
donde la cama de Belu estaba sin cobertores ni sabanas.
–¡¡Beluuu!! –Grite y ella me entendió
de inmediato.
–Siiiii… –Y a las corridas trajo un
juego de sabanas.
Armamos la cama de Belu que solía ser
más grande. Y nos tiramos todas encima de ella. Nos reímos y me surgió la
pregunta, no sé porque…
–¿No le hace mal la posición al bebe? –Daiana
me negó.
–No, para nada. Estamos bien. –Dijo
contenta y nos quedamos las cinco mirando el cielo raso al momento en el que el
silencio se hacía notorio.
Luego de unos minutos, Daiana se
levantó y nos miró a todas.
–Bueno, ¿quién empieza a contar como
surgió? –Todas la miramos.
–¿Cómo surgió que? –Pregunto Mayra.
–Sus parejas… –Nos miramos. Ninguna
quería comenzar… –Alguien va a tener que comenzar.
–¿Y porque vos no? –Ella negó.
–Porque yo tuve la idea… –Reímos y
finalmente se ofreció Mayra.
–Esta bien, yo lo hago… –La morena
negó. –No puedo creer que estemos haciendo esto… –¿Tanto te vas a quejar Mayra?
No, no voy a decirle eso, o se va a arrepentir, mejor…
–¡Vamos, tu puedes May! –Levanté un puño. Sonreimos.
–¡Vamos, tu puedes May! –Levanté un puño. Sonreimos.
–Bueno, todo comenzó sin creer y sin pensar que algún día
sucedería. Él es actor, en cambio yo solo soy una psicóloga infantil ¡No hay
nada en común! Si me decías que esto sucedería hace cuatro años atrás, jamás te
lo creería, es más, te trataría de loco delirante sin remedio alguno. –Reímos.
–Pero finalmente, parece que debía ser así… –Prestamos
atención…
*Narra
Mayra*
Luego de haberme recibido. Osea, después de haber vivido
cinco años en Londres, me mude a Estados Unidos. Allí, termine mis estudios y
conseguí el título.
Rápidamente conseguí trabajo, y fue entonces cuando
comenzó todo. Luego de haber ejercido en varios hospitales, finalmente, me
contrataron para un colegio. Pero este colegio no era común, era el más
prestigiado colegio de Beverly Hills. Era el colegio más costoso de toda la
ciudad, en ella iban chicos famosos, hijos de famosos y de ese ambiente en sí.
Yo, la psicóloga, interactuaba con mis pequeños
pacientes, pero aunque pareciera, mi trabajo no era tan fácil como se veía.
Cada día era algo nuevo, encontraba adolescentes que se
peleaban por bronca a la humanidad, niños que siendo pre adolescentes, llevaban
traumas desde la niñez, y niños que encubaban traumas para el futuro. No era
muy lindo, pero era mi trabajo después de todo. Aunque así se viera, los niños
no eran tan felices como su entorno, mayormente, familiar los muestra. Ellos
sufren las consecuencias de vivir tan expuestos al mundo, reconocí que eso es
lo que los lleva al vicio, a los malos hábitos e incluso al suicidio. A veces
hasta a mí me dolía tener que exponerlos ante mí, ellos no tenían por qué contarme
sus cosas, pero luego recordaba que para eso estudie y que solo escuchándolos
podría ayudarlos a progresar, y eso me ayudó bastante.
Mi historia con Brad, precisamente comenzó el día que
conocí a Jason, su pequeño hijo. Fue si mal no lo recuerdo, el otoño que
averigüe para verme con Michella.
–Claro, claro ¡ahí estaré! (…) Yo también te quiero
preciosa (…) También extraño Buenos Aires, algún día vamos a volver a vernos,
al menos, eso es lo que me dijo Belén. (…) Si Belu. (…) Ok, debo dejarte, nos
vemos (…) También te quiero Michi, chau.
Cuando corte, escuche un
ruido lejano que sonaba a sollozo, pero no lo reconocía muy bien. Me quede en
silencio para ver si volvía a escucharlo. No volví a escuchar el sonido. Logre
olvidar el pequeño ruido mirando hacia el cielo despejado en color celeste,
estaba precioso el día. La brisa del otoño que se asomaba me pegaba en el rostro
y solía gustarme. Apoyé mis brazos sobre el banco en donde estaba sentada me
sonreí, habían pasado muchas cosas esa semana, además de estar cumpliendo
veintisiete años, también llamó mi mamá. Es mi cumpleaños… ¡Y nadie más que
Michella y mi mamá, me llamó!
–¡Mentirosa! –Me quejé mirando a Belu.
–¿Qué? –Miró la morena.
–¡Nosotras te llamamos idiota! –Dijo Belu con el ceño
fruncido. Oho, se enojó Belu.
–¡No es cierto! –Dijo ella.
–¡Si, si lo es! –Dijimos ambas enojadas.
–¡No mentís! ¡Mienten! –Se quejó ella. En fin, comenzamos
una disputa entre si estábamos discutiendo o no. Belu presionó encendido a su
computadora al instante en el que revisábamos las video llamadas de hace casi
cuatro años. Somos de terror.
–¿Ves que te llamamos idiota? –Se quejó Belu, yo me
sonreí y Mayra sacó la lengua.
–Ok, seguí Mayra por favor… –Dijo Daiana tomando las
riendas de esta tontería.
–Si por favor… –Dijo
Michella. Finalmente nos volvimos a acostar y ella siguió contándonos.
Cuando estaba terminando de ver lo que seguía en mi
agenda, bloquee mi teléfono y me paré. Estilicé la falda azul marino, estiré el
saco de igual color, debo soportarlos, odio a este par de vestimenta. Bueno,
suspiro y sigo adelante porque son reglamentarios en el uniforme estricto del
Colegio y bla, bla, bla…
Puse los ojos en blanco… Me sonreí al recordar quien lo
hacía y quien regañaba cuando lo hacías. Me volví a sonreír soy una tarada.
Mecí mi cabeza y me predispuse a caminar cuando… Una vez más, ahí estaba el
pequeño sonido, sonaba ah… un pequeño llorando… pero aún no lo puedo ver…
Busqué a mí alrededor, hasta que vi…
Me sonreí al notar la botamanga de un pantalón color gris
plomo y un zapato negro. Venían debajo del banco en donde estaba sentada. Hay
Mayra, ¿en qué país vivís? Con mi falda a salvo de no mostrar nada, me agaché y
ahí se asomó para que lo vea…
–Ey… –Dije viendo como el pequeño con expresión de dolor
me miraba. Su cabello rojizo estaba desordenado y su par de ojos celestes
empapados se encontraban ante mí.
–Andate, déjame… –Se quejó. Nuestros ojos se encontraron
y yo negué.
–No, no puedo. – El
pequeño me miró y solo se avergonzó cerrando sus ojitos y escondiendo su cabeza
entre sus piernas, quienes eran abrazadas por sus brazos. Lo miré apenada al
momento en el que acaricié su cabello lacio y le dije………
Sonaba un celular… (*En
english* *En español*)
–¿Hi?
–Preguntó
Belu. ¿Belu? –¿Louis sos vos? –Me
sonreí. Pero ella frunció el ceño al hablar con su marido. –¡Louis Tomlinson! Solo… –Hizo un párate
tratando de escucharlo. ¿Estaban discutiendo? ¿Por qué? –¡No, no no! ¡Vos escúchame a mí! ¡No quiero que te vuelvas a marcar el
cuerpo! ¿Estamos de acuerdo en algo? –Su voz era estricta. Como si no se pudiese
discutir sobre lo que ella decía. Estaba muy enojada. Suspiró y acarició su
frente… –¿Mi nombre? –Se sentó y miró
hacia la ventana. –Por dios… –Dijo en nuestro idioma y ahora sí que no estoy
entendiendo. –Louis te fuiste a la mierda… –Murmuró. Oh se viene un grito. –Si ya se que no te gusta que hable en
español, pero… ¡Mierda! –Se volvió a escuchar y del otro lado se escuchó su
grito “¡BELÉN!” Me sonreí, es normal en los Tomlinson, que
nadie se me amargue… “Im so, sorry…”
Dijo el hombre arrepentido por detrás… Era tanto el silencio que escuchábamos
lo que el decía…
–Está bien Louis…
–Suspiró. Me sonreí. –¡Hace lo que te dé
la gana carrot! –Volví a sonreír al verla a ella sonreír. Me hice más
silencio, para escuchar, chusma si… “¡Oh
I love Queen! you will not regret…” Se
sonrió, nos reímos. Ella suspiró enamoradiza y solo colgó el teléfono quedandose
viéndolo… Ella, ella solo… Esta tan enamorada y pensar que casi me hecha de mi
casa por negarlo amuerte…
–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y
preguntar. –¿Seguis Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que
paso…
–Entonces segui Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo………………
CONTINUARÁ…
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