viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo 3° (Mayra Diaz, a medias...)

Finalmente, al llegar al auto, fuertes abrazos se hicieron notar, el silencio estaba presente, varias lagrimas se asomaron entre las chicas y ellos se ocuparon de hacerlas desaparecer con risas.
Fue duro, pero finalmente se fueron de nuestras vidas, uno quien sabe si alguna vez volvamos a verlo, al otro, es impredecible, quizá en otra vida… Pero el cariño e internet aún existen y todo puede ser con el pasar del tiempo.

Al llegar al departamento “Bellu” como las chicas lo llamaban, nos sonreímos al ver el súper cuadro con varias formas y motivos escritos y dibujados. Entre ellos, no faltaba un “50 Sombras de Grey” “One Direction” “Justin Bieber” “Carina Zampini” y “Austin Mahone” entre otros motivos de “Los Querubines”, nos sonreímos. Daiana y yo lloramos, somos las más sentimentales del grupo.
Rápidamente la parte en la que Belu se enojó mucho conmigo a días de irnos, vino a mi mente…
*Flash Back*
–¡O te vas vos o me voy yo! –Dijo furiosa.
–Realmente lo siento… –Dije bastante shockeada.
–Me importa mierda… –Dijo aun furiosa, caminaba de acá para allá como leona enjaulada, no entiendo como esto pudo haberla enfurecido tanto. No pensé que era una herida sangrante, pensé que era una puta cicatriz.
–Por favor Belu, tenes que superarlo… –Me miro, su labio superior temblaba, quería llorar, pero no de tristeza, sino de furia.
–¡Mierda Belén! No puedo creer que simplemente hayas vuelto a sacar el maldito tema asqueroso inmundo que es… Louis Tomlinson para mí. Dentro de tres días partimos a Londres ¿No? ¿Lo sabes no? –Pregunto irónica.
–Lo se bonita, lo lamento mucho, solo quería que lo superaras, ¿Y si te lo encontras? –Me miro aún más roja.
–¡Deja de delirar Idiota! A ver si me entendes algo Jazmín:¡ Los-Cuentos-Son-Solo-Cuentos! –Se quejó más furiosa. –No quiero saber de él, él está muerto para mí. Punto final. –Gruño pegando un portazo a la puerta. Pego un grito muy furioso. Jamás creí que ella se enojaría tanto. Camine hacia el balcón y ahogue mis nervios en un cigarrillo. Adiós Tomlinson…
*Flash Back Off*
Belu me miro sonriendo…
–Oh yo también recordé eso… –La mire.
–Me dijiste que deliraba… –Recordé. –Vas a casarte Osea, ¿Qué carajos? –Dije y ella se sonrió.
–Lo siento, ojala algún día me perdones… –Negué mientras ella fruncía el ceño.
–Nunca estuve enojada con vos. –Ella se sonrió.
–Te eché de nuestra casa. –Ella rio junto a mí. –Lo lamento mucho… –Se lamentaba.
–Tranquila, no es que lo recuerde siempre, es que, entrar acá después de tantos años… Me hizo recordarlo es todo. Sin rencores. –Ella asintió.
Caminamos hacia la habitación, en donde la cama de Belu estaba sin cobertores ni sabanas.
–¡¡Beluuu!! –Grite y ella me entendió de inmediato.
–Siiiii… –Y a las corridas trajo un juego de sabanas.
Armamos la cama de Belu que solía ser más grande. Y nos tiramos todas encima de ella. Nos reímos y me surgió la pregunta, no sé porque…
–¿No le hace mal la posición al bebe? –Daiana me negó.
–No, para nada. Estamos bien. –Dijo contenta y nos quedamos las cinco mirando el cielo raso al momento en el que el silencio se hacía notorio.
Luego de unos minutos, Daiana se levantó y nos miró a todas.
–Bueno, ¿quién empieza a contar como surgió? –Todas la miramos.
–¿Cómo surgió que? –Pregunto Mayra.
–Sus parejas… –Nos miramos. Ninguna quería comenzar… –Alguien va a tener que comenzar.
–¿Y porque vos no? –Ella negó.
–Porque yo tuve la idea… –Reímos y finalmente se ofreció Mayra.
–Esta bien, yo lo hago… –La morena negó. –No puedo creer que estemos haciendo esto… –¿Tanto te vas a quejar Mayra? No, no voy a decirle eso, o se va a arrepentir, mejor…
–¡Vamos, tu puedes May! –Levanté un puño. Sonreimos.
–Bueno, todo comenzó sin creer y sin pensar que algún día sucedería. Él es actor, en cambio yo solo soy una psicóloga infantil ¡No hay nada en común! Si me decías que esto sucedería hace cuatro años atrás, jamás te lo creería, es más, te trataría de loco delirante sin remedio alguno. –Reímos.
–Pero finalmente, parece que debía ser así… –Prestamos atención…
*Narra Mayra*
Luego de haberme recibido. Osea, después de haber vivido cinco años en Londres, me mude a Estados Unidos. Allí, termine mis estudios y conseguí el título.
Rápidamente conseguí trabajo, y fue entonces cuando comenzó todo. Luego de haber ejercido en varios hospitales, finalmente, me contrataron para un colegio. Pero este colegio no era común, era el más prestigiado colegio de Beverly Hills. Era el colegio más costoso de toda la ciudad, en ella iban chicos famosos, hijos de famosos y de ese ambiente en sí.
Yo, la psicóloga, interactuaba con mis pequeños pacientes, pero aunque pareciera, mi trabajo no era tan fácil como se veía.
Cada día era algo nuevo, encontraba adolescentes que se peleaban por bronca a la humanidad, niños que siendo pre adolescentes, llevaban traumas desde la niñez, y niños que encubaban traumas para el futuro. No era muy lindo, pero era mi trabajo después de todo. Aunque así se viera, los niños no eran tan felices como su entorno, mayormente, familiar los muestra. Ellos sufren las consecuencias de vivir tan expuestos al mundo, reconocí que eso es lo que los lleva al vicio, a los malos hábitos e incluso al suicidio. A veces hasta a mí me dolía tener que exponerlos ante mí, ellos no tenían por qué contarme sus cosas, pero luego recordaba que para eso estudie y que solo escuchándolos podría ayudarlos a progresar, y eso me ayudó bastante.
Mi historia con Brad, precisamente comenzó el día que conocí a Jason, su pequeño hijo. Fue si mal no lo recuerdo, el otoño que averigüe para verme con Michella.
–Claro, claro ¡ahí estaré! (…) Yo también te quiero preciosa (…) También extraño Buenos Aires, algún día vamos a volver a vernos, al menos, eso es lo que me dijo Belén. (…) Si Belu. (…) Ok, debo dejarte, nos vemos (…) También te quiero Michi, chau.
Cuando corte, escuche un ruido lejano que sonaba a sollozo, pero no lo reconocía muy bien. Me quede en silencio para ver si volvía a escucharlo. No volví a escuchar el sonido. Logre olvidar el pequeño ruido mirando hacia el cielo despejado en color celeste, estaba precioso el día. La brisa del otoño que se asomaba me pegaba en el rostro y solía gustarme. Apoyé mis brazos sobre el banco en donde estaba sentada me sonreí, habían pasado muchas cosas esa semana, además de estar cumpliendo veintisiete años, también llamó mi mamá. Es mi cumpleaños… ¡Y nadie más que Michella y mi mamá, me llamó!
–¡Mentirosa! –Me quejé mirando a Belu.
–¿Qué? –Miró la morena.
–¡Nosotras te llamamos idiota! –Dijo Belu con el ceño fruncido. Oho, se enojó Belu.
–¡No es cierto! –Dijo ella.
–¡Si, si lo es! –Dijimos ambas enojadas.
–¡No mentís! ¡Mienten! –Se quejó ella. En fin, comenzamos una disputa entre si estábamos discutiendo o no. Belu presionó encendido a su computadora al instante en el que revisábamos las video llamadas de hace casi cuatro años. Somos de terror.
–¿Ves que te llamamos idiota? –Se quejó Belu, yo me sonreí y Mayra sacó la lengua.
–Ok, seguí Mayra por favor… –Dijo Daiana tomando las riendas de esta tontería.
–Si por favor… –Dijo Michella. Finalmente nos volvimos a acostar y ella siguió contándonos.
Cuando estaba terminando de ver lo que seguía en mi agenda, bloquee mi teléfono y me paré. Estilicé la falda azul marino, estiré el saco de igual color, debo soportarlos, odio a este par de vestimenta. Bueno, suspiro y sigo adelante porque son reglamentarios en el uniforme estricto del Colegio y bla, bla, bla…
Puse los ojos en blanco… Me sonreí al recordar quien lo hacía y quien regañaba cuando lo hacías. Me volví a sonreír soy una tarada. Mecí mi cabeza y me predispuse a caminar cuando… Una vez más, ahí estaba el pequeño sonido, sonaba ah… un pequeño llorando… pero aún no lo puedo ver… Busqué a mí alrededor, hasta que vi…
Me sonreí al notar la botamanga de un pantalón color gris plomo y un zapato negro. Venían debajo del banco en donde estaba sentada. Hay Mayra, ¿en qué país vivís? Con mi falda a salvo de no mostrar nada, me agaché y ahí se asomó para que lo vea…
–Ey… –Dije viendo como el pequeño con expresión de dolor me miraba. Su cabello rojizo estaba desordenado y su par de ojos celestes empapados se encontraban ante mí.
–Andate, déjame… –Se quejó. Nuestros ojos se encontraron y yo negué.
–No, no puedo. – El pequeño me miró y solo se avergonzó cerrando sus ojitos y escondiendo su cabeza entre sus piernas, quienes eran abrazadas por sus brazos. Lo miré apenada al momento en el que acaricié su cabello lacio y le dije………
Sonaba un celular… (*En english* *En español*)
–¿Hi? –Preguntó Belu. ¿Belu? –¿Louis sos vos? –Me sonreí. Pero ella frunció el ceño al hablar con su marido. –¡Louis Tomlinson! Solo… –Hizo un párate tratando de escucharlo. ¿Estaban discutiendo? ¿Por qué? –¡No, no no! ¡Vos escúchame a mí! ¡No quiero que te vuelvas a marcar el cuerpo! ¿Estamos de acuerdo en algo? –Su  voz era estricta. Como si no se pudiese discutir sobre lo que ella decía. Estaba muy enojada. Suspiró y acarició su frente… –¿Mi nombre? –Se sentó y miró hacia la ventana. –Por dios… –Dijo en nuestro idioma y ahora sí que no estoy entendiendo. –Louis te fuiste a la mierda… –Murmuró. Oh se viene un grito. –Si ya se que no te gusta que hable en español, pero… ¡Mierda! –Se volvió a escuchar y del otro lado se escuchó su grito “¡BELÉN!”  Me sonreí, es normal en los Tomlinson, que nadie se me amargue… “Im so, sorry…” Dijo el hombre arrepentido por detrás… Era tanto el silencio que escuchábamos lo que el decía…
Está bien Louis… –Suspiró. Me sonreí. –¡Hace lo que te dé la gana carrot! –Volví a sonreír al verla a ella sonreír. Me hice más silencio, para escuchar, chusma si… “¡Oh I love Queen! you will not regret…”  Se sonrió, nos reímos. Ella suspiró enamoradiza y solo colgó el teléfono quedandose viéndolo… Ella, ella solo… Esta tan enamorada y pensar que casi me hecha de mi casa por negarlo amuerte…
–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y preguntar. –¿Seguis Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que paso…
–Entonces segui Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo………………


CONTINUARÁ…


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