jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo 5° (Justin POV)

*Justin POV*
Cuando se fue Jazzy de su visita, quedé pensando mucho en que hacía ella aquí, esa… La abogada. ¿Cómo era su nombre…? ¿Daiana? Tenía el apellido de Selena…
Es irónico, se alejó “esa” Gómez de mi vida y ahora se presenta, esta chica que al parecer cuando era chica me amaba ya que noté que era Believer y también es Gómez y que supuestamente quiere sacarme de aquí… ¿Cómo confiar en ella? ¿Y si solo quiere arruinar mi vida como todos? ¡Todos odian a Justin Bieber! ¿Por qué ella no? Hay… Hay veces en la que me levanto queriendo ser otro que no sea yo… Es tan complicado ser quien soy. Es pesado, y cuesta mucho llevar mi nombre. Por eso no quiero casarme y tener una familia, no quiero traer chicos al mundo y que vivan así por mi culpa y la de mi apellido.
Pensé en esa chica mucho tiempo, su cabello rizado obscuro, su sonrisa enorme, vi como sonrió con Jazzy, sus ojos obscuros… Ella tiene la mirada sincera. ¿Y si ella realmente quiere ayudarme? Pues… Tengo que tomar una decisión ya que el papel entre mis manos me pide que ponga mi firma y mi aclaración de firma. Daiana Gómez… ¿Qué queres de mí?
Firmaré… Total, no tengo nada que perder… ¡Cuarenta años! 
Diana Gómez, leí en el papel. Mí nueva abogada


Capitulo 5° (Daiana Gomez)

–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas asintieron.
 –Bueno… ¿Ahora quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.

–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al ver que no se resistió…
*Daiana POV*
Mi vida consistía en trabajar por las mañanas y estudiar para dar las materias por la noche. Si, si es un lindo tema que no es para todos, sino para el que tiene ganas de llegar a ser lo que quiere.
Bell también estudiaba como yo, por las noches. Ayer logré hablar con ella, dice que nos extraña mucho. Ella es tan emocional… ¿Qué tiene que ver Bell?
Terminé mis estudios cuando terminaba el verano. Y para las fiestas navideñas volví a casa escapando del frío invierno de Canadá. Pero luego de un tiempo volví, estaba por hacer mi primer caso allí y luego volvería a casa a hacer mi vida, todo cambió aquel día.
Hacía dos semanas que comenzaba a ejercer mis estudios. Abogada y Licenciada en Derechos Humanos, me costó nueve años serlo. Mi vida cambió el día que debía decidir qué caso tomaría.
–Tu primer caso Gómez… –Sonreí.
–Mi primer caso, sí. –Miraba las planillas y de pronto, ese apellido estaba escrito. Leí y releí…
–Si es él… Últimamente se mandó una muy difícil. –Negué con lástima.
–¿Qué sucedió? –Tomé la planilla para llegar al informe.
–Una chica de quince años lo demandó por violación… –¿Violación? ¿Justin? ¿Justin Bieber el cantante? ¡No lo creo cierto! ¡Tiene que haber un error!
–¿CUARENTA AÑOS? ¿ESTAN LOCOS? ¿POR QUÉ CUARENTA AÑOS? –Me quejé. No podía ser, pobre Justin…
–Le hicieron estudios a la niña Dai… ¡Ella fue penetrada! –Sonreí.
–¡Quince años Pol! ¡Ella tiene quince años! –Me quejé. Voy a decepcionarme mucho si esto no tiene solución. No puedo creer que ese Justin que yo conocí, ese que hizo todas esas hermosas canciones para chicas de su edad sea capaz de hacer tal…
–Pero Dai… –Negué interrumpiéndolo:
–¡Caso tomado! –Guardé la planilla en mi bolso y le di un beso.
–Pero… –Me fui gritando de lejos.
–¡Nos vemos el día que Justin sea libre! –Salí corriendo por la puerta y el brillante sol en Ottawa me dio en la cara. Nueve en punto de la mañana, esto va a ser difícil. Demostrar la inocencia de una persona no es un juego. Pero demostrar que una inocente niña, puede llegar a ser una perra, si lo es…
Me subí a un taxi y di la dirección de la correccional que estaba la planilla, es en donde se encontraba Justin.
Al llegar al lugar, llamaron a Justin, pero él tenía compañía. Negué pensando que quizá fuese una chica… Justin no estuvo con ninguna chica públicamente luego de cortar con Selena Gómez permanentemente, jamás se volvió a comprometer con una relación… Ya hace muchos años.
Avisé que me urgía hablar con él, que necesitaba hablar con ambas personas. Quizá sea su madre, o uno de sus hermanos… Me acercaron al patio de visitas y él estaba allí junto con la pequeña Jazzy, que ahora ya tiene más de quince años.
Ver como la chica estaba abrazando a su hermano quien lloraba en su regazo sin importar quien esté mirando, su hermana tiene la misma edad que la chica… ¡El no sería capaz de hacer una cosa así!
–¿Justin Bieber? –Separó a Jazzy de su abrazo y miró hacia mí.
–¿Quién es usted? –Preguntó la fina voz de la chica.
–Soy Daiana Gómez, abogada y licenciada en derechos humanos. –Justin abrió los ojos con sorpresa y preguntó:
–¿Qué quiere conmigo? Ya dije todo lo que pude y fue inútil porque a nadie le importó… –Terminó el con expresión de frustración. Una persona culpable no se comporta así, créanme conozco a gente como esa…
–Voy a sacarte de aquí Bieber… –La chica sonrió y Justin frunció el ceño.
–¿Y porque haría eso por mí? –Buena pregunta… ¿Por qué mierdas hago esto por él?
–Porque noto tu inocencia y porque conozco a la gente culpable, y tú no luces como una de ellas… –Negó.
–¡Porque no lo es! –Se quejó su hermana.
–Tranquila Jazzy, todo va a estar bien nena… –La chica comenzó a llorar de rabia.
–Es que… No puede ser Justin. Es injusto. –Se quejó y yo sonreí.
–Voy a hacer todo lo que esté en mi alcance. Voy a investigar a la niña. –Justin sonrió.
–Una sola cosa. ¡Es-una-maldita-perra! Va al colegio de Jazzy. La cambié en cuanto la chica se volvió loca y me amenazó con ella… –Frunció el ceño. La chica negó la cabeza.
–Ya te dije Justin, tendrías que haberme dejado que le arranque todos los pelos... –Se quejó. Justin negó.
–Es innecesario Jazzy, sos una chica buena, no es bueno que te pelees con perras. Ellas siempre juegan sucio. –Ella negó.
–Pero yo también se jugar sucio. –Él negó su cabeza mientras la regañaba.
–No digas esas mierdas otra vez ¡No sos ninguna perra! –Ella bufó. Interrumpí.
–Traten de mantenerse en armonía por favor… –Asintieron.
–Sí, lo siento. –Dijo Justin, ella solo asintió arrepentida.
–Bien, ¿sabemos su nombre? –Miré la planilla.
–¡Candy! ¡Candy Woods! –Sonreí, que ironía, ella se llama algo que jamás será, Dulce…
–Bueno, una sola cosa. Paciencia. Es lo único que te pido Bieber. –Asintió.
–Voy a hablar con mi gente, ¿Usted va investigarla? –Asentí. –Yo le dejo mi cuenta bancaria a su disposición para lo que necesite… –Negué. ¿Plata? ¿Eso vas a darme Bieber?
 –No necesito tu dinero Bieber, necesito que estés alerta y que cuides de ti. Porque en cuento yo empiece a remover esto hacia la superficie todo va a estar en tu contra, hasta el aire que respires. Y es enserio. –Asintió frunciendo el ceño y luego hizo media sonrisa.
–Parece que enserio quiere ayudarme… –¿Qué? ¡Es lo que vine a hacer!
–¿No le dije eso cuando llegué? –Sonrió meciendo su cabeza. –¿Recién se da cuenta Bieber? –Pregunté algo irónica.
–Solo, desconfié ¿acaso no tengo motivos? Viene así de la nada a querer ayudarme… ¿Por qué? –Asentí, tiene razón.
–La gente buena aún existe Bieber. ¡Confía! Sé que es difícil, yo más que nadie se eso, pero tienes que olvidar todas las cosas y pesar en salir de acá. Mañana mismo empiezo con esto ¿Estamos de acuerdo? –Extendí mi brazo hacia él y este se sonrió presionando su mano con la mía.
Su suave mano acarició la mía y yo cerré los ojos por unos segundos. Esto es inhumano, jamás en mi vida pensé que iba a encontrármelo en este estado. No… No puede ser. Si soñé con encontrármelo, pero en un bar, en un boliche… ¡No en una cárcel! ¡Es injusto! Su rostro tan cansado, de noches sin dormir. Su ropa horrible de color gris. Sus ojos apagados, la expresión de frustración y tristeza ¡Yo voy a sacarte de aquí así sea lo último que haga!
–¿Está bien señorita Gómez? –Lo miré a los ojos. Sus ojos color caramelo, estaban obscurecidos con la obscuridad del lugar. Asentí y saludé a la chica con un beso en la mejilla.
–Si todo está bien, solo pensaba. –La chica sonrió. –Cuida de tu hermano, necesita de ustedes, de su familia… –Ella asintió volviendo a llorar, sonreí sintiendo como un nudo en la garganta me presionaba y la abracé.
–Gracias… ¿Daiana era? –Asentí.
–Pero solo para vos ¿Ok? Nada que agradecer… –Sonrió con gracia.
–Ok… –Me acerqué a Justin y asentí.
–Firma la planilla que esta tarde van a darte, supongo. Es, am… Es el comprobante en el que me tomas como tu Abogada y yo me comprometo con tu caso. Tenes que firmarlo y no me importa un carajo tus abogados, porque no deben de ser tan buenos como para dejar que te pudras cuarenta años en la cárcel sin hacer nada ¿Ok? –Asintió.
–Muchas Gracias. –Negué.
–Solo hago lo que es correcto Bieber, si no es cierto la frustración e inocencia que veo en tu mirada, entonces no hay bien en el mundo que exista… –Murmuré. Sonrió y negó.
–Fuiste Believer… –Sonreí negando. Se dio cuenta… ¡Y si! Sino… ¿De qué otra manera haría lo que hago?
–No estoy acá para hablar de mi vida privada Bieber. Adiós.  –Acaricié el hombro de la chica y salí de ese espantoso lugar que de seguro tendré que frecuentar más seguido desde hoy…
¿Qué es lo que estoy haciendo? Solo por él haría tal locura… ¿Y si es culpable? ¿Si el realmente hizo eso? ¿Qué voy a hacer? Su mirada inocente no decía eso… ¡Es inocente de la cabeza a los pies! Puede ser… ¡Voy a hacer justicia! Soy justa, pero tampoco soy tan idiota al equivocarme tanto…


CONTINUARÁ...

miércoles, 30 de julio de 2014

Capitulo 4° (Louis POV)

*Louis POV*
Llegué a la casa y todos estaban ahí. Desde que yo cometí el enorme error de casarme con Lenny, y desde que bueno, el pelmazo de Zayn desposó a Perry, todo está así, además de que bueno, Harry está detrás de una chica, Niall va muy bien con su prometida y Liam, quien avisó que estará solo hasta que muera, cosa que pone de los pelos a las Directioners. Todas las chicas están regaladas como moño para él.
Bajé al sótano de la “Direction House”, desde que nuestra banda se separó hace ya cinco años, solo así estamos, nos vemos dos o tres veces por mes en esta casa que entre todos compramos y que mantenemos para nuestro uso y solo nuestro uso.
–Tommo… –Gritó Harry, oh mi amado desastre.
–¿Qué hay Haroldo? ¿Qué hay chicos? –Todos saludaron.
–Aquí, esperando por Niall y la cena. –Dijo Liam.
–Veremos con que nos sale hoy. –Terminó Zayn y todos reímos.
–¿Cerveza? –Preguntó Hazza desde el minifrezzer. Miré a Hazza y asentí, este me lanzó una.
–¡Gracias bro! –Él solo levantó su cerveza en respuesta.
Me tiré sobre el sillón quien estaba muy cómodo y observé como Zayn y Liam hablaban sobre un proyecto que ambos estaban llevando, mientras jugaban billar y Hazza jugueteaba con su teléfono. Estaba tan concentrado pensando en Belén que… ¡Si, si a la mierda! ¡Pienso en la Psicóloga! Estaba tan concentrado pensando en ella, que no noté que Liam me hablaba.
–¡Louis! ¿Estás bien bro? –Dijo Liam mirando hacia mí. Volví de mi ensueño y me encontré con sus ojos obscuros. Sonreí y negué.
–Tranquilo, está todo bien. Son solo temas míos… –Zayn negó.
–Lenny… Esa mina es insoportable. –Aseguró el moreno.
–¡Cierren su estúpida boca! –Nos regañó Hazza y miró a su teléfono. –Si nena, en un rato estaré ahí (…) Tranquila yo me cuido, tú también cuídate (…) Besos para ti también. Chau. –Colgó el teléfono sonriente y negó hacia mí.
–¿Cómo vas con la psicóloga?¿Albarracín era? Lindo apellido… –Preguntó Harry. Negué, es un sin remedio.
–¿Psicóloga? Albarracín no es de aquí…  –Preguntó Liam con expresión de diversión.
–¡Si, ayer llamo insoportable con que no podía sacarse a su psicóloga de la cabeza! –Aseguró al muy idiota.
–¡Harry ciérrala ya! –Rieron todos.
*Flash Back*
Salto la calle e ingreso en mi auto. La muy molesta de Eleonor me acorraló para llevarla hasta ahí y cuando salgo siento ganas de acostarme con… ¿La Psicóloga? La mujer es muy bella, además de que es una profesional, es inteligente, sabe que decir. Es el tipo de mujer que se da cuenta que soy un imbécil y por eso aún no he encontrado una mujer así para mi vida.
Hoy un día después, necesito ayuda, ya que después de eso, casi no dormí anoche…
–¡Hey culón! ¿Qué hay? –¿Él… acaba de decir eso?
–¡Harry no estoy para bromas! –Él suspiró.
–¿Qué sucede, necesitas hablar? –Preguntó ahora seriamente.
–Si… Tengo problemas bro. –Suspiró una vez más.
–¿En dónde estás? –Preguntó.
–A unas cuantas cuadras del puente. –Hizo tono de un Harry pensando.
–¡Voy a buscarte! ¿Vas en auto? –¿Y de que otra manera voy a ir? Ay dios…
–Se Harry… –Rió.
–Es que voy a tomarme el bus. –¡Qué raro de él llamar la atención! ¿No?
–Qué raro de vos… –Rió.
–Nos vemos. –Colgó.
~~~
Al llegar Harry con todas sus chicas detrás, subió al auto y más polémica al notar que era yo el que iba en el auto.
–¡Ya veo los títulos de mañana! “Harry Styles se encuentra con Louis Tomlinson e irían a un albergue transitorio” –Reí negando.
–A veces dan asco… Aparte no podría acostarme contigo hoy Harry, tengo a otra persona en la cabeza, no podría rebajarte así… –Reímos.
–¡Demonios Lou! ¡Yo soy tu chico! ¡Dime quien es ella que la mataré! –Me pegó en un hombro y volvimos a reír.
–Es la… –Comencé a titubear al contarle, es raro, desde ayer que salí de la oficina no dejo de pensar en ella…
–¿Es la…? –Preguntó.
–Es la Psicóloga que mí… Bueno que Eleonor nos puso para “Rearmar nuestra pareja” realmente la mujer es una hipócrita, encima ella siempre queda como la víctima cuando es tremenda perra, si digamos que la he cagado varias veces en nuestro matrimonio, pero ella con lo de Niall se pasó… –Él asintió.
–Si ha sido una perra cuando lo hizo. Y admito que desde hace dos meses atrás ella me hiciera eso me la tiraría y luego la echaría por perra. –Asentí. –¿Qué es lo que te preocupa? Pasa un buen momento con la psicóloga, invítala a salir… ¿Qué mierdas quieres Louis? ¡No necesitas clases de seducción bro! –Negué.
–No es lo mismo maldición… –Me quejé y preguntó.
–¿Que entonces? –Lo miré y este sonrió. –¿Es enserio? –Ni yo puedo creerlo.
–Hace una noche que no duermo… –Negó.
–¡Yo estuve sin dormir medio mes antes de hablar con mi chica! –Reveló. –Deja que pase el tiempo y si dentro de una semana o dos, seguís igual, realmente ella es la indicada, y tendrás que hacer lo imposible porque ella te dé la hora siquiera… Oh sino estarás mal… –Me aseguró. Tiene razón…
*Flash Back Off*
–¡Mierda! ¿Otra vez la estas jodiendo Louis? ¡Eleonor va a mandarte a la mierda esta vez! –Me aseguró Liam. Fruncí los hombros en señal de que no me importaba.
–Ella intentó seducir a Niall, esa no es la mujer con quien me casé… –Aseguré. –Ella no es la mujer de quien me enamoré… –Me quejé.
–Con tu amigo… ¡Es una maldita perra sin códigos! –Gruñó Zayn.
–Es una perra caliente… –Señaló Harry ¡Estúpido!
–¡Vete al carajo Harry! –Espeté haciéndome el enojado.
–Te conozco Lou no estás enojado… Aparte, no es porque me importara. No me agradan las perras ¡A mí me gustan las mujeres de verdad! –Se recostó a mi lado al instante en el que su teléfono sonaba.
–Claro, claro… –Me quejé enojado. Este se sonrió y llamó otra vez.
–¿Tiras? –Preguntó Liam, asentí.
–¡Lo pides, lo tienes! –Dijo a alguien sin esperar que respondiera y colgó para volver a marcar. –¿Niall? (…) Necesito un favor hermano, ¿no me compras una caja de bombones? (…) ¡Si es para mi chica! (…) No molestes idiota. Tú sabes de qué hablo, el mejor, sabes de comida y de chicas… (…) Si ya ha llegado Louis. Nos vemos. –Colgó. ¡Está en idiota!
–¿Quién es la maldita afortunada? –Preguntó Zayn mientras tira uno de sus últimos tiros.
–Maldita sea, Belén González. Canta como el ángel que es… –Me sonreí. Belén… Amo ese nombre caray.
–¿Canta? –Preguntó Liam interesado. Harry asintió orgulloso.
–¿Es caliente? –Pregunté. Esto enfurecerá a Harry.
–¿Qué mierdas intentas Louis? –Ya no puedo hacerle estas bromas viejas… Hice expresión de arrepentimiento y este asintió. –Me pareció. –Todos reímos. –Ella es muy caliente. Y si, además tengo unos temas con ella… No la… No la conozco por debajo de la ropa aún… –Liam tosió, Zayn dejó salir una carcajada y a mí se me cayó el zanco mientras abría la boca sin creerlo ¡Eso no es posible! –¿Qué? Ella es especial ¡Maldición! –Se quejó. Reímos.
–¡Claro que lo es! También es inteligente e ingeniosa al saber cómo hacer para no dejarte entrar en sus pantalones. –Aseguró Liam sonriente.
–¡Mierda! ¿Y hace cuanto que salen? ¿Un mes? –Pregunté. Zayn tosió.
–¿Y no han tenido sexo? ¡Esa chica es mi héroe! ¡Debo conocerla! –Dije y nos reímos. Hazza negó.
–¡Mes y medio! Son un caso perdido… –Se sentó con una sonrisa en los labios mientras su teléfono volvía a sonar. Mensajes, mensajes y más mensajes.
–¿Qué ha sido de mi mujeriego Harry? ¿Qué ha hecho ella contigo bro? –Pregunté y este me alejó.
–¡No molestes Louis! –Dijo riendo. Lo moleste con la almohada que estaba a mi lado. –¡Louis! –Me reí.
–¡Harry! –Lo reté. Reímos.
–¡Llegó la cena y Niall! –Dijo sonriendo.
–¡Ya era hora! –Gritó Harry y corrió hacia él. –¿Qué mierdas trajiste? –Dijo tomando la caja de chococlips. –¡Te mencione que era para mi chica! ¿Verdad? –Niall asintió mientras todos reían.
–Es casi media noche Styles… ¿Qué mierdas quieres que invente? –Harry bufó. –¡Que hay Lou! –Me saludó.
–¡Bien bro! –Nos saludamos con un abrazo y este me analizó negando.
–No tanto hermano, ¿Hace cuánto que no tomas una siesta Tommo? –El me conoce tanto…
–No duerme porque está caliente con la psicóloga que Lenny consiguió para “salvar su matrimonio” Más que salvarlo terminó de hundirse la muy idiota… –Rieron todos y yo solo… ¡Quería matarlos!
–No se rían de mi… ¿Vos dormiste cuando conociste a la tal González? A propósito, ¿Es Española? –Duda existencial… Negó.
–Argentina, y no, no dormí en un tiempo, por lo menos hasta que me animé a hablarle y ella respondió… –Sonreí ¿Argentina? Tenemos problemas con ellos… Pobre Harry. –¡Comamos ya y olvida a tu psicóloga un minuto! –Fruncí el ceño.
–Está bien, soy muy ansioso. –Dijo Niall y le entregó una caja de Bombones, era bonita y se notaba costosa… ¡Gustos de un amigo! Harry chilló como una niña y lo abrazó.
–¡Eres único Duende! –Me reí. Parece una chica…
–Pareces una niña Harry, son solo chocolates. –Se quejó Zayn, el gruñoncito.
–¡Callen y coman! –Por eso es el más serio del grupo. Liam nos impuso con una mirada seria y todos comenzamos a cenar.

Tendré que hacer algo con ella, sacármela de la cabeza o tomarla igual siendo o no mi Psicóloga

Capitulo 4° (Belén Albarracin)

–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y preguntar. –¿Seguís Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que paso…
–Entonces seguí Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo –Pero solo, no interrumpan… –Todas estuvimos de acuerdo.
~~~
~Belu POV~
Luego de tantos años de estudio, renuncié a mi trabajo en la casa de comida rápida y corrí a buscar mi título. Mis padres me ayudaron, serán mi tíos, padres, qué más da, ellos dieron su vida por mí y puedo llamarlos como quiero…
En estos pocos años de trabajo me empeñé a hacer crecer la cuenta que mi padre abrió de la cual se me fue informada cuando tenía a los dieciocho años. Al parecer el hombre se estaba muriendo y recordó que mi hermano y yo existíamos, asique nos dejó una cuenta corriente abierta en el banco internacional de Argentina.
El tipo era adinerado y poderoso, era un político, o algo así me dijo mi madre. Cuando eran nueve horas de mi cumpleaños, osea nueve de la mañana, los del banco me hicieron saber que “Roberto Albarracín” me había abierto una cuenta Internacional. ¿Quién mierdas? ¿Tan temprano me dicen estas cosas? El hombre había abierto una cuenta a mi nombre y que, al estar en dólares, con el pasar del tiempo, creció muchísimo. ¿Qué? Mi tía bajó la mirada sin saber cómo decirlo y mi madre, a veces en las que no entiendo porque se la pasa escondiéndome tantas cosas, mejor dejo ahí esta situación, aunque ahora entiendo porque deseo estar más con mi tía que con mi propia madre…
Mi padre, un desconocido, al parecer, “me quería”. El tipo para mí no es nadie, yo lo único que llevo de él es el apellido y por teoría la sangre, pero no lo conocía y tampoco quería hacerlo, mi hermano y yo hicimos de todo por salir adelante solo mi tíos estuvieron ahí.
Pasó el tiempo y yo estaba saliendo del enorme edificio con el papel blanco. Este enorme y ruidoso lugar, no volveré como hasta tres meses a buscar mi analítico de notas.
¡Soy una Psicóloga!
~~~
Luego de otro año, mi Consultorio estaba hecho. ¡Mierda! miles y miles de dólares… ¡Te agradezco Albarracín! Esto es increíble, soy dueña de un consultorio en Londres, ¿Quién lo diría eh? ¿Quién? Ahora, al punto ¿Por qué hacer el Consultorio en Londres y no en Buenos Aires, en mi casa?
No lo sé…
Hay algo que me unía a la ciudad, quizá hacer unos años, realizar una vida y quizá… Conocer el amor, formar una familia, deseo mucho ser madre, Bell y Dai siempre me decían que sería una buena madre. ¿Te imaginas? ¿Yo con un bebe? Eso sería de sueños…
El teléfono suena en mi oído.
–¿Qué sucede Anne? –Mi recepcionista. Y casualidad que también es una de mis amigas, una de las que me ayuda… Ella estudia también para ser psicóloga, pero por gracia de Dios aún la tengo por dos años más, ya que es lo que dura para finalizar su carrera.
–Hay una… un… Una-una-una pareja… –Decía ella algo nerviosa.
–¿Quién? ¿Estás bien? –Colgué y salí de la oficina, para encontrarme con algo increíble, hace dos años que ejerzo como Psicóloga, y jamás en la vida pensé que este… Individuo se aparecería ante mí.
–Vos… –Murmuré y El hombre con el cabello color arena mostraba una cara de decepción, enojo, rabia… Mientras la mujer castaña a su lado, traía una sonrisa y se acercaba a mí con prisa y nerviosismo.
–Hola ¿Dra. Albarracín? –Preguntó con dificultad para decir mi apellido. Maldita gringa. Suspiré y volví de mi ensueño. Acá no es como en mis sueños, como en mis mayores deseos, ella no me hizo nada, así que solo, debo reprimir mis deseos de darle una cachetada y borrarle la estúpida sonrisa, no por algo lindo estarás acá…
–Sí. ¿Señora Tomlinson? –Quería golpearme por decir eso ¡Estúpida! La mujer castaña y perfecta, sonrió mostrando sus blancos dientes y se abrió paso a mostrar a un amargado y serio Louis Tomlinson.
No lo había visto otra vez desde que estaba en mi pieza viendo el casamiento por internet. Me enojé tanto con él, que por él, jamás volvía hablar de él ni de ellos. ¿Dejarlos de amar? ¡Eso no es posible! ¡Nunca! Los amaba demasiado, pero… Me lastimaron tanto, que solo lo olvidé. Aunque aún seguía escuchando los CD’s. Hasta que decidí dejar de pensarlos o escucharlos. Todo fue tan rápido.
Era increíble creer que había jurado ya no saber nada de ellos, y justo él se me aparece por aquí… ¡Dios! ¿Estás por ahí? Parece que no… 
–Eleonor Tomlinson. –Dijo extendiendo su mano. –Y este es mi esposo, Louis Tomlinson. –Asentí.
–Lo sé. Un gusto señor Tomlinson. –Extendí mi mano y nuestras miradas se encontraron. Sus profundos ojos de color turquesa, eran tan hermosos y… Tan mágicos, aunque ahora estaban oscuros y algo apagados.
–Un… gusto. –Dijo este y separé mi mano de la suya. Algo en nuestras manos hizo térmica, pude sentirlo. Su mirada subió desde mis pies hasta mis ojos varias veces. Aquel día llevaba puesto una pollera negra entallada a mi cuerpo y la camisa blanca, no estaba muy muy, pero tampoco estaba tan tan… ¿Entendimos no? Los zapatos me ayudaban a llegar a su altura e igual me ganaba unos pequeños centímetros y la verdad lo que llevaba puesto me quedaba genial como todo últimamente.
Los conduje hacia la oficina y Eleonor se sentó tirando la mano de Louis. ¿Qué te ha estado haciendo esa bruja Lou?
Podía ver que estaba mordiendo su labio inferior. Alejé los pensamientos que se allegaban a mi cabeza, producto de mi imaginación. Gemí, sus labios eran tan bonitos. Se removió en su asiento nerviosamente, el silencio era insoportable, pero si yo no hablaba con ellos, jamás comenzaríamos.
–¿Comenzamos? –Louis miró hacia un costado y Eleonor asintió. Sonreí y ella comenzó a hablar. Habló varios minutos, pero no me llamó nada la atención hasta que dejó salir el gran problema…
–Así es como convivimos, si es que eso es convivencia. Él vive en su estudio, y yo vivo en mi casa. Eso es todo. ¿Eso es una vida de casados normal? –Louis negó desconforme. Tuve que contenerme demasiado para no reírme ahí mismo Belén… ¿Estas contenta con la situación? ¡Oh vamos! La mujer está más sola que un hongo, el tipo no le da ni la hora. Y yo que los creía re felices y enamorados, es más me imagino que sus hijos deben de ser re infelices, pobre niños…
–¿Tomlinson? –Pregunté y este miró a mis ojos, sus hermosos ojos, su sonrisa. Los conciertos, tanto sufrimiento, todo llega a mi mente... ¡Basta Belén! –¿Algo para agregar? –Lo incentivé. No porque me importara, porque por mí se podían ir a la mierda él, su esposa y su maldito matrimonio… Pero como soy la estúpida psicóloga y se supone que es una sesión de pareja, tengo que hacer mi trabajo, lo juré.
–¿Yo? –Preguntó, yo asentí y él negó. –No. –Relamió su labio inferior, pasó una mano por su nuca y luego terminó. –¿Siendo sinceros? Creo que esto es una estupidez, esto tendríamos que arreglarlo en casa, vos y yo, sin toda esta cosa… Sin ofender. –Negué dándole a entender que no importaba. –Y si seguimos así pidiendo ayuda a personas que están para cosas más importantes y graves que estas, terminaremos mal… –Aseguró él mientras movía su pierna a un compás que solo el escuchaba.
¡Dios! Le entregaría todo de mí ahora en este mismo instante. Pero luego miré la cara de asombro y desconcierto de Eleonor, y me decepcioné de lo que él dijo, se supone que tiene que arreglar las cosas, si la ama, eso es lo que querría… ¿O no?
–Bueno, pues… Discúlpeme ¿No? Pero se equivoca porque, no será grave, pero importante es… Usted se casó con esta mujer y se supone que son una pareja ¿O no? –Louis tiró la mirada en disgusto con lo que dije. Pero es cierto. ¡Él la eligió! ¡Entre todas! Me hizo enojar. –¡Míreme por favor Sr. Tomlinson! –Este volvió su mirada hacia mí y Eleonor bajó su mirada meciendo su cabeza avergonzada de él. Realmente parecía un chiquito adolescente… ¡Pendejo! ¡Hazte cargo de tus decisiones!
–Me avergüenzas Tomlinson… –Dijo Eleonor señalándolo con su dedo índice que a simple vista llevaba una manicura perfecta. Levanté una ceja algo perpleja al notar como una lágrima negra rodaba por la mejilla de la castaña. Ella lloraba… Lloraba por él…
¡Oh no es esto cierto! ¡SUENA YA DESPERTADOR! ¿Ah no es un sueño? ¿Ellos realmente están aquí? ¿Ella realmente lo ama?
El mismo dedo índice se encargó de enjuagar la lágrima de su mejilla, pero luego apareció otra y otras más. Se levantó del asiento.
–Lo siento pero ya no puedo seguir… –Louis apretó los dientes con fuerza de la rabia.
–No podes irte, esta fue tu idea no la mía… –Se quejó con la voz normal. No es violento, eso es bueno para ella. Ella elevó su mirada ensanchando sus enormes ojos para decir con la voz un poco elevada.
–¡No voy a quedarme a escuchar cómo me avergüenzas, me rebajas y demás! Mira Louis, yo no seré la mujer más perfecta del mundo. Pero si puedo asegurarte una cosa. –Dijo mostrando un dedo. –Que te amo. Demasiado. Tanto que estoy muy segura que no encontrarás mujer que te ame tanto como yo, que soporte tus cosas y que te apoye como yo… ¡No la encontraras! Pero… –Murmuró con la voz ronca de tanto que sus emociones amenazaban su garganta. –Pero si quieres  irte, nadie va a retenerte ¿Quieres irte? ¡Pues vete! La puerta de la casa está abierta para vos y ya eso, te lo he dicho tres veces. –Le recordó.
Louis suspiró con culpa y apoyó sus codos sobre sus piernas y luego tomó su cabeza inclinando su cuerpo, dejando todo su peso en sus brazos. Estaba tan frustrado… Eleonor corrió sus lágrimas para dejar de llorar. Luego me miró a mí quien miraba la situación atónita. Ella cerró los ojos con culpa y terminó:
–Mis disculpas Doctora Albarracín, no era mi intención hacerla presenciar una escena de estas. Me voy. –Tomó su bolso y caminó hacia la puerta para salir por ella.
Louis estaba de igual forma, no miró hacia mí. Aunque noté su culpa y desconcierto al ver sus lágrimas resbalarse por sus dedos y caer al suelo frente a mí. ¡Oh por dios! ¿Él está…? ¿Llorando…?
–Señor Tomlinson… –Apenas murmuré. Pero el solo negó. Sentí como mi garganta era presionada con un gusto asqueroso y rápidamente mi vista se vio borrosa e interrumpida… ¡Vamos Belén! ¡No seas idiota! Rápidamente enjuagué las pequeñas lágrimas que casi dejo ver y solo me levanté.
Luego de unos cuantos minutos. Louis se levantó. Sacó un pequeño fajo de papeles unidos y escribió una firma.
–Es un cheque en blanco. No se preocupe, puede cobrar lo que desee. –Negué. –Tómelo por favor…
–La consulta y la primera sesión son gratis… –Dije sinceramente y él me dio una triste sonrisa de costado.
–Muchas gracias. –Negué.
–A ustedes. Ojalá, todo se solucione, parecen ser una hermosa pareja… –¿Qué mierda me poseyó para decir tal estupidez? Fruncí el ceño. Él tiró su mano y yo la tomé cortésmente hasta que… Su mano y la mía comenzaron a prenderse fuego. Luego de unos minutos separé mi mano de la suya y murmuró:
–Gracias… aunque no lo creo. –Suspiró y se acercó a la puerta. Cuando bajo la mirada esperando que ya se haya ido, se escucha que alguien acomoda la voz. ¡Él estaba ahí aún! –Am… No tiene una… –¿Qué?
–¿Si…? –¡Que carajos Tomlinson vete ya!
–Una tarjeta, o algo así por si, se nos da de venir otra vez… –Asentí. Luego tomé una tarjeta personal con mi nombre el número de teléfono, etc. Y Caminé haca él.
–Es mí… Mi tarjeta personal. Ahí está mi número… Y um, am… Todo. –Asintió.
–Gracias… ¡Adiós! –La tomó y salió rápidamente, no supe si quedarme ahí o solo… Salir corriendo tras él. Estaba sintiéndome mal, ya algo me presionaba el pecho y… Sentía ese sentimiento de pérdida, otra vez…
***
–Solo… Wow… ¡No me lo habías contado así nunca! –Dije certeramente. Ella sonrió.
–Nunca me lo pediste. –Daiana aplaudió.
–Ya quiero saber cómo comenzó el amor… –Belu enrojeció.
–Esa es la parte que me avergüenza… –Mayra frunció el ceño.
–¿Por qué? –Belu iba a responder, pero Michella paró todo.
–¿Qué tal si vamos por parte? –Me sonreí.
–¿Cómo es eso? –Daiana sonrió.
–Vos decís de ir contado de a poco todo… –Michella asintió.
–Claro, primero como se conocieron, luego los problemas, los besos… Estaría muy bien la idea. –Dijo y todas estuvimos de acuerdo.
–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas asintieron.
 –Bueno… ¿Ahora quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.
–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al ver que no se resistió…

CONTINUARÁ…

viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo 3° (Mayra Diaz, a medias...)

Finalmente, al llegar al auto, fuertes abrazos se hicieron notar, el silencio estaba presente, varias lagrimas se asomaron entre las chicas y ellos se ocuparon de hacerlas desaparecer con risas.
Fue duro, pero finalmente se fueron de nuestras vidas, uno quien sabe si alguna vez volvamos a verlo, al otro, es impredecible, quizá en otra vida… Pero el cariño e internet aún existen y todo puede ser con el pasar del tiempo.

Al llegar al departamento “Bellu” como las chicas lo llamaban, nos sonreímos al ver el súper cuadro con varias formas y motivos escritos y dibujados. Entre ellos, no faltaba un “50 Sombras de Grey” “One Direction” “Justin Bieber” “Carina Zampini” y “Austin Mahone” entre otros motivos de “Los Querubines”, nos sonreímos. Daiana y yo lloramos, somos las más sentimentales del grupo.
Rápidamente la parte en la que Belu se enojó mucho conmigo a días de irnos, vino a mi mente…
*Flash Back*
–¡O te vas vos o me voy yo! –Dijo furiosa.
–Realmente lo siento… –Dije bastante shockeada.
–Me importa mierda… –Dijo aun furiosa, caminaba de acá para allá como leona enjaulada, no entiendo como esto pudo haberla enfurecido tanto. No pensé que era una herida sangrante, pensé que era una puta cicatriz.
–Por favor Belu, tenes que superarlo… –Me miro, su labio superior temblaba, quería llorar, pero no de tristeza, sino de furia.
–¡Mierda Belén! No puedo creer que simplemente hayas vuelto a sacar el maldito tema asqueroso inmundo que es… Louis Tomlinson para mí. Dentro de tres días partimos a Londres ¿No? ¿Lo sabes no? –Pregunto irónica.
–Lo se bonita, lo lamento mucho, solo quería que lo superaras, ¿Y si te lo encontras? –Me miro aún más roja.
–¡Deja de delirar Idiota! A ver si me entendes algo Jazmín:¡ Los-Cuentos-Son-Solo-Cuentos! –Se quejó más furiosa. –No quiero saber de él, él está muerto para mí. Punto final. –Gruño pegando un portazo a la puerta. Pego un grito muy furioso. Jamás creí que ella se enojaría tanto. Camine hacia el balcón y ahogue mis nervios en un cigarrillo. Adiós Tomlinson…
*Flash Back Off*
Belu me miro sonriendo…
–Oh yo también recordé eso… –La mire.
–Me dijiste que deliraba… –Recordé. –Vas a casarte Osea, ¿Qué carajos? –Dije y ella se sonrió.
–Lo siento, ojala algún día me perdones… –Negué mientras ella fruncía el ceño.
–Nunca estuve enojada con vos. –Ella se sonrió.
–Te eché de nuestra casa. –Ella rio junto a mí. –Lo lamento mucho… –Se lamentaba.
–Tranquila, no es que lo recuerde siempre, es que, entrar acá después de tantos años… Me hizo recordarlo es todo. Sin rencores. –Ella asintió.
Caminamos hacia la habitación, en donde la cama de Belu estaba sin cobertores ni sabanas.
–¡¡Beluuu!! –Grite y ella me entendió de inmediato.
–Siiiii… –Y a las corridas trajo un juego de sabanas.
Armamos la cama de Belu que solía ser más grande. Y nos tiramos todas encima de ella. Nos reímos y me surgió la pregunta, no sé porque…
–¿No le hace mal la posición al bebe? –Daiana me negó.
–No, para nada. Estamos bien. –Dijo contenta y nos quedamos las cinco mirando el cielo raso al momento en el que el silencio se hacía notorio.
Luego de unos minutos, Daiana se levantó y nos miró a todas.
–Bueno, ¿quién empieza a contar como surgió? –Todas la miramos.
–¿Cómo surgió que? –Pregunto Mayra.
–Sus parejas… –Nos miramos. Ninguna quería comenzar… –Alguien va a tener que comenzar.
–¿Y porque vos no? –Ella negó.
–Porque yo tuve la idea… –Reímos y finalmente se ofreció Mayra.
–Esta bien, yo lo hago… –La morena negó. –No puedo creer que estemos haciendo esto… –¿Tanto te vas a quejar Mayra? No, no voy a decirle eso, o se va a arrepentir, mejor…
–¡Vamos, tu puedes May! –Levanté un puño. Sonreimos.
–Bueno, todo comenzó sin creer y sin pensar que algún día sucedería. Él es actor, en cambio yo solo soy una psicóloga infantil ¡No hay nada en común! Si me decías que esto sucedería hace cuatro años atrás, jamás te lo creería, es más, te trataría de loco delirante sin remedio alguno. –Reímos.
–Pero finalmente, parece que debía ser así… –Prestamos atención…
*Narra Mayra*
Luego de haberme recibido. Osea, después de haber vivido cinco años en Londres, me mude a Estados Unidos. Allí, termine mis estudios y conseguí el título.
Rápidamente conseguí trabajo, y fue entonces cuando comenzó todo. Luego de haber ejercido en varios hospitales, finalmente, me contrataron para un colegio. Pero este colegio no era común, era el más prestigiado colegio de Beverly Hills. Era el colegio más costoso de toda la ciudad, en ella iban chicos famosos, hijos de famosos y de ese ambiente en sí.
Yo, la psicóloga, interactuaba con mis pequeños pacientes, pero aunque pareciera, mi trabajo no era tan fácil como se veía.
Cada día era algo nuevo, encontraba adolescentes que se peleaban por bronca a la humanidad, niños que siendo pre adolescentes, llevaban traumas desde la niñez, y niños que encubaban traumas para el futuro. No era muy lindo, pero era mi trabajo después de todo. Aunque así se viera, los niños no eran tan felices como su entorno, mayormente, familiar los muestra. Ellos sufren las consecuencias de vivir tan expuestos al mundo, reconocí que eso es lo que los lleva al vicio, a los malos hábitos e incluso al suicidio. A veces hasta a mí me dolía tener que exponerlos ante mí, ellos no tenían por qué contarme sus cosas, pero luego recordaba que para eso estudie y que solo escuchándolos podría ayudarlos a progresar, y eso me ayudó bastante.
Mi historia con Brad, precisamente comenzó el día que conocí a Jason, su pequeño hijo. Fue si mal no lo recuerdo, el otoño que averigüe para verme con Michella.
–Claro, claro ¡ahí estaré! (…) Yo también te quiero preciosa (…) También extraño Buenos Aires, algún día vamos a volver a vernos, al menos, eso es lo que me dijo Belén. (…) Si Belu. (…) Ok, debo dejarte, nos vemos (…) También te quiero Michi, chau.
Cuando corte, escuche un ruido lejano que sonaba a sollozo, pero no lo reconocía muy bien. Me quede en silencio para ver si volvía a escucharlo. No volví a escuchar el sonido. Logre olvidar el pequeño ruido mirando hacia el cielo despejado en color celeste, estaba precioso el día. La brisa del otoño que se asomaba me pegaba en el rostro y solía gustarme. Apoyé mis brazos sobre el banco en donde estaba sentada me sonreí, habían pasado muchas cosas esa semana, además de estar cumpliendo veintisiete años, también llamó mi mamá. Es mi cumpleaños… ¡Y nadie más que Michella y mi mamá, me llamó!
–¡Mentirosa! –Me quejé mirando a Belu.
–¿Qué? –Miró la morena.
–¡Nosotras te llamamos idiota! –Dijo Belu con el ceño fruncido. Oho, se enojó Belu.
–¡No es cierto! –Dijo ella.
–¡Si, si lo es! –Dijimos ambas enojadas.
–¡No mentís! ¡Mienten! –Se quejó ella. En fin, comenzamos una disputa entre si estábamos discutiendo o no. Belu presionó encendido a su computadora al instante en el que revisábamos las video llamadas de hace casi cuatro años. Somos de terror.
–¿Ves que te llamamos idiota? –Se quejó Belu, yo me sonreí y Mayra sacó la lengua.
–Ok, seguí Mayra por favor… –Dijo Daiana tomando las riendas de esta tontería.
–Si por favor… –Dijo Michella. Finalmente nos volvimos a acostar y ella siguió contándonos.
Cuando estaba terminando de ver lo que seguía en mi agenda, bloquee mi teléfono y me paré. Estilicé la falda azul marino, estiré el saco de igual color, debo soportarlos, odio a este par de vestimenta. Bueno, suspiro y sigo adelante porque son reglamentarios en el uniforme estricto del Colegio y bla, bla, bla…
Puse los ojos en blanco… Me sonreí al recordar quien lo hacía y quien regañaba cuando lo hacías. Me volví a sonreír soy una tarada. Mecí mi cabeza y me predispuse a caminar cuando… Una vez más, ahí estaba el pequeño sonido, sonaba ah… un pequeño llorando… pero aún no lo puedo ver… Busqué a mí alrededor, hasta que vi…
Me sonreí al notar la botamanga de un pantalón color gris plomo y un zapato negro. Venían debajo del banco en donde estaba sentada. Hay Mayra, ¿en qué país vivís? Con mi falda a salvo de no mostrar nada, me agaché y ahí se asomó para que lo vea…
–Ey… –Dije viendo como el pequeño con expresión de dolor me miraba. Su cabello rojizo estaba desordenado y su par de ojos celestes empapados se encontraban ante mí.
–Andate, déjame… –Se quejó. Nuestros ojos se encontraron y yo negué.
–No, no puedo. – El pequeño me miró y solo se avergonzó cerrando sus ojitos y escondiendo su cabeza entre sus piernas, quienes eran abrazadas por sus brazos. Lo miré apenada al momento en el que acaricié su cabello lacio y le dije………
Sonaba un celular… (*En english* *En español*)
–¿Hi? –Preguntó Belu. ¿Belu? –¿Louis sos vos? –Me sonreí. Pero ella frunció el ceño al hablar con su marido. –¡Louis Tomlinson! Solo… –Hizo un párate tratando de escucharlo. ¿Estaban discutiendo? ¿Por qué? –¡No, no no! ¡Vos escúchame a mí! ¡No quiero que te vuelvas a marcar el cuerpo! ¿Estamos de acuerdo en algo? –Su  voz era estricta. Como si no se pudiese discutir sobre lo que ella decía. Estaba muy enojada. Suspiró y acarició su frente… –¿Mi nombre? –Se sentó y miró hacia la ventana. –Por dios… –Dijo en nuestro idioma y ahora sí que no estoy entendiendo. –Louis te fuiste a la mierda… –Murmuró. Oh se viene un grito. –Si ya se que no te gusta que hable en español, pero… ¡Mierda! –Se volvió a escuchar y del otro lado se escuchó su grito “¡BELÉN!”  Me sonreí, es normal en los Tomlinson, que nadie se me amargue… “Im so, sorry…” Dijo el hombre arrepentido por detrás… Era tanto el silencio que escuchábamos lo que el decía…
Está bien Louis… –Suspiró. Me sonreí. –¡Hace lo que te dé la gana carrot! –Volví a sonreír al verla a ella sonreír. Me hice más silencio, para escuchar, chusma si… “¡Oh I love Queen! you will not regret…”  Se sonrió, nos reímos. Ella suspiró enamoradiza y solo colgó el teléfono quedandose viéndolo… Ella, ella solo… Esta tan enamorada y pensar que casi me hecha de mi casa por negarlo amuerte…
–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y preguntar. –¿Seguis Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que paso…
–Entonces segui Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo………………


CONTINUARÁ…


viernes, 11 de julio de 2014

2° Capitulo (Los Mejores Amigos del Mundo)

–¿Ronda de amigas sí o no? –Pregunto Daiana algo efusiva.
–¡A la orden señora Jueza! –La cargue y se rio.
–Almorcemos de una vez. –Llamo Michella al mozo de una seña.
Luego del pedido, esperábamos el almuerzo, pero Reina Belén adora ser la atracción central. Mientras sonreía hacia su teléfono, nos dijo:
–Necesito buscar algo… Ya vuelvo. –Dijo en dirección hacia la puerta.
–¿De qué hablas Reinita? –Dije en tono burlesco.
–Solo, no vuelvas a decirlo o voy a matarte. Es sorpresa. –Dijo algo enfada conmigo. Ow, ya la extrañaba demasiado.
Mientras charlábamos de los viajes, de que teníamos cosas que decirnos y más historias que contarnos además de que estábamos bien y bla, bla, bla; ella se allegaba desde la puerta junto a dos hombres, oh ¡¿No me digas que ya está engañando a su marido y ni siquiera se ha casado?!
–Bueno, chanaaaan Mi sorpresa. –Dijo sonriente. Yo mire a los dos hombres que estaban a su lado. Uno llevaba el cabello castaño obscuro, sus ojos eran de un color chocolate intenso y su tez blanca. Mire al otro y llevaba sus ojos también enormes color negro, muy negro igual que su cabello lacio. Oh… Ellos, se me hacía conocidos, ellos eran…
–Daiana, un gusto. –Dijo parándose del asiento. Dai estaba igual que yo ¿Quiénes son estos tipos?
–Dra. Daiana Gomez, un gusto. Dr. Medrano. Mi placer volver a verlas señoritas. –Mayra se sonrió fuertemente, Michella se atraganto con lo que estaba comiendo y yo… Grite.
–¡¡¡AHHHH!!! –Dije tirándome encima de Nico, mientras Sergio pasaba su brazo sobre los hombros de Belu. –¿Vos? ¿Vos doctor energúmeno? ¿Doctor de qué? –Me moría.
–Te dije que si me aburría de mi mierda y ya no sabría qué hacer, terminaría siendo abogado. Ya no llores tonta… –Me sonreí mientras el limpiaba una de mis lágrimas y tomaba a Dai junto a él en un abrazo.
–Te ves tan lindo, alto y… Grande. –Dijo también emocionada.
–Y vos te ves feliz, y mama. –Dijo sonriente.
–Nada para mí, me voy Belu no me hubieses llamado… –Se quejaba ofendido.
–Oh, ven acá idiota. –Dijo Mayra tomándolo en un abrazo.
–¿Qué acabaste siendo? –Dije uniéndose en su abrazo.
–Un idiota. –Negué. –Un idiota especializado en Contaduría. –Termino y me sonreí orgullosa.
–¡Ese es mi chico! –Michella estaba abrazada a Nico, sonriente.
–Aplausos para los miembros masculinos de los Querubines que terminaron siendo profesionales… –Dijo Michella y todos aplaudimos.
–Estamos orgullosas de ustedes idiotas lindos… –Dije sonriente. Nos reímos y finalmente Mayra ofreció:
–Despedidas, viajes, sueño, reencuentros, sorpresas, ¡¡¡DA HAMBRE!!! –Se quejó sentándose.
–Queremos ver… –Dijo Nico mirando a Sergio… –Como la comes. Jajajajaja  –Dijeron ambos al instante de echarse a reír, nos reímos con ellos, oh siguen siendo tan adolescentes. No pude aguantarme a decírselos.
–¿Jamás cambian no idiotas? –Me miraron y todas reímos esta vez, sin ellos.
–Parece que nunca va a llegar ese momento… –Dijo Belu sonriéndose. Mayra rio sonoramente y Nico la abrazo.
–Creciste tanto enana. –Nico adoraba a Mayra, ella era, como su preferida. Adoraba cuando la hacía enojar, al igual que a Michella.
–Ser, recuerdo cuando… –Se rie. –Hicimos enojar a Belu y a  May, y estas no nos hablaron como por una clase entera… ¿Lo recordas? –Nos reímos.
–¿Y cuándo le dibujamos un pene en la pantalla de la net? –Reímos más fuerte, Mayra tapaba su cara.
–¿Cómo olvidarlo? Fueron a dirección por eso, se enojó mucho la morocha… –Reímos nuevamente.
–Ustedes hicieron mi adolescencia imposible… –Dijo empujando a Nico mientras el, la apretaba más. Reímos más fuerte.
–Oh yo te quiero gnomo… –Mayra le pego.
–Te odio. –Se quejó.
–Sabemos que eso no es cierto… –Dijo Sergio y todos volvimos a reír.
–¿Comemos? –Dijo amenazadoramente la morena algo seria.
–Comemos. –Dijo Nicolás riendo.
Ellos ordenaron y esperamos unos momentos, ya nosotras casi acabábamos de almorzar cuando ellos aparecieron.

Ya terminando el postre, ellos pidieron café y Sergio mostro una bolsa que estuvo sacando de mi vista en todo el almuerzo, oh sí, soy muy curiosa y él se daba cuenta.
–Bueno, está bien… –Dijo mirándome.
–¿Qué? –Dije haciéndome la desentendida.
–Te voy a decir que hay en la bolsa… –Me reí.
–¡Ya era hora chabón!  –Nos volvimos a reír al mismo tiempo que él ponía la pequeña bolsa color madera sobre la silla.
–Son… Cosas… Específicas para cada una. –Nico nos miró.
–En realidad, son cosas de ustedes que nosotros nos quedamos… –Con las chicas nos miramos sin entender y Sergio levanto una mano.
–Mich… De vos un día, cuando estabas enojada, nos pusimos a pelear y, cuando te diste vuelta te saque el brochecito azul. Peleaste por el pero nunca me lo pudiste sacar. Ese día con Sergio íbamos juntos y ahí se nos ocurrió esto… –Michi se sonrió mirando hacia arriba tratando de recordar.
–No lo recuerdo. –Nico lo saco de la bolsa y se lo mostro.
–Año 2013 Michi. –Dijo y Michella tomo el pequeño broche color azul que había creído perdido.
–Oh… Que, lindo, no… –Su sonrisa brillante, junto a sus ojos, quienes comenzaban a cargarse de lágrimas. Los recuerdos ¿No?
–Sí, si… Parecemos psicópatas. –Michella se reía mientras negaba.
–No… Unos dulces son. –Se sonrió mientras los abrazaba.
–Solo, no queríamos que te ataras el pelo, era lindo y vos siempre atando tu flequillo. Era raro… –Nico asentía. Todas reíamos, Dai lloraba junto a Mich emocionada y frotaba su pancita.
 –Entonces un día decidimos simplemente sacártelo. ¡Pero! Pero, prometimos devolvértelo algún día. Como a todas –Dijo abrazándola fuerte.
–Acá esta… –Dijo Sergio. Michella asintió y Nico saco otra cosa de la bolsita mágica, oh que cosas esas…
–Dai… Ahjajaja Yo sé que vos ni te imaginas lo que tenemos de vos…– Ella negó pasando un pañuelo por su ojo derecho.
–No vale mucho, va digamos que no sabemos si vale algo. Aunque, para vos era especial, ya que, en la calle lo encontraste  cuando íbamos jodiendo y desde ahí lo trajiste un tiempo, pero un día te lo olvidaste entre mis cosas y con Nico pensamos que eso era nuestro. –Sergio mostro un pequeño anillo de plástico hermoso de juguete. Daiana se había pegado a ese pequeño plástico durante un tiempo en nuestro anteúltimo año de secundaria.
–Oh… –Reía empapando sus mejillas nuevamente. –Claro que recuerdo esta cosita. –Dijo llorisqueando. Reímos al momento en el que Sergio se lo calzo en el dedo medio y aun le entraba. –Gracias chicos, esto es realmente hermoso. Gracias. –Los tres se unieron en un cálido abrazo.
–De nada preciosa, te queremos mucho. –Dijo Sergio metiendo su mano dentro de la bolsa nuevamente.
–Esta cosita representa bronca, celos y… Amistad, mucha amistad. –Dijo mirando a Belu.
–¿Yo? –Dijo mirándolos. Ellos asintieron y Nico comenzó con la historia.
–Esta porquería, nos puso muy celosos. Recuerdo que el rubio que vino una vez a la escuela a buscarte te lo dio… –Dijo mostrando una pequeña púa de color blanco y medio perlado.
–Oh no puedo creerlo… Son unos idiotas. –Sonriente tomaba el objeto colgado en una cadenita.
–¡Ey! ¿Por qué decís eso? Son celos sanos, éramos casi hermanos y vos nos enrostrabas que estabas con él y bueno, nosotros te quitamos la porquería que él te había dado. Luego lo olvidaste y jamás hablaste sobre él. –Nos reímos todas por sus celos y ella los abrazaba mientras Nico le colgaba la cadenita de plata con el pequeño plástico blanco.
–Los quiero tanto bobos… –Dijo Belu con los ojos brillantes.
–Nosotros a vos tontita. –Dijo Sergio metiendo la mano en la bolsa. Se sonrió y miro a Mayra. –Ay morocha… Te vas a reír mucho cuando veas esto.
–Jaja recuerdo que cada uno de esos te salían como ¿Tres… cinco pesos? –Miro a Sergio y este asentía. –Entonces un día, te los sacaste todos y los guardaste en la mochila… –Dijo riendo mientras Sergio cerraba la mano fuerte.
–¡Oh, ya hablen y digan que carajos es! –Se sonreía, ella estaba contenta y ansiosa.
–Jamás se le salió el color, se ve tan bonito y tan infantil todavía. –Dijo Nico y Sergio pedía la mano de Mayra, para poder ponerle la pulsera espiralada que solíamos usar en nuestra adolescencia. Oh hace cuanto que no veo una de esas…
–Aajajajay que lindo… –Decía Mayra dándole vueltas a la pulsera de plástico en su muñeca mientras las lágrimas invadían su rostro y abrazaba a los chicos. –Gracias chicos, esta tan bonita y tan cuidada. –Ellos solo hundían su cabeza en cada lado de ambos hombros de Mayra.
–Te queremos mucho gnomo… –Sergio rio con lo que dijo Nico.
–Yo también idiotas. –Luego de unos segundos en el fuerte abrazo. Ambos miraron a las cinco y finalmente posaron la vista en mí. ¿Qué pueden tener de mí y que yo no me haya dado cuenta?
–¡¡Ya díganme que mierdas me robaron!! –Dije y todos reímos.
–Bueno… –Suspiro Nico sacando una última cosa de la bolsa.
–Esta cosa… Es… Bueno… Vas a enojarte porque lo buscaste por semanas y semanas… –Rodé los ojos…
–Oh que idiotas son. –Dije y ellos volvieron a reír.
–Nos dijeron eso más de cien veces ya hoy… –Reímos fuerte.
–Bueno, un día fuimos a boludear al coto de Temperley ¿¿se acuerdan?? –Asentí. –Ese día molestaste tanto para sacar uno pelotita de la máquina de juegos. Y entonces, cuando te di el peso que te faltaba, lo sacaste y te toco una pulsera con notas musicales y cascabelitos. Bueno, cuando te tiraste a la pile esa vez que nos juntamos en lo del frentón –Reímos –La olvidaste en el baño… ¿La recordas? –Ya lloraba sin parates, no puede ser, tanto revolví buscando esa perra pulsera, ¿y ellos la tenían todo este tiempo?
–No-lo-pue-do-cre-er… –Dije entre sollozos. Sergio se sonreía con los ojos brillantes emocionado y Nico me pedía la mano para ponerme la pulsera. Me sonreí mientras el dejaba caer una lagrima mirándonos a todas. Oh no puedo creer esto… –¿Llo-ras… Me-edrano? –Dije con un poco de dificultad aun. Estaba emocionada, fueron unos de los mejores amigos que tuve en mi vida. Mis primeros amigos varones. Se rio y nos abrazamos. Luego de unos minutos solté de él y abrace a Sergio quien se reía.
–¡¡¡ABRAZO GRUPAAAAAAL!!! –Grito Mayra y todos nos abrazamos. Sin nada que nos importe, sin importar que la gente nos estuviese mirando o que estuviese opinando, quizá bien o mal. Si el mundo se partía en dos o si la vida se acababa en ese mismo momento, nosotros estábamos felices. Nos queríamos mucho  siempre íbamos a estar juntos, siempre.
–Bueno, debemos irnos. –Dijo Sergio mirando a Nicolás.
–¿Ya? ¿No quieren venir con nosotras al departamento de las Belus? –Dijo May y reímos todos juntos.
–No, no podemos. –Dijo Nico.
–¿Y porque no? –Pregunto Dai dulcemente.
–Porque el vuelo de Nicolás sale en tres horas a su luna de miel. –Dijo Belén y Nico se sonrió.
–Oh, qué lindo. ¡Suerte! Pero… –Mire a Belu.
–¿Quién es ella no? –Con Mayra asentimos y miramos a Nico.
–¿Quién más? ¡Dafne! –Nos sonreímos, ow Nico, ojala seas muy feliz, te lo mereces.
–Ay qué lindo, suerte. Saludos a Daf… –Dijo Dai.
–Igual digo, para Justin… –Dijo sonriéndose con esa sonrisa burlona que a veces lleva.
–Yo le digo, igual te veo en el casamiento ¿no? –Negó.
–Lo siento chicas, pero yo no voy a estar para ese momento… –Dijo algo amargado.
–¡Deci la verdad! De hecho, el muy pollerudo, se va a vivir a California y no cree volver ¡hasta la navidad que viene! –Se quejó Sergio algo ofendido.
–Perdón amigo, pronto vamos a volver a vernos, lo prometo… –Dijo Nico.
–Eso espero. –Se quejó nuevamente.
Luego de otras risas más, pagamos la comida y salimos a la calle. La brisa veraniega ya nos golpeaba con calidez. Nuestras risas eran fuertes y contagiosas mientras caminábamos por la calle hacia el estacionamiento en donde se encontraban los autos de los chicos. Mientras caminábamos ambos compraron chocolates, Sergio compro unos y Nicolás como siempre compitiendo compro más grandes, se pelearon entre bromas y reímos mas tentados aun.




CONTINUARÁ...