lunes, 20 de abril de 2015

Capítulo 7° (Michella Portillo)

*Michella POV*

La historia... La historia comenzaba cuando Austin se aparecía en mi Universidad y la maldita casualidad que su hermanita pequeña adoptiva Emma Collister tomó la misma carrera que yo. 

Por lo poco que se, Emma es hija del hombre que se casó con Michelle, la madre de Austin. Emma y él se hicieron muy unidos luego de eso, al ser hijos únicos, creo yo que se lo tomaron muy bien eso de criarse juntos,
Un día ella chocó conmigo luego de tratar de escapar de paparazzis, yo... La ayudé a seguir con su privacidad, ella ingresó en mi habitación y notó que no tenía acompañante, en fin quedamos juntas y ahí note que no tenía mas alternativa que conocerlo en algún momento.
La Universidad de diseño estaba que estallaba, pero todos estaban al pendiente de lo que Emma necesitaba, sabían que Austin tiraría todo abajo por una mínima queja de su pequeña hermanita.
-Si, si mamá entiendo pero ¿en necesario que él venga? Vamos, hay miles de lugares, ¿porque acá? (...) Se que quiere cuidarme ya te dije que entiendo eso, pero no es justo que este detrás de mí... (...) Esta bien, ¿puedes decirle a papá que me llame? Gracias mamá, adios. -Colgó y yo la observaba, me sonrió. -Austin viene para acá, dice que no tengo opción, cerró un contrato para que el mejor estudiante lleve a cabo lo que sabe para el próximo video. Lo hace a propósito lo se... -Se quejó y suspiré.
-Él solo quiere cuidarte Emma, desde que estamos aquí hace mas de cinco meses, no ha venido, me parece que fue suficiente tiempo para él... -Asintió.
-Lo se, lo se. Pero no tiene derecho a hacer esto solo para verme, ¿por que no viene de visita y ya? No, él tenía que hacer un contrato y pasar el resto del año acá... -Rodé los ojos y me recosté.
-Bueno, quizá si lo hizo a propósito pero recuerda que él solo quiere cuidarte... -Asintió una vez más.
-Ya lo se Mich, pero igual no es justo. No voy a perdonarle esto. -Me sonreí.
-No seas tonta. -Se escuchó un grito de emoción y salimos hacia el balcón.
-Mierda, es rápido. -Me reí y ella mecía su cabeza con fastidio.
Austin hacía entrada de super estrella, con su super auto que no se de que marca es ni me importa, sus gafas y vestido así como mas formal, le queda todo muy bien. Todos a su alrededor, cámaras, ruedo los ojos, él se ve... sexy.
Me sonrojo e ingreso a la habitación, Emma refunfuñaba y pateaba cosas a su alrededor.
-Bueno, bueno tampoco para tanto -Me miró fulminadora. -Esta bien, si llama un poco la atención -Ella levanta una ceja -Bueno llama mucho la atención. -Se sentó y suspiró pesado.
-¡Vamos! Llama toda  la atención, me va a volver loca... No mas fiestas, no mas salidas, solo acá encerrada estudiando, estudiando y estudiando... ¡No lo soporto! -Me reí ¿Que mas dan las fiestas?
-¿Pero que te preocupan? Te ahorras resacas, sinceramente no se que le ves de bueno amanecer destrozada, deshidratada y hambrienta, además de que en un estado de enferma, como si te hubieras recuperado de una fuerte gripe. No es nada copado... -Ela frunció los hombros.
-Vale la pena cuando pasaste una noche genial. -Levanto una ceja.
-Mentira, ¡Jamas pasas buenas noches! Venís quejándote que nadie se anima a tocarte luego de la declaración pública de Austin "Si alguien llega a tocar a mi hermanita ahí, voy a buscarlo y lo mataré lo juro" -Me reí y ella bufó.
-Primero no dijo "lo mataré" dijo: "lo castraré" y segundo, si... Tienes razón todo es pésimo. -Asentí.
-Ya olvídalo, haz tu vida normalmente Emma, olvida las fiestas, nadie es tan valiente, y además es bueno que descanses, cinco meses sin parar... -Reímos.
-La mejor fue la del campo, lástima que tuvimos que volver rápido... Pero que buena fiesta. Sinceramente no volví a vivir algo así, fue genial. -Negué.
-No me hagas acordar, jamás salo y cuando salgo al parecer lo hago en la fiesta mas famosa del estado y con la hermana de Austin Mahone, eso no fue nada inteligente de mi parte... -Emma rió.
-¡Oh vamos! Fue genial. -Negué.
-No vamos a hablar del tema. -La puerta sonó, y junto al golpe, gente detrás. -Tu hermanito. -Dije sonriendo y Emma frunció el entrecejo.
-No le abriré, abrile tú. -Se quejó. -Por favor Mich... -Negué. 
-¡Es tu hermano! -Y me acomodé mas en mi cama. 
-¡Vamos Mich me debes una! -Entrecerré los ojos.
-Y ya no te debo nada, -Me levanté a abrir, ella asintió.
-Tú puedes... -Rodé los ojos y abrí la puerta.
-Ya era hora de que me... -Cerró su boca al verme y yo de respirar. -Hola ¿Tu quien eres? -Fruncí los hombros.
-Michella. -Dije y escuché un susurro en vez de mi voz.
-Ah, Austin. -Extendió su mano.
-Bueno, bueno, bueno dejala en paz, ella es mía. Escúchame bien Austin, no voy a soportarte aquí mucho... -Ella se calló la boca en cuanto Austin la abrazó.
-Te extrañé Emmita, hace cuanto que no venís a vernos, te extraño. -Dijo con dulzura en la voz y hasta yo me enternecí.
-Yo creo que los dejo -Salí de la habitación y caminé hacia el campo, realmente no estaba para que interrumpiera. 
~~~
Mas tarde, ambos estaban charlando, ingresé en la habitación y Austin abrazaba a su hermanita, me sonreí.
-Bueno, yo si quieren puedo cambiar de habitacion... -Emma me fulminó.
-Sabes que estas exagerando, ¿No? -Me sonreí.
-Ok. -Caminé hacia el baño y escuché como Austin se despedía.
-Te quiero hermanita, nos hablamos ¿si? Estoy a cinco habitaciones de acá...
-¡Salí! ¡Sos malo no quiero verte! -Ruedo los ojos, ya vuelven a discutir.
-Adios Michella -Se reía, salí de la habitación.
-Adios Austin. -Salude con un beso en la mejilla, el suspiró en mi mejilla y luego subí mi mirada a sus ojos, oh que bonito...
-¡Que te vayas! -Lo empujó, el chico salió riendo y cerró la puerta para mirarme. -Si quieres que nos llevemos bien y nuestra amistad perdure, aléjate de mi hermano ¿Ok? -Vi la seriedad en sus ojos, ella jamas me había hablado así antes. Trague y volví a respirar al notar que había dejado de hacerlo, nos miramos raro ¿o que? Suspire al fin.
-¿Porque decís eso Emma? ¿Cual es tu problema? -Ella me señaló.
-Aléjate de mi hermano Michella, no hay chica ideal para él... -¿Que? Asentí.
-No quiero nada con tu hermano... -¿Que clase de mentira fue esa?
-¿Lo prometes? -Asentí y ella miro mis dedos y mis piernas, no sabía que acá también no podes cruzar los dedos.
-Enserio no quiero perderte Mich, yo te quiero mucho, pero mi hermano es mi hermano y nadie se mete con él... -Asentí, esto va a ser duro, yo siempre me sentí atraída a él, de chica ¡Por dios! ¿Viste esa mirada?
~~~
-¿Eso es todo? -Ella asintió.
-Si, ¿desde cuando soy emocionante? Además, la cosa es cuando comienzo a salir con él y Emma se entera... -Acotó con una mueca de nostalgia. Dai asintió.
-Fue muy duro para Mich eso, me dolió no haber podido acompañarla, siempre tan juntas aprendimos a acompañarnos en todo y de pronto vernos separadas fue difícil. -Terminó la chica rizada y todas asentimos.
-Ok, ¿terminamos ya? -Me sonreí y ella negaron riendo.
-No te hagas la tonta que la tuya es una de las mas esperadas... -Levanté una ceja divertida.
-¿Ah si? Bueno, no se que decirles a mis chicas, yo solo lo vi pasar por la puerta en mi día de trabajo... -Belu me pegó en el brazo y reí, como todas.
-¡Sabes que no fue solo así! -Rodé los ojos.
-Esta bien, esta bien... -Suspiré. -Pero saben que tiene que cerrar la boquita ¿no? -Mayra suspiro mirándome.
-¡Dale Bell... -Me sonreí.
-Esta bien... Todo comenzó cuando...

CONTINUARÁ...

Capítulo 6° (Bradley POV)

Una Psicóloga... ¡UNA PSICÓLOGA! Por dios, ¿como llegué a algo así? ¿Y Jason? -¡Eres un perdedor James!- ¡Eso no es cierto! ¿Como iba  a saber yo que el niño entraría momentos antes de encontrar a su madre? Y, era mas que lógico, cuando encontré a Hanna, Jason dormía... Mi pobre pequeño...
La Dra. Díaz dijo que yo tendría que explicar la realidad de los echos a Jason... ¿Podre hacerlo sin desmoronarme antes? Me duele la cabeza mientras conduzco a casa, Jason llega dentro de dos horas, tengo tiempo de pensar.
~***~
-¡Papi papi! -Caminé desde el escritorio hacia la entrada de la casa.
-¡Pequeño! -Saltó y lo cargué. -¿Como te fue hoy? -Sonrió, se parece tanto a su madre y cada día mas.
-Muy bien papi, hoy me dejaron salir al patio sin compañía, y,y Mayra me dijo que soy un niño inteligente y muy lindo eh... Creo que le gusto. -¿Mayra? Me río.
-¿Quien es Mayra eh? ¿Una niña? -Me sonreí mientras caminábamos hacia la cocina y saca una gaseosa para él y una cerveza para mí.
-No papi, ella es una mujer, es morena y linda ¿No era que la conocías? ¡Es mi Doctora! -Me ahogué y casi que escupo todo. -¿Estas bien papi? -Preguntó mi pequeño pillo.
-¿Tu Do-doctora Jason? -Este asintió.
-Claro, sino porque me diría que soy lindo y que le gusta mi nombre y que quiere cuidarme... Le gusto y ella a mi me gusta, yo te escuché que dijiste una vez que para el amor no hay edad, ¿ o no? -Me reí y casi que me muero de risa. -¿De que te reís? -Negué.
-No, no. Campeón, tengo que decirte que Mayra es buena con vos por eso mismo, porque eres un niño y su paciente, es su trabajo. -Jason frunció el entrecejo. Vaya que le cayó bastante bien ella, es que realmente es bonita, tiene una linda sonrisa, su pelo castaño y su rara manera de comportarse ella no es de aquí, ese acento que no noto distinguir, su figura, sus...
-¿Papá? ¿Me estas escuchando? -Me llamó Jason y baje la mirada hacia él.
-¿Que? -El niño sonrió.
-Ella también te gusta ¿Verdad? Pues entonces vamos a pelear por ella papá, y vas a ver que yo gano... -Levanté una ceja y me reí. ¡Este es mi hijo!
-No es eso pequeño, es que me quedé pensando en cosas que tengo que hacer para mañana ¿Comemos rápido hoy? -Jason asintió sonriendo con entusiasmo.
-¡Pizza! -Asentí y caminé junto a él... 
Vaya, parece que tengo Psicóloga nueva, bien Mayra Díaz, pues entonces serás mi Psicóloga.

sábado, 21 de febrero de 2015

Capítulo 6° (Mayra Díaz)

–Bien... Siento que esa va a ser una larga y hermosa historia... –Dije luego que Daiana se sonrió...
–Bien, ¿Puedo terminar ya? –Dijo Mayra y nos reímos...
–Haber, retomemos, era que el niño estaba bajo el banco, y tú lo encuentras... Entonces el niño... ¿Que? –Dice Belu y todas la miramos.
–Ok, como iba diciendo antes de que los Tomlinson dieran la nota... –Reímos en cuanto Belu rodó los ojos y la golpeó con una almohada.


~***~
–Ey… –Dije viendo como el pequeño con expresión de dolor me miraba. Su cabello rojizo estaba desordenado y su par de ojos celestes empapados se encontraban ante mí. –Andate, déjame… –Se quejó. Nuestros ojos se encontraron y yo negué.
–No, no puedo. – El pequeño me miró y solo se avergonzó cerrando sus ojitos y escondiendo su cabeza entre sus piernas, quienes eran abrazadas por sus brazos. Lo miré apenada al momento en el que acaricié su cabello lacio abrió los ojos y me miró, su mirada triste, asustada…
–¿Qué es lo que pasa? –Pregunté. –Háblalo conmigo pequeño, puedes confiar en mí… –Traté de convencerlo y él solo negaba.
–Extraño a mi mami, solo extraño a mi mami… –¿Eh? Suponía que era más grave…
–¿No estas bastante grandecito para llorar por mami en la escuela? –El pequeño negó con su cabeza y me miró.
–No, no cuando ella ni siquiera vive… –Su pequeña voz me reveló lo que menos imaginaba e hizo un sollozo. Jadeé tapándome la boca, el pequeño lloró más y yo lo abracé, él no se apartó de mí, es… Angustiante.
–Oh, lo siento cariño… Ven, ven conmigo. –Todo el mundo debe de estar buscándolo si se dieron cuenta de que no está en el salón. El niño caminó junto a mí. –¿Cómo te llamas? –Pregunté, necesitaba saberlo…
–Jason… –Dijo ahora más tranquilo.
–¿Jason? Pero que nombre más hermoso… –Le sonreí alegremente tratando de distenderlo, este solo me miró, para luego hablar:
–¿Y el tuyo cómo es? –Preguntó, esta vez mirándome a mí fijamente, expectante…
–Mayra… –Él asintió. –¿Queres hablar del tema anterior? Debe haber gente buscándote allí adentro… –Él asintió y presionó mi mano mientras ingresábamos al edificio y allí estaba Sam, su Directora, quien yacía blanca sobre el sillón hasta verme llegar con el niño…
–¡Oh por dios Jason! –Jadeó y aferró al niño en sus brazos con preocupación mientras examinaba que este perfectamente. –¿Estás bien cariño?
Samantha Jones es una gran profesional, a pesar de que es demasiado estricta, es una mujer de cincuenta y tantos de años que aparenta menos y que es demasiado glamorosa a la hora de vestirse, pero cuando se trata de alguno de sus niños es capaz de saltar sobre charcos de barro por tenerlos sanos y salvos hasta que sus padres vengan por ellos. El niño asintió mirándola con sorpresa, claro, jamás ven a su directora tan emotiva; luego ella se separó para mirarlo a los ojos.
–¿En dónde estabas? ¿Tú te lo llevaste sin permiso? –Preguntó mirándome, negué por supuesto. Respondí al fin.
–El pequeño estaba debajo de uno de los bancos del parque. –Ella miró al niño quien miraba hacia abajo muy avergonzado.
–Estas en graves problemas jovencito… ¿Sabes que tengo que llamar a tu padre por lo que acabas de hacer, no? –Él la miró con angustia y luego bajó su mirada al fin, resignándose al castigo, es tan obediente…
Observé a aquel pequeño y necesitaba saber sobre él, sus inquietudes, sus problemas, sus angustias… Algo me dice que necesita de mi ayuda, asique sin más…
–Yo… Necesito hablar con Jason, Sam. Se lo prometí y es deuda… –Le guiñé un ojo cuando el niño no me vio y ella asintió soltando su mano. Ella caminó hacia su oficina más relajada y el pequeño caminó tras de mí.
–Él me regañará… y me sacará mis juegos… –Se quejó.
–¿Quién es “él”, Jason? –Pregunté tratando de ver si él se abre ante mí… El niño me miró indeciso de contarme o no, al fin respondió:
–Mi papá. –Eso encaja perfectamente. Lo miré y este agachó la mirada.
Llegamos a la oficina cerca de la sala de profesores y el pequeño se sentó a mi lado. Su cabeza agachada, si mirarme…
–¿Qué es lo que te trae tan mal además de mami? –Este meció su cabeza, parece frustrado… ¿Frustrado y angustiado a tu pequeña edad? Pequeño inocente…
–No puedo olvidar a mami, mami estaba durmiendo… durmiendo en el techo… colgada… –¡Oh por dios! Jadeo mientras observo al niño frustrado que me devuelve la mirada, él… ¡encontró a su madre muerta!
~***~
–Sam, necesito hablar con el padre de Jason… –Sam viene por el pasillo y llamo su atención con mis palabras, si es raro, mayormente trato de que mis pacientes traten a solas sus conflictos, para que sea más fácil de superar, aunque esta vez es mucho más complicado.
–¿Enserio? ¿Tan grave es? Necesito saberlo. –Asiento y le reviento la bomba con rapidez.
–¿La madre de Jason está muerta? –Esta asintió.
–Hace más de dos años la encontraron muerta, se había suicidado… ¿Por? –Negué.
–Porque Jason está notando que su madre no está desde aquella vez que la encontró ‘durmiendo colgada en el techo’ ¿Entendés? –Ella jadeó con sorpresa. Asentí. Yo también lo tomé así, es muy grave.
–Estas tratando de decir… –Asentí nuevamente.
–Eso mismo que te digo, el niño encontró a su madre muerta y ni siquiera sabe que era así… El insiste en que su mami dormía en el techo… ¿Sabes lo que va a pasar cuando note que en realidad su madre estaba muerta? –Sam asintió con lamento al igual que yo la primera vez. –Sam, necesito al padre de Jason James en mi oficina a más tardar el próximo lunes. –Samantha asintió de acuerdo.
–Si, por supuesto el hombre tiene que saber sobre lo que sucede con su hijo.
~***~
Pasando tres días desde aquella charla que mantuve con Jason, mi teléfono sonó. ¿Esperaba llamados?
–¿Si? –Pregunté mientras terminaba de firmar algunos de mis niños dados de alta.
–El padre de Jason James esta en la puerta ¿Tenía cita? –Asentí, pero recordé que no puede verme.
–Si, dame cinco minutos y hacelo pasar. ¡Y Pam! –Dije soltando la lapicera un segundo.
–¿Si Doctora? –Pregunto irónica.
–El café por favor…
–¡Oh si! Lo siento, lo siento. –Dijo lamentándose y colgó. Rodé los ojos y me saqué los lentes guardando cada alta en su planilla. Mis niños grandes, ya terminan la prepa. ¿Raro llamar el secundario ‘Preparatoria’ no? Me sonrío, mi juventud, el viaje de egresados, mis amigos, las chicas… La puerta sonó haciéndome volver de entre los hermosos recuerdos.
–¡Adelante! –Me levanté y rodeé el escritorio dejando pasar.
–Hola am… ¿Este es el consultorio? ¿Usted es la psicóloga? –Asentí a duras penas mientras observé al espécimen masculino frente a mí.
La boca se me secó y reconocí el color de sus ojos, la mirada, su cabello rojizo, ¡Oh por dios! ¡ES ÉL!
–Si… err… Soy yo. –Aseguré sintiendo como la piel se me erizaba ¡Es Bradley James! ¡Y esta acá! ¡En mi oficina!
–Ah, yo bueno. Fui citado por usted si mal no lo recuerdo… –Se sonrió y creo que en eso mismo me sentía desmayar. Pero luego recordé que Jason no está nada bien y que su pequeño cerebro está comenzando a trabajar la lógica y me encontré poniéndome seria.
–Sí, sí. Siéntese por favor, ¿Tiene tiempo, no? –Asintió sentándose frente a mí.
–Cuando es sobre mi hijo siempre tengo tiempo Doctora… –Quiere saber mi nombre, señalo la franjita  de madera sobre el escritorio con mi nombre y este sonríe. –Doctora Díaz. –Sonreí junto a él.
–Se nota que no tiene ni la más pálida idea de lo que sabe su pequeño. –El me mira con sorpresa. –Necesito que me preste atención Señor James, su pequeño tiene un problemita bastante grave, hay que ayudarlo ahora mismo y es un tema bastante complicado, para tocar esa pequeña fibra sensible yo tengo que informárselo y pedirle permiso. –Al instante la cara del hombre estaba seria y fría mientras asentía.
–Claro, claro. Dígame cual ese tema que tanto tiene que trabajar con Jason, ¿tan grave es? –Suspiré y luego lo miré a los ojos, él no tiene ni la más pálida idea.
–Su pequeño dice extrañar a su madre y… err… la última imagen que se llevó de ella es ‘durmiendo colgada del techo’ –Dije directamente y reventé la bomba en frente suyo. El hombre palideció.
–¡Oh Mierda! –Murmuró con sorpresa extendiendo sus enormes ojos celestes y luego cerrándolos con fuerza tratando de suprimir, creo yo, la enorme culpa.
–¿Entiende lo grave que es aquello? Cuando su hijo se dé cuenta de que su madre en realidad estaba… –Este asintió rápidamente.
–Sí, sí, sí. Lo lamento, oh pobre mi niño… ¡Maldición! –Se quejó golpeando una mano sobre la otra y controlando, creo yo, las ganas de romper alguna cosa.
–Tranquilo Señor James, hay cosas mucho peores que ven, viven y con lo que tienen que vivir niños de su edad y mucho más chicos.
–Sí Doctora, pero en este mismo momento el único niño que me importa es mi hijo. –Bueno, trato de ayudar James…
–Lo sé James, pero en este mismo momento yo lo estoy tratando de calmar, porque necesito que piense fríamente, estamos hablando de un niño inocente que no tiene ni la más pálida idea de lo que observó. –Este asintió tratando de calmarse.
–Si tiene razón. Por favor deje de decirme por mi apellido, tengo nombre, eso me pone muy nervioso ¿Sabe? –Se quejó y luego frunció los hombros en forma de disculpa.
–Bradley James, te agradecería que dejes de hablarme de usted. –Me sonreí amablemente y luego retomé la seriedad. –Tenemos un pequeño niño que no tiene idea de que vio a su madre muerta. ¿Puedo trabajar eso con su hijo? –El hombre se quedó pensativo sin saber que responder… ¡Vamos! ¿Qué hay que pensar?
–Sinceramente no me va a importar lo que diga, y si no quiere que lo trate, pues… Vas a tener que cambiarlo de colegio, porque sería de idiotas no tratar al niño sabiendo quien sabe en qué momento, se dará cuenta de todo. Además, las secuelas serian espantosas, se genera la culpa y el segurísimo ‘yo podría haberla salvado’ entre otros… Te diría que manejes bien tu decisión Bradley. –Lo presioné, necesito luz verde en esto ¡Vamos! ¡Estamos hablando de un niño!
–Lo sé, lo sé. No vamos a llegar a ninguna de estas circunstancias. Dejo que usted lo maneje en cuento sea necesario, aunque preferirá que dejen el tema de Hannah fuera de esto… –Sentí levantar una ceja ¿Quién demonios es Hannah? –¡Oh claro! Hannah es la madre de Jason. –Oh… Ese si es un nombre bien jankee.
–¿Quiere que hablemos de su madre, sin hablar de ella? –Pregunto y noto la confusión en su rostro.
–Si eso suena ilógico, lo lamento. Es que Jason sufrió mucho cuando ella decidió irse. Y ahora, luego de tanto tiempo, remover su muerte… Yo… –Oh por dios… Su cara de dolor, su lamento. Noto que ese tema es una fibra muy sensible, tanto para Jason como para su padre.
–¿Queres que lo hablemos Bradley? –Se sonrió amargamente.
–¿Hablarlo? ¿Ahora… luego de tanto tiempo? No lo creo… –Suspiro largamente.
–Entonces ¿Cómo espera que Jason supere la muerte de su madre cuando ni siquiera vos pudiste superarla? –Este me miró y noté la confusión en su mirada, esta razonando…
–Sí, puede ser. Pero no puedo, no ahora. Lo lamento. –Lo observé y asentí.
–Estoy dispuesta a ayudarlos a ambos en cuento estén preparados. Yo necesitaría que los dos estén en sintonía en esto, Jason necesita de vos Bradley, él está destrozado.  La recuerda perfectamente y esas imágenes lo están perturbando, cuanto antes hay que hacerlo entender y… Para ese momento, yo bueno… pensaba que sería mejor que tú, siendo su padre, se lo dijeras y no yo. –Bradley asintió.
–Sí, y para eso necesito alejarme de algunas cosas…
–Además de que tenes que tener otras cosas en cuenta, yo voy a ayudarte, Jason merece saber la verdad. –Le digo y el hombre frente a mí asiente muy lastimado y siento la necesidad súper imperiosa de consolar su dolor.
–Lamento tanto que mi niño tenga que estar pasando por estas cosas… Pensé que él nunca lo supo, y ahora que sé que si lo sabe, pero a la vez no… Me estoy… –Me acerqué y me agaché al lado de su silla.
–No es tan difícil Bradley, la casi siempre es la paz que tanto nos hace falta. ¿Entendes? –Este asintió y note lo brillante en sus ojos. Nuestras miradas se desafiaron en cuanto la sostuvimos, pero este suspiró y se paró de la silla.
–Tengo que irme. –Dijo rápidamente. Y me paré igual de rápido acompañándolo hacia la puerta. –Yo am, le agradezco que me lo haya dicho, otros en su lugar hubiera hecho un escándalo mediático solo por dinero.
–Amo mi profesión James, no me subestimes. Y no necesito dinero. Además, enserio dije sobre lo de hablarlo, deberías pagarme por tus sesiones… –Me sonreí y logré que sonriera.
–Estamos en contacto entonces. –Dijo este y extendió una tarjeta frente a mí. Asentí.
–Bueno, no tengo tarjetas, pero en cuanto tome el teléfono puedo mandarte un msj. Diciendo quien soy y te mantengo al tanto sobre todo lo que tenga que ver con los progresos de Jason… –Aseguré amablemente y este asintió.
–Te lo agradezco enserio. Muchísimas gracias. –Asentí.
–Solamente es mi trabajo y créeme, cobro una agradable fortuna por la salud mental de todos mis niños. –Sonreí y este rió.
–Bien, trabajadores bien pagos, eficientes. –Se sonrió y saludé extendiendo mi mano.
–Un placer Bradley James. –Y este asintió educadamente mientras estrechaba su mano junto a la mía.
–El placer fue mío, Doctora Díaz. –Suspiré cuando terminó de decir mi apellido con su norteamericana dificultad y salió caminando frente a mí.
¡Dios que hombre!
~***~
–Ya te imagino MayrA, viéndolo llegar por la puerta ¡Dios santo! –Imitaba una cara de como sería la de ella en ese momento.
–¡Oh el pequeño Jason! Es tan bonito, los vimos en los Oscar, cuando James había debutado como co- productor ¿no? –Preguntó Belu y ella asintió.
–¿Te imaginas yo en una edición de los Oscar? ¡NADA QUE VER! ¿Qué haces Mayra ahí? –Nos reímos y ella observó a Mich.
–Bien Mich, ¿Vas a contar tu historia? –Negó.
–No, no. Primero Bell. –Negué y reí.
–No, no querida, yo dije que iba a ser última. –Michella rodó los ojos y Dai sonrió.
–Yo quiero saber… ¡Queremos saber! –Dijo señalando su vientre.
–¡Vamos Mich! Solo cuéntalo lo más breve que quieras y juramos no… molestarte más. –Todas aseguramos lo que Mayra prometió y reímos cuando ella lo hizo.
–Está bien, voy a contarles… Solo no me interrumpan para pelear o discutir porque no repito, además, de que no tengo ganas de hacer esto… Lo hago porque sé que no van a dejarme ir sin contarlo. –Rió cuando Dai le tiró una almohada. –¡Hey! –Se quejó y reímos.
–¡Basta! Silencio. –Dije y todas asentimos retomando el silencio y dando toda nuestra atención a la rubia.
–Bueno…

CONTINUARÁ...

jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo 5° (Justin POV)

*Justin POV*
Cuando se fue Jazzy de su visita, quedé pensando mucho en que hacía ella aquí, esa… La abogada. ¿Cómo era su nombre…? ¿Daiana? Tenía el apellido de Selena…
Es irónico, se alejó “esa” Gómez de mi vida y ahora se presenta, esta chica que al parecer cuando era chica me amaba ya que noté que era Believer y también es Gómez y que supuestamente quiere sacarme de aquí… ¿Cómo confiar en ella? ¿Y si solo quiere arruinar mi vida como todos? ¡Todos odian a Justin Bieber! ¿Por qué ella no? Hay… Hay veces en la que me levanto queriendo ser otro que no sea yo… Es tan complicado ser quien soy. Es pesado, y cuesta mucho llevar mi nombre. Por eso no quiero casarme y tener una familia, no quiero traer chicos al mundo y que vivan así por mi culpa y la de mi apellido.
Pensé en esa chica mucho tiempo, su cabello rizado obscuro, su sonrisa enorme, vi como sonrió con Jazzy, sus ojos obscuros… Ella tiene la mirada sincera. ¿Y si ella realmente quiere ayudarme? Pues… Tengo que tomar una decisión ya que el papel entre mis manos me pide que ponga mi firma y mi aclaración de firma. Daiana Gómez… ¿Qué queres de mí?
Firmaré… Total, no tengo nada que perder… ¡Cuarenta años! 
Diana Gómez, leí en el papel. Mí nueva abogada


Capitulo 5° (Daiana Gomez)

–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas asintieron.
 –Bueno… ¿Ahora quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.

–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al ver que no se resistió…
*Daiana POV*
Mi vida consistía en trabajar por las mañanas y estudiar para dar las materias por la noche. Si, si es un lindo tema que no es para todos, sino para el que tiene ganas de llegar a ser lo que quiere.
Bell también estudiaba como yo, por las noches. Ayer logré hablar con ella, dice que nos extraña mucho. Ella es tan emocional… ¿Qué tiene que ver Bell?
Terminé mis estudios cuando terminaba el verano. Y para las fiestas navideñas volví a casa escapando del frío invierno de Canadá. Pero luego de un tiempo volví, estaba por hacer mi primer caso allí y luego volvería a casa a hacer mi vida, todo cambió aquel día.
Hacía dos semanas que comenzaba a ejercer mis estudios. Abogada y Licenciada en Derechos Humanos, me costó nueve años serlo. Mi vida cambió el día que debía decidir qué caso tomaría.
–Tu primer caso Gómez… –Sonreí.
–Mi primer caso, sí. –Miraba las planillas y de pronto, ese apellido estaba escrito. Leí y releí…
–Si es él… Últimamente se mandó una muy difícil. –Negué con lástima.
–¿Qué sucedió? –Tomé la planilla para llegar al informe.
–Una chica de quince años lo demandó por violación… –¿Violación? ¿Justin? ¿Justin Bieber el cantante? ¡No lo creo cierto! ¡Tiene que haber un error!
–¿CUARENTA AÑOS? ¿ESTAN LOCOS? ¿POR QUÉ CUARENTA AÑOS? –Me quejé. No podía ser, pobre Justin…
–Le hicieron estudios a la niña Dai… ¡Ella fue penetrada! –Sonreí.
–¡Quince años Pol! ¡Ella tiene quince años! –Me quejé. Voy a decepcionarme mucho si esto no tiene solución. No puedo creer que ese Justin que yo conocí, ese que hizo todas esas hermosas canciones para chicas de su edad sea capaz de hacer tal…
–Pero Dai… –Negué interrumpiéndolo:
–¡Caso tomado! –Guardé la planilla en mi bolso y le di un beso.
–Pero… –Me fui gritando de lejos.
–¡Nos vemos el día que Justin sea libre! –Salí corriendo por la puerta y el brillante sol en Ottawa me dio en la cara. Nueve en punto de la mañana, esto va a ser difícil. Demostrar la inocencia de una persona no es un juego. Pero demostrar que una inocente niña, puede llegar a ser una perra, si lo es…
Me subí a un taxi y di la dirección de la correccional que estaba la planilla, es en donde se encontraba Justin.
Al llegar al lugar, llamaron a Justin, pero él tenía compañía. Negué pensando que quizá fuese una chica… Justin no estuvo con ninguna chica públicamente luego de cortar con Selena Gómez permanentemente, jamás se volvió a comprometer con una relación… Ya hace muchos años.
Avisé que me urgía hablar con él, que necesitaba hablar con ambas personas. Quizá sea su madre, o uno de sus hermanos… Me acercaron al patio de visitas y él estaba allí junto con la pequeña Jazzy, que ahora ya tiene más de quince años.
Ver como la chica estaba abrazando a su hermano quien lloraba en su regazo sin importar quien esté mirando, su hermana tiene la misma edad que la chica… ¡El no sería capaz de hacer una cosa así!
–¿Justin Bieber? –Separó a Jazzy de su abrazo y miró hacia mí.
–¿Quién es usted? –Preguntó la fina voz de la chica.
–Soy Daiana Gómez, abogada y licenciada en derechos humanos. –Justin abrió los ojos con sorpresa y preguntó:
–¿Qué quiere conmigo? Ya dije todo lo que pude y fue inútil porque a nadie le importó… –Terminó el con expresión de frustración. Una persona culpable no se comporta así, créanme conozco a gente como esa…
–Voy a sacarte de aquí Bieber… –La chica sonrió y Justin frunció el ceño.
–¿Y porque haría eso por mí? –Buena pregunta… ¿Por qué mierdas hago esto por él?
–Porque noto tu inocencia y porque conozco a la gente culpable, y tú no luces como una de ellas… –Negó.
–¡Porque no lo es! –Se quejó su hermana.
–Tranquila Jazzy, todo va a estar bien nena… –La chica comenzó a llorar de rabia.
–Es que… No puede ser Justin. Es injusto. –Se quejó y yo sonreí.
–Voy a hacer todo lo que esté en mi alcance. Voy a investigar a la niña. –Justin sonrió.
–Una sola cosa. ¡Es-una-maldita-perra! Va al colegio de Jazzy. La cambié en cuanto la chica se volvió loca y me amenazó con ella… –Frunció el ceño. La chica negó la cabeza.
–Ya te dije Justin, tendrías que haberme dejado que le arranque todos los pelos... –Se quejó. Justin negó.
–Es innecesario Jazzy, sos una chica buena, no es bueno que te pelees con perras. Ellas siempre juegan sucio. –Ella negó.
–Pero yo también se jugar sucio. –Él negó su cabeza mientras la regañaba.
–No digas esas mierdas otra vez ¡No sos ninguna perra! –Ella bufó. Interrumpí.
–Traten de mantenerse en armonía por favor… –Asintieron.
–Sí, lo siento. –Dijo Justin, ella solo asintió arrepentida.
–Bien, ¿sabemos su nombre? –Miré la planilla.
–¡Candy! ¡Candy Woods! –Sonreí, que ironía, ella se llama algo que jamás será, Dulce…
–Bueno, una sola cosa. Paciencia. Es lo único que te pido Bieber. –Asintió.
–Voy a hablar con mi gente, ¿Usted va investigarla? –Asentí. –Yo le dejo mi cuenta bancaria a su disposición para lo que necesite… –Negué. ¿Plata? ¿Eso vas a darme Bieber?
 –No necesito tu dinero Bieber, necesito que estés alerta y que cuides de ti. Porque en cuento yo empiece a remover esto hacia la superficie todo va a estar en tu contra, hasta el aire que respires. Y es enserio. –Asintió frunciendo el ceño y luego hizo media sonrisa.
–Parece que enserio quiere ayudarme… –¿Qué? ¡Es lo que vine a hacer!
–¿No le dije eso cuando llegué? –Sonrió meciendo su cabeza. –¿Recién se da cuenta Bieber? –Pregunté algo irónica.
–Solo, desconfié ¿acaso no tengo motivos? Viene así de la nada a querer ayudarme… ¿Por qué? –Asentí, tiene razón.
–La gente buena aún existe Bieber. ¡Confía! Sé que es difícil, yo más que nadie se eso, pero tienes que olvidar todas las cosas y pesar en salir de acá. Mañana mismo empiezo con esto ¿Estamos de acuerdo? –Extendí mi brazo hacia él y este se sonrió presionando su mano con la mía.
Su suave mano acarició la mía y yo cerré los ojos por unos segundos. Esto es inhumano, jamás en mi vida pensé que iba a encontrármelo en este estado. No… No puede ser. Si soñé con encontrármelo, pero en un bar, en un boliche… ¡No en una cárcel! ¡Es injusto! Su rostro tan cansado, de noches sin dormir. Su ropa horrible de color gris. Sus ojos apagados, la expresión de frustración y tristeza ¡Yo voy a sacarte de aquí así sea lo último que haga!
–¿Está bien señorita Gómez? –Lo miré a los ojos. Sus ojos color caramelo, estaban obscurecidos con la obscuridad del lugar. Asentí y saludé a la chica con un beso en la mejilla.
–Si todo está bien, solo pensaba. –La chica sonrió. –Cuida de tu hermano, necesita de ustedes, de su familia… –Ella asintió volviendo a llorar, sonreí sintiendo como un nudo en la garganta me presionaba y la abracé.
–Gracias… ¿Daiana era? –Asentí.
–Pero solo para vos ¿Ok? Nada que agradecer… –Sonrió con gracia.
–Ok… –Me acerqué a Justin y asentí.
–Firma la planilla que esta tarde van a darte, supongo. Es, am… Es el comprobante en el que me tomas como tu Abogada y yo me comprometo con tu caso. Tenes que firmarlo y no me importa un carajo tus abogados, porque no deben de ser tan buenos como para dejar que te pudras cuarenta años en la cárcel sin hacer nada ¿Ok? –Asintió.
–Muchas Gracias. –Negué.
–Solo hago lo que es correcto Bieber, si no es cierto la frustración e inocencia que veo en tu mirada, entonces no hay bien en el mundo que exista… –Murmuré. Sonrió y negó.
–Fuiste Believer… –Sonreí negando. Se dio cuenta… ¡Y si! Sino… ¿De qué otra manera haría lo que hago?
–No estoy acá para hablar de mi vida privada Bieber. Adiós.  –Acaricié el hombro de la chica y salí de ese espantoso lugar que de seguro tendré que frecuentar más seguido desde hoy…
¿Qué es lo que estoy haciendo? Solo por él haría tal locura… ¿Y si es culpable? ¿Si el realmente hizo eso? ¿Qué voy a hacer? Su mirada inocente no decía eso… ¡Es inocente de la cabeza a los pies! Puede ser… ¡Voy a hacer justicia! Soy justa, pero tampoco soy tan idiota al equivocarme tanto…


CONTINUARÁ...

miércoles, 30 de julio de 2014

Capitulo 4° (Louis POV)

*Louis POV*
Llegué a la casa y todos estaban ahí. Desde que yo cometí el enorme error de casarme con Lenny, y desde que bueno, el pelmazo de Zayn desposó a Perry, todo está así, además de que bueno, Harry está detrás de una chica, Niall va muy bien con su prometida y Liam, quien avisó que estará solo hasta que muera, cosa que pone de los pelos a las Directioners. Todas las chicas están regaladas como moño para él.
Bajé al sótano de la “Direction House”, desde que nuestra banda se separó hace ya cinco años, solo así estamos, nos vemos dos o tres veces por mes en esta casa que entre todos compramos y que mantenemos para nuestro uso y solo nuestro uso.
–Tommo… –Gritó Harry, oh mi amado desastre.
–¿Qué hay Haroldo? ¿Qué hay chicos? –Todos saludaron.
–Aquí, esperando por Niall y la cena. –Dijo Liam.
–Veremos con que nos sale hoy. –Terminó Zayn y todos reímos.
–¿Cerveza? –Preguntó Hazza desde el minifrezzer. Miré a Hazza y asentí, este me lanzó una.
–¡Gracias bro! –Él solo levantó su cerveza en respuesta.
Me tiré sobre el sillón quien estaba muy cómodo y observé como Zayn y Liam hablaban sobre un proyecto que ambos estaban llevando, mientras jugaban billar y Hazza jugueteaba con su teléfono. Estaba tan concentrado pensando en Belén que… ¡Si, si a la mierda! ¡Pienso en la Psicóloga! Estaba tan concentrado pensando en ella, que no noté que Liam me hablaba.
–¡Louis! ¿Estás bien bro? –Dijo Liam mirando hacia mí. Volví de mi ensueño y me encontré con sus ojos obscuros. Sonreí y negué.
–Tranquilo, está todo bien. Son solo temas míos… –Zayn negó.
–Lenny… Esa mina es insoportable. –Aseguró el moreno.
–¡Cierren su estúpida boca! –Nos regañó Hazza y miró a su teléfono. –Si nena, en un rato estaré ahí (…) Tranquila yo me cuido, tú también cuídate (…) Besos para ti también. Chau. –Colgó el teléfono sonriente y negó hacia mí.
–¿Cómo vas con la psicóloga?¿Albarracín era? Lindo apellido… –Preguntó Harry. Negué, es un sin remedio.
–¿Psicóloga? Albarracín no es de aquí…  –Preguntó Liam con expresión de diversión.
–¡Si, ayer llamo insoportable con que no podía sacarse a su psicóloga de la cabeza! –Aseguró al muy idiota.
–¡Harry ciérrala ya! –Rieron todos.
*Flash Back*
Salto la calle e ingreso en mi auto. La muy molesta de Eleonor me acorraló para llevarla hasta ahí y cuando salgo siento ganas de acostarme con… ¿La Psicóloga? La mujer es muy bella, además de que es una profesional, es inteligente, sabe que decir. Es el tipo de mujer que se da cuenta que soy un imbécil y por eso aún no he encontrado una mujer así para mi vida.
Hoy un día después, necesito ayuda, ya que después de eso, casi no dormí anoche…
–¡Hey culón! ¿Qué hay? –¿Él… acaba de decir eso?
–¡Harry no estoy para bromas! –Él suspiró.
–¿Qué sucede, necesitas hablar? –Preguntó ahora seriamente.
–Si… Tengo problemas bro. –Suspiró una vez más.
–¿En dónde estás? –Preguntó.
–A unas cuantas cuadras del puente. –Hizo tono de un Harry pensando.
–¡Voy a buscarte! ¿Vas en auto? –¿Y de que otra manera voy a ir? Ay dios…
–Se Harry… –Rió.
–Es que voy a tomarme el bus. –¡Qué raro de él llamar la atención! ¿No?
–Qué raro de vos… –Rió.
–Nos vemos. –Colgó.
~~~
Al llegar Harry con todas sus chicas detrás, subió al auto y más polémica al notar que era yo el que iba en el auto.
–¡Ya veo los títulos de mañana! “Harry Styles se encuentra con Louis Tomlinson e irían a un albergue transitorio” –Reí negando.
–A veces dan asco… Aparte no podría acostarme contigo hoy Harry, tengo a otra persona en la cabeza, no podría rebajarte así… –Reímos.
–¡Demonios Lou! ¡Yo soy tu chico! ¡Dime quien es ella que la mataré! –Me pegó en un hombro y volvimos a reír.
–Es la… –Comencé a titubear al contarle, es raro, desde ayer que salí de la oficina no dejo de pensar en ella…
–¿Es la…? –Preguntó.
–Es la Psicóloga que mí… Bueno que Eleonor nos puso para “Rearmar nuestra pareja” realmente la mujer es una hipócrita, encima ella siempre queda como la víctima cuando es tremenda perra, si digamos que la he cagado varias veces en nuestro matrimonio, pero ella con lo de Niall se pasó… –Él asintió.
–Si ha sido una perra cuando lo hizo. Y admito que desde hace dos meses atrás ella me hiciera eso me la tiraría y luego la echaría por perra. –Asentí. –¿Qué es lo que te preocupa? Pasa un buen momento con la psicóloga, invítala a salir… ¿Qué mierdas quieres Louis? ¡No necesitas clases de seducción bro! –Negué.
–No es lo mismo maldición… –Me quejé y preguntó.
–¿Que entonces? –Lo miré y este sonrió. –¿Es enserio? –Ni yo puedo creerlo.
–Hace una noche que no duermo… –Negó.
–¡Yo estuve sin dormir medio mes antes de hablar con mi chica! –Reveló. –Deja que pase el tiempo y si dentro de una semana o dos, seguís igual, realmente ella es la indicada, y tendrás que hacer lo imposible porque ella te dé la hora siquiera… Oh sino estarás mal… –Me aseguró. Tiene razón…
*Flash Back Off*
–¡Mierda! ¿Otra vez la estas jodiendo Louis? ¡Eleonor va a mandarte a la mierda esta vez! –Me aseguró Liam. Fruncí los hombros en señal de que no me importaba.
–Ella intentó seducir a Niall, esa no es la mujer con quien me casé… –Aseguré. –Ella no es la mujer de quien me enamoré… –Me quejé.
–Con tu amigo… ¡Es una maldita perra sin códigos! –Gruñó Zayn.
–Es una perra caliente… –Señaló Harry ¡Estúpido!
–¡Vete al carajo Harry! –Espeté haciéndome el enojado.
–Te conozco Lou no estás enojado… Aparte, no es porque me importara. No me agradan las perras ¡A mí me gustan las mujeres de verdad! –Se recostó a mi lado al instante en el que su teléfono sonaba.
–Claro, claro… –Me quejé enojado. Este se sonrió y llamó otra vez.
–¿Tiras? –Preguntó Liam, asentí.
–¡Lo pides, lo tienes! –Dijo a alguien sin esperar que respondiera y colgó para volver a marcar. –¿Niall? (…) Necesito un favor hermano, ¿no me compras una caja de bombones? (…) ¡Si es para mi chica! (…) No molestes idiota. Tú sabes de qué hablo, el mejor, sabes de comida y de chicas… (…) Si ya ha llegado Louis. Nos vemos. –Colgó. ¡Está en idiota!
–¿Quién es la maldita afortunada? –Preguntó Zayn mientras tira uno de sus últimos tiros.
–Maldita sea, Belén González. Canta como el ángel que es… –Me sonreí. Belén… Amo ese nombre caray.
–¿Canta? –Preguntó Liam interesado. Harry asintió orgulloso.
–¿Es caliente? –Pregunté. Esto enfurecerá a Harry.
–¿Qué mierdas intentas Louis? –Ya no puedo hacerle estas bromas viejas… Hice expresión de arrepentimiento y este asintió. –Me pareció. –Todos reímos. –Ella es muy caliente. Y si, además tengo unos temas con ella… No la… No la conozco por debajo de la ropa aún… –Liam tosió, Zayn dejó salir una carcajada y a mí se me cayó el zanco mientras abría la boca sin creerlo ¡Eso no es posible! –¿Qué? Ella es especial ¡Maldición! –Se quejó. Reímos.
–¡Claro que lo es! También es inteligente e ingeniosa al saber cómo hacer para no dejarte entrar en sus pantalones. –Aseguró Liam sonriente.
–¡Mierda! ¿Y hace cuanto que salen? ¿Un mes? –Pregunté. Zayn tosió.
–¿Y no han tenido sexo? ¡Esa chica es mi héroe! ¡Debo conocerla! –Dije y nos reímos. Hazza negó.
–¡Mes y medio! Son un caso perdido… –Se sentó con una sonrisa en los labios mientras su teléfono volvía a sonar. Mensajes, mensajes y más mensajes.
–¿Qué ha sido de mi mujeriego Harry? ¿Qué ha hecho ella contigo bro? –Pregunté y este me alejó.
–¡No molestes Louis! –Dijo riendo. Lo moleste con la almohada que estaba a mi lado. –¡Louis! –Me reí.
–¡Harry! –Lo reté. Reímos.
–¡Llegó la cena y Niall! –Dijo sonriendo.
–¡Ya era hora! –Gritó Harry y corrió hacia él. –¿Qué mierdas trajiste? –Dijo tomando la caja de chococlips. –¡Te mencione que era para mi chica! ¿Verdad? –Niall asintió mientras todos reían.
–Es casi media noche Styles… ¿Qué mierdas quieres que invente? –Harry bufó. –¡Que hay Lou! –Me saludó.
–¡Bien bro! –Nos saludamos con un abrazo y este me analizó negando.
–No tanto hermano, ¿Hace cuánto que no tomas una siesta Tommo? –El me conoce tanto…
–No duerme porque está caliente con la psicóloga que Lenny consiguió para “salvar su matrimonio” Más que salvarlo terminó de hundirse la muy idiota… –Rieron todos y yo solo… ¡Quería matarlos!
–No se rían de mi… ¿Vos dormiste cuando conociste a la tal González? A propósito, ¿Es Española? –Duda existencial… Negó.
–Argentina, y no, no dormí en un tiempo, por lo menos hasta que me animé a hablarle y ella respondió… –Sonreí ¿Argentina? Tenemos problemas con ellos… Pobre Harry. –¡Comamos ya y olvida a tu psicóloga un minuto! –Fruncí el ceño.
–Está bien, soy muy ansioso. –Dijo Niall y le entregó una caja de Bombones, era bonita y se notaba costosa… ¡Gustos de un amigo! Harry chilló como una niña y lo abrazó.
–¡Eres único Duende! –Me reí. Parece una chica…
–Pareces una niña Harry, son solo chocolates. –Se quejó Zayn, el gruñoncito.
–¡Callen y coman! –Por eso es el más serio del grupo. Liam nos impuso con una mirada seria y todos comenzamos a cenar.

Tendré que hacer algo con ella, sacármela de la cabeza o tomarla igual siendo o no mi Psicóloga

Capitulo 4° (Belén Albarracin)

–Estas muy enamorada, Reina Belén… –Ella asintió.
–¡Ajam! –Ella asintió, para luego tirarse en la cama y preguntar. –¿Seguís Mayra? Por qué ahora me agarraron ganas de contar lo que paso…
–Entonces seguí Belu… –Ella asintió.
–Ok… –Nos miró y dijo –Pero solo, no interrumpan… –Todas estuvimos de acuerdo.
~~~
~Belu POV~
Luego de tantos años de estudio, renuncié a mi trabajo en la casa de comida rápida y corrí a buscar mi título. Mis padres me ayudaron, serán mi tíos, padres, qué más da, ellos dieron su vida por mí y puedo llamarlos como quiero…
En estos pocos años de trabajo me empeñé a hacer crecer la cuenta que mi padre abrió de la cual se me fue informada cuando tenía a los dieciocho años. Al parecer el hombre se estaba muriendo y recordó que mi hermano y yo existíamos, asique nos dejó una cuenta corriente abierta en el banco internacional de Argentina.
El tipo era adinerado y poderoso, era un político, o algo así me dijo mi madre. Cuando eran nueve horas de mi cumpleaños, osea nueve de la mañana, los del banco me hicieron saber que “Roberto Albarracín” me había abierto una cuenta Internacional. ¿Quién mierdas? ¿Tan temprano me dicen estas cosas? El hombre había abierto una cuenta a mi nombre y que, al estar en dólares, con el pasar del tiempo, creció muchísimo. ¿Qué? Mi tía bajó la mirada sin saber cómo decirlo y mi madre, a veces en las que no entiendo porque se la pasa escondiéndome tantas cosas, mejor dejo ahí esta situación, aunque ahora entiendo porque deseo estar más con mi tía que con mi propia madre…
Mi padre, un desconocido, al parecer, “me quería”. El tipo para mí no es nadie, yo lo único que llevo de él es el apellido y por teoría la sangre, pero no lo conocía y tampoco quería hacerlo, mi hermano y yo hicimos de todo por salir adelante solo mi tíos estuvieron ahí.
Pasó el tiempo y yo estaba saliendo del enorme edificio con el papel blanco. Este enorme y ruidoso lugar, no volveré como hasta tres meses a buscar mi analítico de notas.
¡Soy una Psicóloga!
~~~
Luego de otro año, mi Consultorio estaba hecho. ¡Mierda! miles y miles de dólares… ¡Te agradezco Albarracín! Esto es increíble, soy dueña de un consultorio en Londres, ¿Quién lo diría eh? ¿Quién? Ahora, al punto ¿Por qué hacer el Consultorio en Londres y no en Buenos Aires, en mi casa?
No lo sé…
Hay algo que me unía a la ciudad, quizá hacer unos años, realizar una vida y quizá… Conocer el amor, formar una familia, deseo mucho ser madre, Bell y Dai siempre me decían que sería una buena madre. ¿Te imaginas? ¿Yo con un bebe? Eso sería de sueños…
El teléfono suena en mi oído.
–¿Qué sucede Anne? –Mi recepcionista. Y casualidad que también es una de mis amigas, una de las que me ayuda… Ella estudia también para ser psicóloga, pero por gracia de Dios aún la tengo por dos años más, ya que es lo que dura para finalizar su carrera.
–Hay una… un… Una-una-una pareja… –Decía ella algo nerviosa.
–¿Quién? ¿Estás bien? –Colgué y salí de la oficina, para encontrarme con algo increíble, hace dos años que ejerzo como Psicóloga, y jamás en la vida pensé que este… Individuo se aparecería ante mí.
–Vos… –Murmuré y El hombre con el cabello color arena mostraba una cara de decepción, enojo, rabia… Mientras la mujer castaña a su lado, traía una sonrisa y se acercaba a mí con prisa y nerviosismo.
–Hola ¿Dra. Albarracín? –Preguntó con dificultad para decir mi apellido. Maldita gringa. Suspiré y volví de mi ensueño. Acá no es como en mis sueños, como en mis mayores deseos, ella no me hizo nada, así que solo, debo reprimir mis deseos de darle una cachetada y borrarle la estúpida sonrisa, no por algo lindo estarás acá…
–Sí. ¿Señora Tomlinson? –Quería golpearme por decir eso ¡Estúpida! La mujer castaña y perfecta, sonrió mostrando sus blancos dientes y se abrió paso a mostrar a un amargado y serio Louis Tomlinson.
No lo había visto otra vez desde que estaba en mi pieza viendo el casamiento por internet. Me enojé tanto con él, que por él, jamás volvía hablar de él ni de ellos. ¿Dejarlos de amar? ¡Eso no es posible! ¡Nunca! Los amaba demasiado, pero… Me lastimaron tanto, que solo lo olvidé. Aunque aún seguía escuchando los CD’s. Hasta que decidí dejar de pensarlos o escucharlos. Todo fue tan rápido.
Era increíble creer que había jurado ya no saber nada de ellos, y justo él se me aparece por aquí… ¡Dios! ¿Estás por ahí? Parece que no… 
–Eleonor Tomlinson. –Dijo extendiendo su mano. –Y este es mi esposo, Louis Tomlinson. –Asentí.
–Lo sé. Un gusto señor Tomlinson. –Extendí mi mano y nuestras miradas se encontraron. Sus profundos ojos de color turquesa, eran tan hermosos y… Tan mágicos, aunque ahora estaban oscuros y algo apagados.
–Un… gusto. –Dijo este y separé mi mano de la suya. Algo en nuestras manos hizo térmica, pude sentirlo. Su mirada subió desde mis pies hasta mis ojos varias veces. Aquel día llevaba puesto una pollera negra entallada a mi cuerpo y la camisa blanca, no estaba muy muy, pero tampoco estaba tan tan… ¿Entendimos no? Los zapatos me ayudaban a llegar a su altura e igual me ganaba unos pequeños centímetros y la verdad lo que llevaba puesto me quedaba genial como todo últimamente.
Los conduje hacia la oficina y Eleonor se sentó tirando la mano de Louis. ¿Qué te ha estado haciendo esa bruja Lou?
Podía ver que estaba mordiendo su labio inferior. Alejé los pensamientos que se allegaban a mi cabeza, producto de mi imaginación. Gemí, sus labios eran tan bonitos. Se removió en su asiento nerviosamente, el silencio era insoportable, pero si yo no hablaba con ellos, jamás comenzaríamos.
–¿Comenzamos? –Louis miró hacia un costado y Eleonor asintió. Sonreí y ella comenzó a hablar. Habló varios minutos, pero no me llamó nada la atención hasta que dejó salir el gran problema…
–Así es como convivimos, si es que eso es convivencia. Él vive en su estudio, y yo vivo en mi casa. Eso es todo. ¿Eso es una vida de casados normal? –Louis negó desconforme. Tuve que contenerme demasiado para no reírme ahí mismo Belén… ¿Estas contenta con la situación? ¡Oh vamos! La mujer está más sola que un hongo, el tipo no le da ni la hora. Y yo que los creía re felices y enamorados, es más me imagino que sus hijos deben de ser re infelices, pobre niños…
–¿Tomlinson? –Pregunté y este miró a mis ojos, sus hermosos ojos, su sonrisa. Los conciertos, tanto sufrimiento, todo llega a mi mente... ¡Basta Belén! –¿Algo para agregar? –Lo incentivé. No porque me importara, porque por mí se podían ir a la mierda él, su esposa y su maldito matrimonio… Pero como soy la estúpida psicóloga y se supone que es una sesión de pareja, tengo que hacer mi trabajo, lo juré.
–¿Yo? –Preguntó, yo asentí y él negó. –No. –Relamió su labio inferior, pasó una mano por su nuca y luego terminó. –¿Siendo sinceros? Creo que esto es una estupidez, esto tendríamos que arreglarlo en casa, vos y yo, sin toda esta cosa… Sin ofender. –Negué dándole a entender que no importaba. –Y si seguimos así pidiendo ayuda a personas que están para cosas más importantes y graves que estas, terminaremos mal… –Aseguró él mientras movía su pierna a un compás que solo el escuchaba.
¡Dios! Le entregaría todo de mí ahora en este mismo instante. Pero luego miré la cara de asombro y desconcierto de Eleonor, y me decepcioné de lo que él dijo, se supone que tiene que arreglar las cosas, si la ama, eso es lo que querría… ¿O no?
–Bueno, pues… Discúlpeme ¿No? Pero se equivoca porque, no será grave, pero importante es… Usted se casó con esta mujer y se supone que son una pareja ¿O no? –Louis tiró la mirada en disgusto con lo que dije. Pero es cierto. ¡Él la eligió! ¡Entre todas! Me hizo enojar. –¡Míreme por favor Sr. Tomlinson! –Este volvió su mirada hacia mí y Eleonor bajó su mirada meciendo su cabeza avergonzada de él. Realmente parecía un chiquito adolescente… ¡Pendejo! ¡Hazte cargo de tus decisiones!
–Me avergüenzas Tomlinson… –Dijo Eleonor señalándolo con su dedo índice que a simple vista llevaba una manicura perfecta. Levanté una ceja algo perpleja al notar como una lágrima negra rodaba por la mejilla de la castaña. Ella lloraba… Lloraba por él…
¡Oh no es esto cierto! ¡SUENA YA DESPERTADOR! ¿Ah no es un sueño? ¿Ellos realmente están aquí? ¿Ella realmente lo ama?
El mismo dedo índice se encargó de enjuagar la lágrima de su mejilla, pero luego apareció otra y otras más. Se levantó del asiento.
–Lo siento pero ya no puedo seguir… –Louis apretó los dientes con fuerza de la rabia.
–No podes irte, esta fue tu idea no la mía… –Se quejó con la voz normal. No es violento, eso es bueno para ella. Ella elevó su mirada ensanchando sus enormes ojos para decir con la voz un poco elevada.
–¡No voy a quedarme a escuchar cómo me avergüenzas, me rebajas y demás! Mira Louis, yo no seré la mujer más perfecta del mundo. Pero si puedo asegurarte una cosa. –Dijo mostrando un dedo. –Que te amo. Demasiado. Tanto que estoy muy segura que no encontrarás mujer que te ame tanto como yo, que soporte tus cosas y que te apoye como yo… ¡No la encontraras! Pero… –Murmuró con la voz ronca de tanto que sus emociones amenazaban su garganta. –Pero si quieres  irte, nadie va a retenerte ¿Quieres irte? ¡Pues vete! La puerta de la casa está abierta para vos y ya eso, te lo he dicho tres veces. –Le recordó.
Louis suspiró con culpa y apoyó sus codos sobre sus piernas y luego tomó su cabeza inclinando su cuerpo, dejando todo su peso en sus brazos. Estaba tan frustrado… Eleonor corrió sus lágrimas para dejar de llorar. Luego me miró a mí quien miraba la situación atónita. Ella cerró los ojos con culpa y terminó:
–Mis disculpas Doctora Albarracín, no era mi intención hacerla presenciar una escena de estas. Me voy. –Tomó su bolso y caminó hacia la puerta para salir por ella.
Louis estaba de igual forma, no miró hacia mí. Aunque noté su culpa y desconcierto al ver sus lágrimas resbalarse por sus dedos y caer al suelo frente a mí. ¡Oh por dios! ¿Él está…? ¿Llorando…?
–Señor Tomlinson… –Apenas murmuré. Pero el solo negó. Sentí como mi garganta era presionada con un gusto asqueroso y rápidamente mi vista se vio borrosa e interrumpida… ¡Vamos Belén! ¡No seas idiota! Rápidamente enjuagué las pequeñas lágrimas que casi dejo ver y solo me levanté.
Luego de unos cuantos minutos. Louis se levantó. Sacó un pequeño fajo de papeles unidos y escribió una firma.
–Es un cheque en blanco. No se preocupe, puede cobrar lo que desee. –Negué. –Tómelo por favor…
–La consulta y la primera sesión son gratis… –Dije sinceramente y él me dio una triste sonrisa de costado.
–Muchas gracias. –Negué.
–A ustedes. Ojalá, todo se solucione, parecen ser una hermosa pareja… –¿Qué mierda me poseyó para decir tal estupidez? Fruncí el ceño. Él tiró su mano y yo la tomé cortésmente hasta que… Su mano y la mía comenzaron a prenderse fuego. Luego de unos minutos separé mi mano de la suya y murmuró:
–Gracias… aunque no lo creo. –Suspiró y se acercó a la puerta. Cuando bajo la mirada esperando que ya se haya ido, se escucha que alguien acomoda la voz. ¡Él estaba ahí aún! –Am… No tiene una… –¿Qué?
–¿Si…? –¡Que carajos Tomlinson vete ya!
–Una tarjeta, o algo así por si, se nos da de venir otra vez… –Asentí. Luego tomé una tarjeta personal con mi nombre el número de teléfono, etc. Y Caminé haca él.
–Es mí… Mi tarjeta personal. Ahí está mi número… Y um, am… Todo. –Asintió.
–Gracias… ¡Adiós! –La tomó y salió rápidamente, no supe si quedarme ahí o solo… Salir corriendo tras él. Estaba sintiéndome mal, ya algo me presionaba el pecho y… Sentía ese sentimiento de pérdida, otra vez…
***
–Solo… Wow… ¡No me lo habías contado así nunca! –Dije certeramente. Ella sonrió.
–Nunca me lo pediste. –Daiana aplaudió.
–Ya quiero saber cómo comenzó el amor… –Belu enrojeció.
–Esa es la parte que me avergüenza… –Mayra frunció el ceño.
–¿Por qué? –Belu iba a responder, pero Michella paró todo.
–¿Qué tal si vamos por parte? –Me sonreí.
–¿Cómo es eso? –Daiana sonrió.
–Vos decís de ir contado de a poco todo… –Michella asintió.
–Claro, primero como se conocieron, luego los problemas, los besos… Estaría muy bien la idea. –Dijo y todas estuvimos de acuerdo.
–Bueno, pero en el orden que comenzamos… –Dije y todas asintieron.
 –Bueno… ¿Ahora quien sigue? – Preguntó Mich sonriendo.
–¡¡Vooos!! –Nos sonreímos y ella negó.
–No ¡Daiana mejor! –Ella la miró.
–Está bien… –Comenzó a hablar y todas nos sorprendimos al ver que no se resistió…

CONTINUARÁ…