–Bien, ¿Puedo terminar ya? –Dijo Mayra y nos reímos...
–Haber, retomemos, era que el niño estaba bajo el banco, y tú lo encuentras... Entonces el niño... ¿Que? –Dice Belu y todas la miramos.
–Ok, como iba diciendo antes de que los Tomlinson dieran la nota... –Reímos en cuanto Belu rodó los ojos y la golpeó con una almohada.
~***~
–Ey… –Dije viendo como el
pequeño con expresión de dolor me miraba. Su cabello rojizo estaba desordenado
y su par de ojos celestes empapados se encontraban ante mí. –Andate, déjame…
–Se quejó. Nuestros ojos se encontraron y yo negué.
–No, no puedo. – El pequeño me miró y solo se avergonzó
cerrando sus ojitos y escondiendo su cabeza entre sus piernas, quienes eran
abrazadas por sus brazos. Lo miré apenada al momento en el que acaricié su cabello
lacio abrió los ojos y me miró, su mirada triste, asustada…
–¿Qué es lo que pasa? –Pregunté. –Háblalo conmigo
pequeño, puedes confiar en mí… –Traté de convencerlo y él solo negaba.
–Extraño a mi mami, solo extraño a mi mami… –¿Eh? Suponía
que era más grave…
–¿No estas bastante grandecito para llorar por mami en la
escuela? –El pequeño negó con su cabeza y me miró.
–No, no cuando ella ni siquiera vive… –Su pequeña voz me
reveló lo que menos imaginaba e hizo un sollozo. Jadeé tapándome la boca, el
pequeño lloró más y yo lo abracé, él no se apartó de mí, es… Angustiante.
–Oh, lo siento cariño… Ven, ven conmigo. –Todo el mundo
debe de estar buscándolo si se dieron cuenta de que no está en el salón. El
niño caminó junto a mí. –¿Cómo te llamas? –Pregunté, necesitaba saberlo…
–Jason… –Dijo ahora más tranquilo.
–¿Jason? Pero que nombre más hermoso… –Le sonreí
alegremente tratando de distenderlo, este solo me miró, para luego hablar:
–¿Y el tuyo cómo es? –Preguntó, esta vez mirándome a mí
fijamente, expectante…
–Mayra… –Él asintió. –¿Queres hablar del tema anterior?
Debe haber gente buscándote allí adentro… –Él asintió y presionó mi mano
mientras ingresábamos al edificio y allí estaba Sam, su Directora, quien yacía
blanca sobre el sillón hasta verme llegar con el niño…
–¡Oh por dios Jason! –Jadeó y aferró al niño en sus
brazos con preocupación mientras examinaba que este perfectamente. –¿Estás bien
cariño?
Samantha Jones es una gran profesional, a pesar de que es
demasiado estricta, es una mujer de cincuenta y tantos de años que aparenta
menos y que es demasiado glamorosa a la hora de vestirse, pero cuando se trata
de alguno de sus niños es capaz de saltar sobre charcos de barro por tenerlos sanos
y salvos hasta que sus padres vengan por ellos. El niño asintió mirándola con
sorpresa, claro, jamás ven a su directora tan emotiva; luego ella se separó
para mirarlo a los ojos.
–¿En dónde estabas? ¿Tú te lo llevaste sin permiso? –Preguntó
mirándome, negué por supuesto. Respondí al fin.
–El pequeño estaba debajo de uno de los bancos del
parque. –Ella miró al niño quien miraba hacia abajo muy avergonzado.
–Estas en graves problemas jovencito… ¿Sabes que tengo
que llamar a tu padre por lo que acabas de hacer, no? –Él la miró con angustia
y luego bajó su mirada al fin, resignándose al castigo, es tan obediente…
Observé a aquel pequeño y necesitaba saber sobre él, sus
inquietudes, sus problemas, sus angustias… Algo me dice que necesita de mi
ayuda, asique sin más…
–Yo… Necesito hablar con Jason, Sam. Se lo prometí y es
deuda… –Le guiñé un ojo cuando el niño no me vio y ella asintió soltando su
mano. Ella caminó hacia su oficina más relajada y el pequeño caminó tras de mí.
–Él me regañará… y me sacará mis juegos… –Se quejó.
–¿Quién es “él”,
Jason? –Pregunté tratando de ver si él se abre ante mí… El niño me miró
indeciso de contarme o no, al fin respondió:
–Mi papá. –Eso encaja perfectamente. Lo miré y este
agachó la mirada.
Llegamos a la oficina cerca de la sala de profesores y el
pequeño se sentó a mi lado. Su cabeza agachada, si mirarme…
–¿Qué es lo que te trae tan mal además de mami? –Este
meció su cabeza, parece frustrado… ¿Frustrado y angustiado a tu pequeña edad?
Pequeño inocente…
–No puedo olvidar a mami, mami estaba durmiendo… durmiendo
en el techo… colgada… –¡Oh por dios!
Jadeo mientras observo al niño frustrado que me devuelve la mirada, él…
¡encontró a su madre muerta!
~***~
–Sam, necesito hablar con el padre de Jason… –Sam viene
por el pasillo y llamo su atención con mis palabras, si es raro, mayormente
trato de que mis pacientes traten a solas sus conflictos, para que sea más
fácil de superar, aunque esta vez es mucho más complicado.
–¿Enserio? ¿Tan grave es? Necesito saberlo. –Asiento y le
reviento la bomba con rapidez.
–¿La madre de Jason está muerta? –Esta asintió.
–Hace más de dos años la encontraron muerta, se había
suicidado… ¿Por? –Negué.
–Porque Jason está notando que su madre no está desde
aquella vez que la encontró ‘durmiendo colgada en el techo’ ¿Entendés? –Ella
jadeó con sorpresa. Asentí. Yo también lo tomé así, es muy grave.
–Estas tratando de decir… –Asentí nuevamente.
–Eso mismo que te digo, el niño encontró a su madre
muerta y ni siquiera sabe que era así… El insiste en que su mami dormía en el
techo… ¿Sabes lo que va a pasar cuando note que en realidad su madre estaba
muerta? –Sam asintió con lamento al igual que yo la primera vez. –Sam, necesito
al padre de Jason James en mi oficina a más tardar el próximo lunes. –Samantha
asintió de acuerdo.
–Si, por supuesto el hombre tiene que saber sobre lo que
sucede con su hijo.
~***~
Pasando tres días desde
aquella charla que mantuve con Jason, mi teléfono sonó. ¿Esperaba llamados?
–¿Si? –Pregunté mientras
terminaba de firmar algunos de mis niños dados de alta.
–El padre de Jason James
esta en la puerta ¿Tenía cita? –Asentí, pero recordé que no puede verme.
–Si, dame cinco minutos y
hacelo pasar. ¡Y Pam! –Dije soltando la lapicera un segundo.
–¿Si Doctora? –Pregunto
irónica.
–El café por favor…
–¡Oh si! Lo siento, lo
siento. –Dijo lamentándose y colgó. Rodé los ojos y me saqué los lentes
guardando cada alta en su planilla. Mis niños grandes, ya terminan la prepa. ¿Raro llamar el secundario ‘Preparatoria’ no? Me sonrío,
mi juventud, el viaje de egresados, mis amigos,
las chicas… La puerta sonó haciéndome volver de entre los hermosos
recuerdos.
–¡Adelante! –Me levanté y
rodeé el escritorio dejando pasar.
–Hola am… ¿Este es el
consultorio? ¿Usted es la psicóloga? –Asentí a duras penas mientras observé al
espécimen masculino frente a mí.
La boca se me secó y
reconocí el color de sus ojos, la mirada, su cabello rojizo, ¡Oh por dios! ¡ES
ÉL!
–Si… err… Soy yo. –Aseguré
sintiendo como la piel se me erizaba ¡Es Bradley James! ¡Y esta acá! ¡En mi
oficina!
–Ah, yo bueno. Fui citado
por usted si mal no lo recuerdo… –Se sonrió y creo que en eso mismo me sentía
desmayar. Pero luego recordé que Jason no está nada bien y que su pequeño
cerebro está comenzando a trabajar la lógica y me encontré poniéndome seria.
–Sí, sí. Siéntese por favor,
¿Tiene tiempo, no? –Asintió sentándose frente a mí.
–Cuando es sobre mi hijo
siempre tengo tiempo Doctora… –Quiere saber mi nombre, señalo la franjita de madera sobre el escritorio con mi nombre y
este sonríe. –Doctora Díaz. –Sonreí junto a él.
–Se nota que no tiene ni la
más pálida idea de lo que sabe su pequeño. –El me mira con sorpresa. –Necesito
que me preste atención Señor James, su pequeño tiene un problemita bastante
grave, hay que ayudarlo ahora mismo y es un tema bastante complicado, para
tocar esa pequeña fibra sensible yo tengo que informárselo y pedirle permiso. –Al
instante la cara del hombre estaba seria y fría mientras asentía.
–Claro, claro. Dígame cual
ese tema que tanto tiene que trabajar con Jason, ¿tan grave es? –Suspiré y
luego lo miré a los ojos, él no tiene ni la más pálida idea.
–Su pequeño dice extrañar a
su madre y… err… la última imagen que se llevó de ella es ‘durmiendo colgada
del techo’ –Dije directamente y reventé la bomba en frente suyo. El hombre
palideció.
–¡Oh Mierda! –Murmuró con
sorpresa extendiendo sus enormes ojos celestes y luego cerrándolos con fuerza
tratando de suprimir, creo yo, la enorme culpa.
–¿Entiende lo grave que es
aquello? Cuando su hijo se dé cuenta de que su madre en realidad estaba… –Este
asintió rápidamente.
–Sí, sí, sí. Lo lamento, oh
pobre mi niño… ¡Maldición! –Se quejó golpeando una mano sobre la otra y
controlando, creo yo, las ganas de romper alguna cosa.
–Tranquilo Señor James, hay
cosas mucho peores que ven, viven y con lo que tienen que vivir niños de su
edad y mucho más chicos.
–Sí Doctora, pero en este
mismo momento el único niño que me importa es mi hijo. –Bueno, trato de ayudar
James…
–Lo sé James, pero en este
mismo momento yo lo estoy tratando de calmar, porque necesito que piense
fríamente, estamos hablando de un niño inocente que no tiene ni la más pálida
idea de lo que observó. –Este asintió tratando de calmarse.
–Si tiene razón. Por favor
deje de decirme por mi apellido, tengo nombre, eso me pone muy nervioso ¿Sabe? –Se
quejó y luego frunció los hombros en forma de disculpa.
–Bradley James, te
agradecería que dejes de hablarme de usted. –Me sonreí amablemente y luego
retomé la seriedad. –Tenemos un pequeño niño que no tiene idea de que vio a su
madre muerta. ¿Puedo trabajar eso con su hijo? –El hombre se quedó pensativo
sin saber que responder… ¡Vamos! ¿Qué hay que pensar?
–Sinceramente no me va a
importar lo que diga, y si no quiere que lo trate, pues… Vas a tener que
cambiarlo de colegio, porque sería de idiotas no tratar al niño sabiendo quien
sabe en qué momento, se dará cuenta de todo. Además, las secuelas serian
espantosas, se genera la culpa y el segurísimo ‘yo podría haberla salvado’ entre otros… Te diría que manejes bien
tu decisión Bradley. –Lo presioné, necesito luz verde en esto ¡Vamos! ¡Estamos
hablando de un niño!
–Lo sé, lo sé. No vamos a
llegar a ninguna de estas circunstancias. Dejo que usted lo maneje en cuento
sea necesario, aunque preferirá que dejen el tema de Hannah fuera de esto… –Sentí
levantar una ceja ¿Quién demonios es Hannah? –¡Oh claro! Hannah es la madre de
Jason. –Oh… Ese si es un nombre bien jankee.
–¿Quiere que hablemos de su
madre, sin hablar de ella? –Pregunto y noto la confusión en su rostro.
–Si eso suena ilógico, lo
lamento. Es que Jason sufrió mucho cuando ella decidió irse. Y ahora, luego de
tanto tiempo, remover su muerte… Yo… –Oh por dios… Su cara de dolor, su
lamento. Noto que ese tema es una fibra muy sensible, tanto para Jason como para su padre.
–¿Queres que lo hablemos
Bradley? –Se sonrió amargamente.
–¿Hablarlo? ¿Ahora… luego de
tanto tiempo? No lo creo… –Suspiro largamente.
–Entonces ¿Cómo espera que
Jason supere la muerte de su madre cuando ni siquiera vos pudiste superarla? –Este
me miró y noté la confusión en su mirada, esta razonando…
–Sí, puede ser. Pero no
puedo, no ahora. Lo lamento. –Lo observé y asentí.
–Estoy dispuesta a ayudarlos
a ambos en cuento estén preparados. Yo necesitaría que los dos estén en
sintonía en esto, Jason necesita de vos Bradley, él está destrozado. La recuerda perfectamente y esas imágenes lo
están perturbando, cuanto antes hay que hacerlo entender y… Para ese momento,
yo bueno… pensaba que sería mejor que tú, siendo su padre, se lo dijeras y no
yo. –Bradley asintió.
–Sí, y para eso necesito
alejarme de algunas cosas…
–Además de que tenes que
tener otras cosas en cuenta, yo voy a ayudarte, Jason merece saber la verdad. –Le
digo y el hombre frente a mí asiente muy lastimado y siento la necesidad súper
imperiosa de consolar su dolor.
–Lamento tanto que mi niño
tenga que estar pasando por estas cosas… Pensé que él nunca lo supo, y ahora que
sé que si lo sabe, pero a la vez no… Me estoy… –Me acerqué y me agaché al lado
de su silla.
–No es tan difícil Bradley,
la casi siempre es la paz que tanto nos hace falta. ¿Entendes? –Este asintió y
note lo brillante en sus ojos. Nuestras miradas se desafiaron en cuanto la
sostuvimos, pero este suspiró y se paró de la silla.
–Tengo que irme. –Dijo
rápidamente. Y me paré igual de rápido acompañándolo hacia la puerta. –Yo
am, le agradezco que me lo haya dicho, otros en su lugar hubiera hecho un
escándalo mediático solo por dinero.
–Amo mi profesión James, no
me subestimes. Y no necesito dinero. Además, enserio dije sobre lo de hablarlo,
deberías pagarme por tus sesiones… –Me sonreí y logré que sonriera.
–Estamos en contacto
entonces. –Dijo este y extendió una tarjeta frente a mí. Asentí.
–Bueno, no tengo tarjetas,
pero en cuanto tome el teléfono puedo mandarte un msj. Diciendo quien soy y te
mantengo al tanto sobre todo lo que tenga que ver con los progresos de Jason… –Aseguré
amablemente y este asintió.
–Te lo agradezco enserio.
Muchísimas gracias. –Asentí.
–Solamente es mi trabajo y
créeme, cobro una agradable fortuna por la salud mental de todos mis niños. –Sonreí
y este rió.
–Bien, trabajadores bien
pagos, eficientes. –Se sonrió y saludé extendiendo mi mano.
–Un placer Bradley James. –Y
este asintió educadamente mientras estrechaba su mano junto a la mía.
–El placer fue mío, Doctora
Díaz. –Suspiré cuando terminó de decir mi apellido con su norteamericana
dificultad y salió caminando frente a mí.
¡Dios que hombre!
~***~
–Ya te imagino MayrA, viéndolo llegar por la puerta ¡Dios
santo! –Imitaba una cara de como sería la de ella en ese momento.
–¡Oh el pequeño Jason! Es tan bonito, los vimos en los
Oscar, cuando James había debutado como co- productor ¿no? –Preguntó Belu y
ella asintió.
–¿Te imaginas yo en una edición de los Oscar? ¡NADA QUE
VER! ¿Qué haces Mayra ahí? –Nos reímos y ella observó a Mich.
–Bien Mich, ¿Vas a contar tu historia? –Negó.
–No, no. Primero Bell. –Negué y reí.
–No, no querida, yo dije que iba a ser última. –Michella
rodó los ojos y Dai sonrió.
–Yo quiero saber… ¡Queremos saber! –Dijo señalando su
vientre.
–¡Vamos Mich! Solo cuéntalo lo más breve que quieras y
juramos no… molestarte más. –Todas aseguramos lo que Mayra prometió y reímos
cuando ella lo hizo.
–Está bien, voy a contarles… Solo no me interrumpan para
pelear o discutir porque no repito, además, de que no tengo ganas de hacer
esto… Lo hago porque sé que no van a dejarme ir sin contarlo. –Rió cuando Dai
le tiró una almohada. –¡Hey! –Se quejó y reímos.
–¡Basta! Silencio. –Dije y todas asentimos retomando el
silencio y dando toda nuestra atención a la rubia.
–Bueno…CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario